En lo alto del cañón del Sil, donde la piedra lo domina todo

La ruta de Moura, en Nogueira de Ramuín, recorre parajes espectaculares cientos de metros por encima del río


monforte / la voz

La asociación Móvete por Nogueira, ha acondicionado y señalizado recientemente diferentes rutas de senderismo en el municipio ourensano de Nogueira de Ramuín. Su objetivo es dar a conocer el notable patrimonio histórico, etnográfico y paisajístico de esta zona de la Ribeira Sacra, además de abrir nuevos accesos a lugares y localizaciones de gran interés, como el castro de Moura o las espectaculares y caprichosas formaciones graníticas, tan abundantes en esta zona de la ribera del cañón del Sil.

El tramo de esta crónica forma parte de un itinerario de mayor recorrido conocido como Ruta do Contrabando. Empieza en la localidad de O Alcouce y en el lugar de Cabo de Vila, en la parroquia de San Xoán de Moura perteneciente al municipio ourensano de Nogueira de Ramuín. De la parte alta de Cabo de Vila sale una pista de tierra que lleva al mirador de A Lampa o de Moura, que se encuentra a una distancia de doscientos metros. En el mirador han sido instalados bancos de piedra y una marquesina desde los que contemplar, de manera sosegada, una de las mejores vistas del cañón del Sil y del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil.

Formas caprichosas

Una vez visitado el mirador, hay que retornar en dirección a la localidad y después de recorridos unos cincuenta metros es preciso desviarse a la izquierda por un camino de tierra que se corresponde con uno de los tramos de la Ruta do Contrabando. A continuación el camino hace una corta pendiente para pasar a continuación a ser llano y sin apenas desniveles, entre formaciones rocosas de caprichosas formas y tamaños, producto de millones de años de erosión. Recorridos unos 750 metros se llega a una extensa planicie denominada As Codias, donde también se pueden ver curiosas formaciones de rocas y una excelente panorámica de las riberas del Sil.

La ruta continúa medio kilómetro hasta llegar a una bifurcación en la que es preciso seguir por el camino de la izquierda en dirección a Os Penedos de Rufino, distantes 250 metros, y que además también forman parte, al igual que el anterior, del denominado Parque Granítico de Moura.

Del camino parte un sendero señalizado, de unos cincuenta metros de longitud, que lleva hasta esta espectacular formación de rocas graníticas superpuestas y en perfecto equilibrio. Desde ese lugar, el itinerario avanza por parajes donde la piedra lo domina todo, con rocas en las que miles de años de erosión ha labrado figuras pétreas en las que la imaginación hace adivinar figuras de animales e incluso de cabezas humanas.

Recorridos 450 metros aparece una bifurcación. El camino de la derecha lleva a la Pena do Trigo, distante doscientos metros. Se trata de una impresionante mole de piedra de gran tamaño y con la apariencia de un animal. Una vez visitada, hay que regresar al cruce anterior para seguir por el sendero de la izquierda en dirección A Pedra Longa, que se encuentra a quinientos metros. Para llegar hasta ella hay un corto sendero, señalizado, de unos cincuenta metros de longitud y que lleva directamente hasta la base de este accidente geológico. A Pedra Longa no es más que una espectacular piedra que emerge verticalmente del suelo rocoso y que alcanza entre 7 y 8 metros de altura, en un equilibrio que parece desafiar la gravedad.

Las vistas desde este lugar son también espectaculares, especialmente de la ribera de Pantón donde se pueden distinguir los distintos lugares de San Vicente de Pombeiro y más a la derecha la aldea de San Cosmede. De la vertiente ourensana se disfruta una impresionante vista del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil.

Una vez vista esta curiosa formación, es preciso regresar al camino principal y seguir la ruta unos doscientos metros más, hasta un letrero que indica hacia la izquierda el Castro de Moura, distante medio kilómetro.

Abierto hace poco

El camino hacia el castro, abierto y acondicionado hace poco, avanza entre moles de granito de formas curiosas. Para acceder a la cima del castro, hay que subir entre sus naturales defensas graníticas por un estrecho sendero. Este parte del camino se hace con ciertas dificultades, pero el esfuerzo merece la pena. Una vez coronada su parte más alta, se disfruta una de las mejores vistas sobre el cañón del Sil. Todo un espectáculo.

En el entorno del castro emergen curiosas formaciones de rocas que hasta hace poco no se podían visitar. La zona fue limpiada recientemente de la maleza que la ocultaba. De vuelta al camino principal, hay que continuar setecientos metros hasta salir a la carretera que une Luíntra con Santo Estevo. En esta zona se encuentra la necrópolis megalítica de Moura, también denominada de As Cabanas. Está formada por siete túmulos o mámoas, enterramientos megalíticos, datados entre el 3.500 y el 2.000 antes de Cristo.

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En lo alto del cañón del Sil, donde la piedra lo domina todo