Alarma entre los viticultores por los daños del jabalí en las viñas

En la ribera del Sil aseguran que la población de estos animales se disparó


MONFORTE / la voz

El inusual adelanto de la vendimia era el principal tema de conversación en los prolegómenos del pleno en el que José Manuel Rodríguez fue investido de nuevo presidente del consejo regulador de Ribeira Sacra. En la última semana de julio, muchos productores especulan con la posibilidad de iniciar la vendimia a partir del 20 de agosto. Al menos en la zona del Sil, donde la uva va como un tiro este año, se echan esas cuentas. Pero el adelanto en la maduración tampoco pasa desapercibido entre los jabalíes, que comienzan a hacer estragos en los viñedos donde la mencía pinta desde hace semanas.

«Mañá mesmo vou pechar unha viña cun pastor eléctrico porque senón vou quedar sen unha triste uva», señalaba antes del pleno del pasado jueves Víctor Rodríguez, de la bodega de Amandi Val da Lenda. «O dos xabarís é algo realmente serio este ano», se quejaba el nuevo vocal de los viticultores en el consejo regulador

Carlos Losada es otro de los representantes de los cosecheros al frente de la denominación de origen. Trabaja viñas repartidas por las riberas de Doade (Sober) y Vilachá de Salvadur (A Pobra do Brollón), ambas situadas en la ribera del Sil, siempre más adelantada que la del Miño en el ritmo de maduración de la uva. A tenor de lo que ve en los viñedos, la preocupación de su compañero en el consejo regulador no le parece exagerada. «Danos polo xabaril hainos sempre, pero este ano non teñen medida. Polo que vexo na ribeira, a poboación destes animais puido chegar a triplicarse», señala Losada.

En la ribera de Chantada todavía no hay constancia de daños por este tipo de incursiones, aunque el corzo hizo de las suyas en algunas parcelas en la fase de brotación de las yemas. En las laderas del Sil, desde Vilachá de Salvadur hasta Doade, las primeras uvas en madurar no llegarán a la vendimia en muchos viñedos. Unas se las comió el jabalí y otras están salpicadas por el suelo como consecuencia de sus incursiones.

Remedios de todo tipo que tienen en común una eficacia limitada en el tiempo

La bodega Viña Ferreiro dejó de vendimiar una de sus viñas de la subzona de Amandi el pasado año. A diferencia de otras muchas que se vieron afectadas por el mildiu en esa cosecha, la uva no se perdió por causa de ningún hongo. Fue la querencia de los jabalíes lo que acabó con la mayoría de los racimos. Los ataques de mildiu recortaron entonces sensiblemente la producción. En la presente campaña también se vio mermada en algunas zonas de ribera, esta vez por las fuertes heladas de los comienzos de la primavera. Los cosecheros temen que, al haber menos donde elegir, los daños del jabalí sean más intensos.

En las riberas de Doade y Val do Frade, esta última en Vilachá de Salvadur, es donde se escuchan más quejas. «Antes afectaban máis ás viñas apartadas, ás que estaban máis metidas no monte. Este ano da igual, entran a todas a feito», dice Carlos Losada. La solución, reconoce este viticultor, no es sencilla. «Pechar un lameiro é fácil, aínda en ladeira, porque a superficie e regular, Pero cos pasos que hai nas viñas é difícil que un peche funcione. Pode valer para o corso, pero non para o xabaril que mete o fociño en calquera oco e levanta a tela metálica», señala.

En la ladera del Sil instalan estos días todo tipo de artilugios destinados a espantar a pájaros y alimañas. Detonadores, cintas que emiten destellos, productos repelentes, radios encendidas... Todo tiene, sin embargo, un efecto muy limitado. Superada la helada y los ataques del mildiu, oídio o black-rot, los sufridos viticultores siguen sin poder descansar tranquilos.

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