monforte / la voz

Desde hace tiempo, la Ribeira Sacra vitícola es la niña mimada de la crítica internacional. Por las páginas de diarios tan influyentes como el The New York Times, o revistas especializadas como el Wine Advocate de Parker o la iconoclasta Noble Rot, desfilan periódicamente artículos que la definen como una futura Borgoña. No por la similitud del estilo de los vinos, sino por la envidiable facilidad con que ganan matices según la viña de procedencia. De puertas adentro, sin embargo, Ribeira Sacra significaba hasta hace poco un término evocador pero difícil de ubicar en el mapa fuera de Galicia. Los programas de máxima audiencia televisiva parecen haberla situado también en el circuito del gran público.

Bodegueros, viticultores, personal de la denominación de origen, catadores y la habitual legión de representantes políticos despidieron ayer el año más mediático de Ribeira Sacra en la comida de confraternidad que se celebra tradicionalmente por estas fechas. Para el anfitrión, José Manuel Rodríguez, presidente del consejo regulador, 2017 es el año «do asentamento do sector» tras un cuarto de siglo de intensa rodadura. «Cada vez os viños da Ribeira Sacra teñen unha presenza maior nas guías de máis prestixio internacional», dijo en el acto celebrado en el Parador de Turismo de Monforte.

El influjo televisivo

Quizás sea un balance prudente en exceso del año que va a terminar. El programa de MasterChef Celebrity grabado el pasado mes de julio en la bodega de Doade Regina Viarum y emitido a comienzos de noviembre fue líder de audiencia en el prime time televisivo. En el minuto más visto, lo siguieron 3,6 millones de espectadores. «¿Cómo puede ser que no conociese un lugar tan increíble, extraordinario y mágico? Porque yo soy viajero», se preguntaba este verano Jesús Calleja, de visita en la Ribeira Sacra para grabar un programa de la serie Volando voy que también batió récords de audiencia. El presentador vaticinó que este tipo de misiones supondrían «un antes y un después» para la zona. Los datos más recientes del consorcio de turismo sobre ocupación de hoteles y casas rurales apuntan en esa dirección.

Sigue la buena racha

José Manuel Rodríguez no dejó pasar por alto el éxito de audiencia de estos dos programas televisivos. Tampoco se olvidó de la elección de la zona como escenario para la novela ganadora del Planeta en el 2016. Tanto como de vino, el presidente del consejo regulador habló del despegue del turismo como clave para el futuro de este territorio, cuyos viñedos en bancales contarán pronto con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). Es el peaje que tendrá que pagar el sector vitícola para que la Ribeira Sacra pueda llegar a ser algún día Patrimonio de la Humanidad.

La futura candidatura ante la Unesco ilusiona e inquieta al mismo tiempo a bodegueros y empresarios del sector turístico. Mientras se concreta, algunos indicadores animan al optimismo. Ribeira Sacra está a la cabeza de los índices de ocupación hotelera en la provincia y de las puntuaciones del boletín de Parker. Ayer, un bodeguero de Amandi festejaba que un décimo del gordo que cayó en Vilalba había ido a parar a su yerno. A eso se le llama estar en racha.

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Brindis con mencía por el año más mediático