Vinos para invertir en Ribeira Sacra

El crítico John Gilman vaticina una revalorización radical de algunas marcas en el plazo de dos décadas


MONFORTE / LA VOZ

No nos engañemos. Si en la última feria de Chantada apenas se encontraban vinos del 2016 no se debió a que estuviesen aún sin pulir, sino a la necesidad de dar salida a los excedentes de la cosecha anterior. Tampoco es oro todo lo que reluce en las riberas del Sil. Gracias al tirón de algunas bodegas, Amandi cotiza por encima de otras subzonas de Ribeira Sacra. Pero eso no quita que alguno de sus vinos de cosechero se pueda comprar en grandes superficies por menos de cuatro euros la botella. Muy poca cosa en el contexto de la más heroica de las viticulturas.

Hasta aquí una de las caras de esta denominación de origen. Del otro lado están los mimados por la crítica, los nombres de referencia que se repiten en las publicaciones de mayor prestigio. Bodegas que pueden permitirse el lujo de sacar al mercado vinos por encima del precio medio y que además los venden. No solo en Galicia, mercado de referencia para Ribeira Sacra, sino también en restaurantes de Londres, Sídney o Nueva York. El problema es que siempre son las mismas.

Todo esto viene a cuento de una reciente reflexión del reputado crítico estadounidense John Gilman. En la última entrega de su boletín View from the cellar -solo accesible mediante suscripción- escribe de nuevo sobre Ribeira Sacra. Ya lo había hecho en el 2014 y en términos muy elogiosos. Fue a raíz de una visita a Galicia en la que tuvo como guía a su compatriota el periodista gastronómico Gerry Dawes. «Creo firmemente que el potencial para elaborar tintos de clase mundial en esta zona es casi ilimitado», señalaba entonces Gilman.

En el primer boletín que edita en el 2017 reitera su entusiasmo por un territorio vitícola que, pese a una larga historia, estaría «todavía en su infancia». «Solo estamos viendo el comienzo de las grandes cosas que vienen en este recóndito lugar de Galicia», dice Gilman. Su pronóstico es que en los próximos veinticinco años Ribeira Sacra se convertirá «junto con Rioja» en la mejor región vitivinícola de España. Y los precios no serán ajenos a ese salto cualitativo.

«Ahora existe la posibilidad de comprar a precios que parecerán verdaderas gangas en el futuro», avisa Gilman. Ribeira Sacra atravesaría, según su análisis, la misma tesitura de Côte-Rôtie hace medio siglo. Las bodegas de esa zona del Ródano, también cargada de historia, vendían entonces a bajo precio en el mercado más cercano. En la actualidad produce algunos vinos de culto franceses, que es mucho decir.

¿Menos que el Priorat?

El paisaje vitícola de Ribeira Sacra no deja a nadie indiferente. ¿Condiciona a Gilman una especie de síndrome de Stendhal? «Aquí a reconversión do viñedo comezou hai 25 anos. Iso explica que cada vez haxa viños de máis duración. Se seguimos nesa liña, seguramente cheguen a moverse noutra gama de prezos», opina el presidente del consejo regulador, José Manuel Rodríguez. A favor de esa revalorización jugarían, desde su punto de vista, las limitaciones de producción de la zona. En contra, la tentación de dejarse llevar por las modas. «Para vender viños caros hai que xogar con certa escaseza e levar algo máis de tempo no mercado. Todo chegará se temos claro que parecéndonos a outros nunca seremos importantes», apunta Rodríguez.

Para Fernando González, de Adega Algueira, la óptica de los precios difiere según los mercados. «A nivel internacional se puede vender más caro, pero en Galicia subir diez céntimos en botella es un problema para la mayoría de las bodegas», explica. Y el mercado gallego acapara todavía el 85% de las ventas de Ribeira Sacra. Pese a todo, algunos están decididos a dar el paso. Los tintos de finca de Sílice Viticultores se cotizarán a 90 euros a partir de la cosecha del 2015. «Por qué un vino Ribeira Sacra no puede costar igual que un Priorat?», se pregunta el enólogo, Fredi Torres.

Un camino poco transitado hasta ahora

Gilman repasa en su último boletín vinos de muy dispar procedencia: California, Mâconnais, Côte Chalonnaisse, Loira, añadas de la bodega libanesa Château Musar, diversas zonas españolas... Las puntuaciones de Ribeira Sacra están entre las más altas. De cara al futuro, el crítico estadounidense cree que Borgoña debería ser el faro para sus bodegas. No por la similitud entre los vinos de ambos lugares, sino por la complejidad que comparten cuando asoma el terruño. «Posiblemente haxa que ir a viños de parcela, cunha personalidade marcada e que aguanten co tempo. Pero é un camiño que ten que seguir máis xente, non pode ser a opción dunhas poucas illas» dice Pedro Rodríguez, de Adega Guímaro.

Paco Berciano está al frente de la distribuidora Alma Vinos Únicos, la primera en España que apostó por los tintos gallegos. «En los últimos años el interés por Ribeira Sacra ha ido en aumento. Es un proceso lento, pero la zona tiene todo a su favor si no cae en el error de banalizar sus vinos. Un viñedo así no sobrevivirá con precios bajos», opina Berciano. «Hay que ser radicales -prosigue- para evitar que se pierda el viñedo histórico, no para ponerle trabas a variedades distintas de la mencía».

Por su parte, el sumiller Miguel Anxo Besada comparte el paralelismo que establece Gilman entre Ribeira Sacra y el Ródano. Incluso por una cuestión de estilo: «Cando me equivoco, en cata cega, se o viño non é do Ródano é da Ribeira Sacra». La principal diferencia es que en esta última zona faltaba perspectiva para poder aventurar «como poderá estar un viño dentro de vinte anos». Por fin, ya hay vinos que pueden ser guardados con garantías. Para que coticen al alza, apunta Besada, falta «darse máis a coñecer fóra e non pensar que xa está todo feito».

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