Las pinturas rupestres de Cova Eirós, las más antiguas halladas en Galicia

La datación por carbono 14 indica que algunos diseños del yacimiento tienen por lo menos 9.000 años


monforte / la voz

Cinco años después de que se diese a conocer el hallazgo de las primeras muestras de arte rupestre paleolítico gallego en el yacimiento de Cova Eirós, en Triacastela, los investigadores han conseguido datar con exactitud la antigüedad de las pinturas. Aunque no de todas ellas, sino solo de dos figuras, a las que se ha asignado una edad mínima de 9.000 años. Son por lo tanto las pinturas más antiguas que se dataron hasta ahora en Galicia, ya que superan al menos en 3.000 años los diseños la época megalítica que se analizaron hace tiempo en diversos lugares, como la sierra del Barbanza, la comarca de Bergantiños y el municipio pontevedrés de Rodeiro.

Los resultados de este estudio acaban de publicarse en la revista científica internacional Radiocarbon. La datación fue realizada con el método del carbono 14 en colaboración con Karen Steelman, una investigadora de la universidad estadounidense de Central Arkansas. Debido al mal estado de conservación de las pinturas fue necesario utilizar una variante sofisticada de este método, conocida como oxidación por plasma, que permite afinar considerablemente los resultados.

Los dibujos fueron trazados usando carbón vegetal como pigmento. Uno de ellos representa lo que parece ser la cabeza de un caballo. El otro es más confuso y al parecer se trata del lomo de algún animal que se no ha podido identificar con precisión.

Una hoguera medieval

Según explica Ramón Fábregas -catedrático de la Universidade de Santiago y director del proyecto arqueológico en el que se encuadran estas investigaciones-, el pigmento está muy contaminado por el hollín que dejó en la pared de la cueva una hoguera que alguien encendió en este lugar miles de años después, en algún momento de la Edad Media. De acuerdo con los resultados de la datación por carbono 14, este fuego fue prendido a finales del siglo X o bien a principios del XI. Esta contaminación complicó en gran medida los análisis e hizo que se demorasen los resultados.

Una cronología parecida a la de otros hallazgos realizados en Becerreá y la sierra de O Courel

La cronología de las pinturas datadas en Cova Eirós las relaciona teóricamente con otros hallazgos arqueológicos realizados en los últimos años en el sur lucense. Uno de ellos es un conjunto de herramientas líticas encontrado en la cueva de Valdavara -en el municipio de Becerreá-, a los que se atribuye una antigüedad de en torno a 9.000 años. Las excavaciones de este yacimiento se llevaron a cabo dentro del mismo proyecto que las investigaciones realizadas en Cova Eirós, aunque las desarrolló otro equipo de investigadores.

También pertenecen a una época similar los restos humanos y animales que se descubrieron en la cueva de Chao do Lindeiro -también denominada Cova do Uro por los investigadores-, en el límite de los municipios de Pedrafita do Cebreiro y Folgoso do Courel. El hallazgo fue realizado por científicos del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña. La datación de estos huesos también se llevó a cabo con el método del carbono 14 y les atribuyó una antigüedad de entre 8.000 y 9.000 años.

Ramón Fábregas apunta que aunque entre unos y otros yacimientos puede haber una diferencia de siglos, todos ellos parecen encuadrarse en un sentido amplio en el extenso período de la prehistoria en que las sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico fueron dando paso a las sociedades de agricultores y ganaderos del Neolítico. Las investigaciones que se realicen de ahora en adelante podrían encontrar vínculos más concretos entre todos estos hallazgos realizados en diferentes puntos de la montaña lucense.

Un estilo que también está presente en Portugal y la Meseta

Ramón Fábregas recalca que la antigüedad atribuida a los dibujos es una edad mínima, es decir, que podrían pertenecer a una época algo anterior, de hasta 10.000 o 10.500 años. El período cultural en el que se encuadran correspondería a la etapa terminal del Paleolítico Superior o a los inicios del Epipaleolítico, una época de transición entre el Paleolítico y el Neolítico.

Los estudios iconográficos realizados sobre estos diseños los relacionan con el llamado Estilo V del arte paleolítico, que está también representado en los yacimientos al aire libre de Foz Côa -en el norte de Portugal- y Siega Verde -en Salamanca- y también en alguna cueva, como la de Palomera, en Burgos.

Por otra parte, los responsables de este proyecto arqueológico señalan que las pinturas recién datadas son solo uno de los trece conjuntos de diseños catalogados en Cova Eirós. Basándose en el análisis estilístico, los investigadores suponen que los otros paneles de pinturas y grabados pueden pertenecer a diferentes épocas de la prehistoria remota. Algunos podrían corresponder al período Magdaleniense -hace entre 10.000 y 15.000 años- y otros al Gravetiense o al Solutrense, con una posible antigüedad de entre 20.000 y 25.000 años.

El proyecto en el que se encuadran las investigaciones de Cova Eirós cuenta con financiación de la Consellería de Cultura. La Universidade de Santiago colabora en estas estudios con científicos del Institut Catalá de Paleocologia Humana.

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