La Fiscalía pide 17 años de cárcel por el suceso de la hamburguesería Piscis

Acusa de asesinato frustrado al antiguo dueño de este local hostelero de Chantada


chantada / la voz

La Fiscalía considera que lo ocurrido en la hamburguesería Piscis de Chantada la última noche de las fiestas de agosto del 2014 fue un asesinato frustrado y pide para el único procesado una condena de diecisiete años de cárcel. Tras una larga investigación, el juicio se celebrará en Lugo a principios del que mes que viene. El único procesado es el antiguo dueño de ese local de hostelería y está acusado de pegarle un tiro en la cabeza a la que entonces era su pareja, que trabajaba con él de camarera. La víctima sobrevivió, pero sufre graves secuelas.

El procesado, Antonio Fernández Fente, se sentará el 3 de mayo en el banquillo de los acusados de la audiencia provincial de Lugo. Los Fiscalía lo acusa de dos delitos. El más grave es el de asesinato en grado de tentativa, por el que puede ser sentenciado a catorce años de prisión. La acusación pública pide además para él tres años más de condena por tenencia ilícita de armas. El sospechoso no tenía licencia para la pistola que fue utilizada en el crimen.

Un testigo que pasaba por allí

Al margen del acusado y la víctima, no hay más testigos de lo sucedido que un vecino que pasaba por la calle a eso de las siete y media de la tarde y se dio cuenta de que había una discusión en el interior de la hamburguesería, que en ese momento estaba cerrada. Según la versión que trascendió en su momento, a ese transeúnte le pareció ver que alguien caía al suelo, pero no llegó a oír ningún disparo y no se dio cuenta de la gravedad de lo ocurrido. Sin embargo, se quedó preocupado y una hora más tarde avisó a la Policía Local.

Después de revisar las declaraciones de la víctima y del sospechoso, la Fiscalía reconstruye en su escrito de acusación lo que pudo suceder. La acusación pública sostiene que Antonio Fernández Fente y la víctima empezaron a discutir y ella decidió abandonar rápidamente el establecimiento. Pero no pudo hacerlo, porque él cogió la pistola, sujetó a la mujer para que no escapase, acercó el cañón del arma a la cabeza de ella y apretó el gatillo.

Pidió que lo matasen

Los tres agentes de la Policía Local que acudieron a la hamburguesería alertados por el testigo tuvieron que romper la cristalera de la entrada. El dueño estaba agazapado tras la barra y no les abría la puerta. Una vez dentro, tuvieron que forcejear con él para ponerle las esposas. La mujer estaba en el suelo en un charco de sangre y la pistola sobre la barra. Al parecer, cuando lo reducían les pidió a los policías que lo matasen, que él no se había atrevido a quitarse la vida.

El escrito de acusación previo al juicio que asume la Fiscalía no recoge estos últimos detalles, pero sí explica que la mujer sufrió a consecuencia del balazo una fractura de cráneo con hemorragia interna. Fue atendida primero en el hospital de Monforte y trasladada esa misma noche al de Lugo, donde la operaron para extraerle el proyectil.

Sufre importantes secuelas

La víctima permaneció tres meses y nueve días hospitalizada en Lugo. Después, fue trasladada a una clínica de Badalona especializada en rehabilitación neuronal y allí recibió tratamiento durante tres meses y medio más. Dos años y ocho meses después de ser agredida, la mujer todavía sufre secuelas neurológicas y funcionales que la Fiscalía define como «significativas» y no puede valerse por sí misma sin ayuda.

Una pistola pequeña con el número de serie borrado

El arma utilizada en el crimen es una pistola Astra semiautomática modelo CUB, un arma de pequeño calibre fabricada para balas de 6,35 milímetros. No se sabe cuál es su número de serie porque se lo habían borrado. La Fiscalía considera que pertenece a Antonio Fernández Fente y sustenta su acusación de tenencia ilícita en el que hecho de que el procesado carecía de licencia para ella.

Dos delitos diferentes, pero nada de tráfico de drogas

En los días posteriores al suceso la Guardia Civil registró en Chantada la hamburguesería y otras propiedades vinculadas al detenido, al parecer porque los investigadores sospechaban que podía esconder drogas ilegales para su venta. Aquellos registros no dieron el resultado esperado y la Fiscalía no incluye en su escrito de acusación ninguna referencia al tráfico de drogas.

La acusación pública pide una condena por asesinato y otra por tenencia ilícita de armas. La primera es significativa porque la Fiscalía ha decidido calificar los hechos como asesinato en grado de tentativa, un delito que supone una condena mayor que el simple homicidio. Sus razones las explicará durante el juicio, pero en vista de cómo pudieron suceder los hechos lo más probable es que atribuya al agresor un comportamiento alevoso, un concepto que puede hacer referencia a una agresión efectuada por sorpresa, o en la que la víctima no tiene posibilidad de defenderse o que fuese previamente planificada.

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