O Courel y Os Ancares, un futuro hogar del oso pardo

Los expertos dan por seguro que en los próximos años habrá una población permanente en las sierras lucenses


quiroga / la voz

El nuevo proyecto de conservación del oso pardo que se pondrá en marcha este mes en las sierras de O Courel y Os Ancares -financiado por el plan europeo Life- todavía no se conoce en detalle. La Consellería de Medio Ambiente explicará algo más adelante cómo se llevarán a cabo las actuaciones previstas en el programa. La Fundación Oso Pardo, que se encargará de coordinar la iniciativa, tiene muy claro que estos territorios no tardarán mucho tiempo en convertirse en áreas de cría de la especie y señala que el plan tiene por objetivo preparar el terreno antes de que eso ocurra mediante diversas actuaciones que se desarrollarán durante tres años y medio.

El presidente de la fundación, Guillermo Palomero, dice que «no hay que dudar de que en unos años habrá osas criando oseznos en Os Ancares y O Courel, porque eso es lo más esperable si se considera el ritmo de crecimiento que tiene hoy la población osera de la zona cantábrica occidental». En este territorio repartido entre Asturias y León -explica- hay actualmente más de doscientos ejemplares, entre los que se cuentan cada vez más osas con crías. «Algunas de ellas viven en la parte leonesa de Os Ancares, muy cerca del límite de Galicia, así que solo es cuestión de tiempo», agrega.

Los osos jóvenes que en los últimos años han estado recorriendo de forma esporádica las montañas lucenses, según Palomero, son solo una avanzadilla en un proceso de expansión que ya se ha registrado en otros territorios. «Los machos juveniles se mueven fuera de la zona donde nacieron mucho más que las hembras, que se quedan más tiempo viviendo con las madres -señala-, pero en algún momento una hembra se acomodará en Galicia para criar a sus oseznos y después vendrán otras».

Proceso de expansión

Previsiblemente, según apunta Palomero, esto sucederá en primer lugar en Os Ancares, por estar más cerca de las áreas de cría. «Pero también acabará pasando en O Courel, porque es un área natural de expansión», añade. Este proceso -puntualiza el presidente de la Fundación Oso Pardo- todavía puede llevar unos años. «También puede pasar que eso ocurra antes de lo que pensamos y que alguna osa nos dé una sorpresa dentro de poco tiempo», dice por otra parte.

En previsión de este asentamiento permanente, el plan tiene el objetivo de minimizar los daños que puedan causar los osos -fundamentalmente en las colmenas- y preparar a la población para convivir con estos animales como se hace en los territorios de Asturias y León donde existen poblaciones de osos. «El proyecto no solo pretende evitar que haya incidentes, sino también poner las bases para que O Courel y Os Ancares puedan aprovechar la imagen del oso como atractivo turístico y beneficiarse económicamente de su presencia», indica Palomero.

En la iniciativa colaborará la Asociación Galega de Custodia do Territorio, que en tiempos recientes creó en la sierra de O Courel varias microrreservas de orquídeas silvestres.

Actuaciones en el área cantábrica y los Pirineos

La Fundación Oso Pardo ya hacoordinado anteriormente varios proyectos relacionados con la conservación de esta especie y financiados con fondos europeos Life. Uno de ellos se desarrolló entre agosto del 2013 y diciembre del 2016 y tuvo por objetivo conectar mediante corredores seguros las dos poblaciones aisladas de osos existentes en los sectores occidental y oriental de la cordillera Cantábrica -separadas por una distancia de unos cincuenta kilómetros- a fin de favorecer los intercambios genéticos entre ellas.

Otro proyecto Life en que el participa la fundación empezó a desarrollarse en el Pirineo catalán en julio del 2014 y continuará hasta diciembre del 2018. Es este caso la finalidad consiste en consolidar una población de osos pardos que se creó con 35 ejemplares procedentes de Eslovenia y compatibilizar su presencia con actividades como la apicultura y la ganadería.

 

patrullas de observación

Entre el 2009 y el 2011, con el apoyo de la Xunta, la Fundación Oso Pardo llevó a cabo un programa de observación de la presencia esporádica de los plantígrados en las sierras orientales lucenses. El programa se quedó después sin financiación y estas tareas fueron realizadas desde entonces pos los servicios medioambientales del Gobierno gallego. A la derecha, dos miembros de una patrulla de la fundación trabajando en Galicia en el 2010.

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