La falta de agua en Vilasouto pone en peligro la apertura del regadío

El embalse se encuentra en estos momentos a poco más del 50% de su capacidad


MONFORTE / la voz

La campaña de riego en el canal que abastece a los municipios de Terra de Lemos comienza habitualmente en los primeros días de julio. Pero a causa de la prolongada sequía, este año su futuro se juega en mayo. De las precipitaciones que se registren el próximo mes dependerá que haya o no agua para las acequias. Aunque el adelanto veraniego parece tocar a su fin, Meteogalicia no pronostica lluvias importantes a corto plazo. La web de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil cifraba ayer en 10,87 hectómetros cúbicos el agua embalsada en Vilasouto. La presa de la que depende el regadío encara la recta final de la primavera al 53,65% de su capacidad.

La comisión de desembalse se reunió en Ponferrada a mediados del pasado mes de marzo para valorar la situación. Ante la prealerta por sequía, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil dijo entonces que se mantenía «provisionalmente» la previsión de autorizar el uso de agua embalsada para riego. La decisión definitiva se supeditaba, no obstante, a la evolución del nivel de los embalses una vez transcurrido el mes de abril.

Un abril atípico

Lejos de ser un mes de «aguas mil», como apunta un popular refrán, abril se despide con una sequía de niveles históricos. Los registros del pluviómetro instalado en el Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Monforte son concluyentes. En lo que va de mes, fueron contabilizados 0,2 milímetros de agua. Y un milímetro equivale a un litro de agua por metro cuadrado. La presa de Vilasouto, ahora a la mitad de su capacidad, estaba en la misma semana del 2016 al 85,71%, según datos recogidos en la web embalses.net.

La situación preocupa a los usuarios del regadío. Por el momento, no hay cultivos que demanden la puesta en servicio del canal. Todo cambiará cuando comiencen a proliferar las plantaciones de maíz, planta forrajera que requiere una importante aportación hídrica para su desarrollo. «Aínda temos a esperanza de que chova, porque como non o faga este ano imos ter moitos problemas», dice un miembro de la asociación de regantes.

Mientras la comisión de desembalse no diga lo contrario, los regantes seguirán el protocolo habitual para solicitar la apertura de las compuertas del canal. En la primera quincena de mayo contactarán con la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil para ultimar detalles sobre la campaña de riego. En la situación actual no se descarta, sin embargo, que se apliquen restricciones en las fechas y el caudal disponible para el riego.

La presa de Vilasouto abastece desde el municipio de O Incio al canal de regadío. Pero debe garantizar al mismo tiempo el caudal ecológico del río Mao, que desemboca en el Cabe aguas arriba de la captación de la traída de Monforte. La comisión de desembalse pidió a los alcaldes medidas de control para evitar que la sequía pueda afectar al suministro a los hogares.

«Se non corre auga polo canal, moitos pozos van quedar secos no verán», asegura el alcalde

Los alcaldes de los municipios situados en el área de influencia del canal son convocados periódicamente a las reuniones que celebra la comisión de desembalse. A este órgano colegiado de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil le corresponde plantear la adopción de posibles restricciones derivadas de la sequía. «As decisións correspóndenlles a eles, nós agardamos que nos teñan informados se fose preciso adoptar algún tipo de medida», dice el regidor monfortino, José Tomé.

La apertura del regadío puede incidir indirectamente sobre el suministro de agua en Monforte durante los meses de verano. Las importantes fugas existentes en las acequias alimentan pozos que permiten regar numerosos huertos. Cuando estos manantiales fallan, se suele desviar agua de la traída para usos agrícolas. «En principio, o consumo de auga está garantido. Agardo non equivocarme. Vilasouto ten que manter sempre una caudal ecolóxico», apunta Tomé.

Incluso en alerta

La última reunión de la comisión de desembalse tuvo lugar el pasado 14 de marzo, en situación de prealerta por la sequía. La confederación hidrográfica afirmó entonces que la merma en las reservas de los embalses no afectaría al abastecimiento de la población ni siquiera si se llega a la alerta. El mantenimiento de los caudales ecológicos, según destacaron, tendrá prioridad sobre cualquier otro uso del agua. «As fugas do regadío inflúen na capa freática. Se non abren o canal, moitos pozos caseiros vanse resentir», afirma el alcalde.

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