monforte / la voz

El santuario de Nosa Señora de Cadeiras -perteneciente a la parroquia de Pinol, en Sober- es uno de los monumentos más emblemáticos de la Ribeira Sacra. El templo se halla muy cerca de un conocido mirador situado sobre el cañón del Sil y es escenario de una popular romería. Sin embargo, no resulta nada fácil acceder a su interior. En la iglesia solo se ofician misas en contadas ocasiones, como las festividades de los Remedios y Pascua, o cuando acoge bodas, comuniones o bautizos. Por este motivo, hasta ahora apenas se ha estudiado su patrimonio, que comprende algunos elementos singulares muy poco conocidos.

La historiadora soberina Saleta López descubrió recientemente en el interior del santuario unas pinturas policromadas que están cubiertas bajo una capa de cal en los muros laterales. La presencia de estos diseños se percibe a través de varias desconchaduras, algunas de ellas causadas por el roce de los bancos a la altura de los zócalos. Hasta ahora nadie había reparado en su existencia, aunque en el arco triunfal hay otras pinturas de este tipo. Según explica López, en los muros parece haber dos capas diferentes de pinturas. Las más recientes son de tonos granate. La historiadora señala que los escasos fragmentos visibles no permiten determinar a qué época concreta pertenecen estas obras. Para ello sería necesario realizar una operación de restauración y retirar la cal que cubre todo el conjunto.

Diseños en el pavimento

Por otra parte, la investigadora halló en el pavimento de cantería de la iglesia unos diseños grabados en la piedra que según todos los indicios son croquis utilizados por los canteros para construir algunas partes del edificio. Esta práctica fue habitual durante siglos, en épocas en las que era difícil disponer de papel o pergamino para dibujar las trazas de obras, pero son muy pocos los edificios en los que se conservaron estos diseños. Normalmente, al acabar las obras, la piedra era picada para borrar los croquis.

Según la documentación histórica que se conserva, el santuario debió de construirse entre 1780 y 1794. Los planos originales fueron trazados por el arquitecto Vicente González, que fue monje en el convento benedictino de San Vicente do Pino, en Monforte. Se sabe que estos planos fueron aprobados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, pero los documentos originales no fueron encontrados hasta ahora. Saleta López cree que tal vez se conserven en los archivos históricos de la mencionada academia. Los únicos planos que se conocen, por lo tanto, son los grabados en el suelo del templo, que están incompletos y desordenados.

Una obra inacabada

La construcción del santuario concluyó en 1795, según una inscripción que puede verse en la fachada, pero tanto en el exterior como en el interior se percibe que la obra quedó sin terminar. El edificio cuenta con un solo campanario -situado sobre el lado izquierdo de la fachada principal-, cuando originalemente se había proyectado levantar dos torres paralelas. Todo indica, además, que estaba previsto que el edificio contase con tres naves y estuviese completamente abovedado en piedra de cantería. Pero al final se redujo a una sola nave cubierta con una techumbre de madera y solo la cabecera de cuenta con una bóveda de crucería.

Entre los lementos que muestran claramente la interrupción de la obra están los arranques de los arcos de medio punto que darían comunicación a las naves laterales con la central y los arcos de las bóvedas de crucería, que darían sustento a la tribuna y al mismo tiempo cubrirían la nave principal.

Por otra parte, en el interior del edificio puede verse un retablo mayor que al parecer vino del antiguo y desaparecido convento franciscano de San Antonio de Monforte y dos retablos laterales procedentes de la cercana iglesia parroquial de San Vicente de Pinol.

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Cadeiras, un santuario célebre y a la vez desconocido