Patos que nacen fuera de temporada y en un río cubierto de hielo

En pleno tramo urbano del Cabe, en Monforte, se repitió un fenómeno excepcional que ya se produjo en el 2015


monforte / la voz

Por segunda vez desde diciembre del 2015, en la colonia de ánades reales del tramo urbano del Cabe ha nacido una camada de polluelos fuera de la temporada habitual de cría. La nidada está formada por diez crías y su aparición coincidió con la congelación de esta parte del cauce -otro fenómeno muy poco común-, que comenzó el viernes y continuaba ayer. Los patos debieron de nacer prácticamente al mismo tiempo, a finales de la semana pasada. Durante los últimos días despertaron la atención de numerosos vecinos, que observaron, fotografiaron y grabaron sus idas y venidas sobre la capa de hielo que cubre el río.

El biólogo Cosme Romai, miembro de la Sociedade Galega de Ornitoloxía, señala que el nacimiento en esta época del año de los ánades reales -tambien llamados azulones- debe considerarse como un hecho excepcional, al igual que la anterior ocasión. «O normal é que nazan a finais de marzo ou principios de abril», explica. El inusual adelanto, a su parecer, puede deberse a las condiciones meteorológicas del otoño y de principios del invierno. «O tempo foi suave e probablemente axudou a que se adiantase o instinto de reprodución dos ánades», añade Romai.

Tal como ocurrió en el 2015, los patos recién nacidos se enfrenta a unas difíciles condiciones de supervivencia por haber nacido en esta época del año. Según indica el biólogo, las crías de esta especie omnívora (Anas platyrhynchos) se alimentan principalmente de insectos auáticos y larvas, que suponen una fuente de proteínas muy importante para su desarrollo. Solo en la edad adulta consumen otros alimentos, principalmente vegetales.

Romai apunta que el período normal de nacimiento, a comienzos de la primavera, coincide con la proliferación de los insectos que constituyen la dieta básica de las crías. «Pero nesta época dificilmente van encontrar o alimento que máis necesitan nesta etapa da vida», agrega.

Echarles comida puede ayudar a los ejemplares adultos, pero sirve de poco para las crías

En los últimos días, numerosos vecinos han estado lanzando mendrugos de pan para ayudar a alimentarse a los ánades reales y a las demás aves que frecuentan el tramo congelado del río. Esta alimentación suplementaria, según indica Cosme Romai, puede ser una ayuda para los ejemplares adultos, pero no sirve de mucho para las crías, que solo comienzan a ampliar su dieta y a consumir vegetales cuando tienen alrededor de un mes. Hasta entonces dependen principalmente de los mosquitos y otros insectos. Su desarrollo se completa cuando tienen en torno a cincuenta días y empiezan a ser capaces de volar.

De todas formas, Romai no cree que sea aconsejable proporcionar alimentos a los ánades asentados en el tramo urbano del Cabe. Aunque las aves de esta especie se adaptan a los entornos humanizados con mucha más facilidad que otras anátidas -indica a este respecto- siguen siendo animales salvajes y por ello es preferible dejar que se procuren ellos mismos su alimentación. «Non creo que o seu obxectivo vital, por dicilo así, sexa depender da comida que lles bote a xente», conluye.

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