«Perdino de vista menos de tres minutos, nin que lle botaran a man»

La familia del desaparecido en Taboada, desesperada ante la falta de pistas

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chantada / la voz

No hay ni rastro de Alfredo Rodríguez Vázquez, el jubilado de 86 años que desapareció el martes en la aldea de Taboada en la que vive. Decenas de personas salieron a buscarlo esa tarde y volvieron a hacerlo ayer. El rastreo no dio ningún resultado, a pesar de que la Guardia Civil envió a la zona un helicóptero y de que en el dispositivo participaron también motoristas del Seprona y perros adiestrados. La familia, que participa activamente en la búsqueda, empieza a desesperar ante la falta de pistas y no da crédito a la rapidez con la que se esfumó. «Perdino de vista menos de tres minutos, -se lamentaba ayer Dimas, su único hijo-, nin que lle botaran a man».

Nadie cree en realidad que haya posibilidad alguna de que en la desaparición de Alfredo Rodríguez hayan intervenido terceras personas. El hombre sufre alzheimer y aunque suele valerse bien por sí mismo, su familia sabe que tiene que controlarlo de cerca para que no se eche a andar sin rumbo. Y de hecho, lo hacen.

Con él viven de forma permanente su único hijo y su nuera, María Luisa Lamela, y esporádicamente también su nieta. La casa familiar está en el núcleo de A Torre, situado en la parroquia de San Mamede, a unos tres kilómetros de la localidad de Taboada y unos cientos de metros de la carretera N-540 (Lugo-Ourense). El martes a las cinco y media de la tarde, el desaparecido estaba en el patio trasero de la casa con su hijo y su nuera, cuando decidió entrar a la cocina.

Su hijo salió a buscarlo

Poco después, su hijo oyó cómo se cerraba la puerta de la calle así que salió, pero ya no lo vio. Después caminó unos pasos hacia la parte baja del pueblo, sin resultado y volvió a la casa por si en realidad su padre seguía dentro. Después volvió a salir y buscó en la otra dirección. Más preocupado que antes, corrió hasta la carretera que pasa cerca del pueblo y que empieza en la N-540 y termina en la carretera de Monterroso. Tampoco llegó a verlo.

Después de que la familia diese la voz de alarma, la Guardia Civil y el Ayuntamiento tardaron unos cincuenta minutos en preparar los primeros rastreos organizados. Ese es más o menos el tiempo que tuvo Alfredo Rodríguez para echar a andar sin que nadie lo parase. El martes por la tarde, lo buscaron por los alrededores de A Torre. Ayer fueron ampliando el perímetro.

La segunda jornada de rastreo empezó a las ocho y media de la mañana. Con las primeras luces, un helicóptero de la Guardia Civil sobrevoló la parroquia a baja altura. El terreno que rodea A Torre está cruzado por multitud de caminos y alterna áreas de monte con maleza, otras más limpias, plantaciones de pinos y eucaliptos, bosques de robles y también pastos.

Mientras el helicóptero sobrevolaba la zona, en tierra varios grupos de vecinos y agentes de la Guardia Civil recorrían los caminos cercanos al pueblo. Personal del grupo local de emergencias del municipio de Padrón trabajaron toda la mañana con sus perros adiestrados en la búsqueda de personas.

Después de un alto a la una de la tarde, el rastreo se reanudó a las dos y media, aunque ya sin el helicóptero. La unidad canina de la Guardia Civil en Gijón tomó con sus dos perros el relevo del grupo de emergencias de Padrón. En dos grupos distintos, los perros buscaron en bosques, y en algunas casas abandonadas, como la rectoral de San Mamede. Por la tarde se sumaron también motoristas del Seprona con base en Monforte.

El alcalde de Taboada, Ramiro Moure, que sigue desde el primer momento la búsqueda sobre el terreno, dio por terminado el segundo día de rastreo. A primera hora de hoy volverá a empezar.

Búsquedas pendientes en un embalse del Miño y otro entre Aragón y Cataluña

En la comarca de Chantada permanece abierta también la búsqueda de Ernesto Torre Rodríguez, el hombre de 76 años que desapareció en mayo del 2016 a orillas del Miño en el embalse de Os Peares. Recientemente, buceadores de la Guardia Civil volvieron al embalse para hacer nuevos rastreos aprovechando que el nivel del agua está más bajo de lo habitual. Los buceadores no encontraron nada, pero la Guardia Civl continúa realizando búsquedas en las orillas, con los agentes de los que dispone en la zona.

Ernesto Torre fue visto por última vez en las cercanías de Portotide, junto al puente que comunica las orillas de O Saviñao y Chantada. Emigrante en Venezuela durante la mayor parte de su vida, llevaba unos años de vuelta en su Chantada natal. En su búsqueda intervinieron en su día además de bucreadores, un helicóptero y el equipo de drones de la Axencia Galega de Emerxencias.

Más tiempo que Ernesto Torre lleva desaprecido José López Álvarez, un emigrante de Quiroga que en febrero del 2015 se ahogó en el embalse de Canelles al zozobrar la barca en la que volvía de pasar un día de caza con su mujer y unos amigos. Igual que ocurrió enm Os Peares, la Guardia Civil aprovechó la sequía y la bajada dle nivel del agua de ese embalse, que hace frontera entre las provincias de Huesca y Lérida, para volver a buscarlos con equipos de buceo. igual que el que se llevó a cabo en su día, este nuevo rastreo tampoco tuvo éxito.

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