Cónsules romanos e invasores vikingos en Castro Candaz

En la historia del antiguo asentamiento se mezclan datos verosímiles con leyendas populares y tradiciones falsificadas


chantada / la voz

La bajada de las aguas del embalse de Belesar que ha puesto de nuevo al descubierto el promontorio de Castro Candaz no solo ha atraído un gran número de visitantes a este singular rinción del municipio de Chantada. También ha renovado la curiosidad por la historia de este lugar, que se mezcla a menudo con leyendas populares y tradiciones inventadas. Hay pruebas documentales de que Castro Candaz existió a finales de la Edad Media una fortaleza perteneciente a los señores de Taboada, pero en diversas épocas han circularon otras historias menos verosímiles que en los últimos días han sido recordadas en algunas páginas web, como el blog historiadegalicia.gal.

Una de estas tradiciones fue señada en el libro Apuntes para la historia de Chantada, publicado en 1905 por el maestro de Primaria Manuel Formoso Lamas -que no era historiador profesional- y afirma que en Castro Candaz existió en la época romana una torre fundada por el cónsul Lucio Cambelo, mencionado por el sacerdote y cronista Paulo Orosio, que vivió entre los siglos IV y V. Un supuesto descendiente este personaje, según el mismo autor, habría sido un tal Lupo Cambero Candaz, escudero del legendario rey Pelayo.

Formoso Lamas mencionó también en su libro otra tradición según la cual Castro Candaz fue la única fortaleza de Galicia desde la que se hizo frente a una invasión vikinga que se produjo durante el reinado de Ramiro I de Asturias. Los invasores habrían arrasado Chantada, obligando a los nobles de la villa a refugiarse en el enclave fortificado de la orilla del Miño, que por entonces pertenecía a la familia de los Erice o Eriz, donde resistieron hasta recibir el socorro de las tropas del rey Ramiro. La leyenda dice además que los invasores fueron derrotados en la parroquia de Camporramiro, que debería su nombre a esta mítica batalla.

Solar de familias nobles

Este supuesto episodio -así como la presunta fundación por el cónsul Lucio Cambelo- dio mucho que hablar a lo largo de los tiempos y confirió a Castro Candaz un especial prestigio. El profesor universitario y escritor Manuel Gago publicó hace años un artículo en su blog Capítulo Cero en el que señala que las familias hidalgas de este territorio -como los Camba, los Taboada y los Temes- quisieron vincular su historia a este «épico escenario de resistencia, caída e vitoria contra os normandos». En algunas crónicas manuscritas de los siglos XVII y XVIII se habla de Castro Candaz como presunto solar originario de tales familias.

Gago menciona por otra parte en su trabajo un memorial nobiliario titulado De la nobleza de la casa de Camba y sus principios, y fundación del castillo de Castrocandaz, solar de Cambas y Taboadas de Galicia, que se conserva en la Biblioteca Nacional y que fue depositado en este lugar como una compilación de documentos de diversas familias nobles lucense que antes se guardaron en el Archivo de Simancas. Este memorial habla de Lucio Cambelo como fundador de Castro Candaz y, curiosamente, lo presenta como vinculado por lazos familiares a algunas familias indígenas. Según esta tradición, el cónsul se puso del lado de los nativos en un enfrentamiento armado con las legiones del emperador Trajano que se saldó con la victoria romana.

Una fortaleza derribada por los irmandiños y luego reconstruida

El historiador José Luis Díaz-Castroverde ganó en el 2010 el premio de investigación Condado de Pallares por la obra Morgados e xurisdiccións na terra e condado de Taboada, que incluye un documento histórico inédito sobre Castro Candaz. Se trata de una carta fechada en 1474 que los señores de Taboada enviaron al obispo de Lugo, pidiéndole permiso para construir en este lugar una ermita a fin de oír misa sin tener que alejarse de su fortaleza. La iglesia más cercana estaba en Pedrafita y los señores temían ser atacados en el camino.

La fortaleza de Castro Candaz había sido derruida durante la rebelión irmandiña, entre 1467 y 1469 -como muchas otras-, y por entonces estaba en plena reconstrucción. Aunque ya habían pasado siete años desde el fin de la revuelta, la carta indica que en esa época la zona era todavía muy insegura y que los señores no se atrevían a apartarse mucho de los refugios fortificados.

 

sin rastros materiales de la época castreña

Aunque los investigadores concuerdan en que en Castro Candaz existió un asentamiento castreño, hasta ahora no se han hallado vestigios arqueológicos de esa época en la superficie. Los historiadores Javier Gómez y Mar Neira no encontraron nada cuando lo examinaron en tiempos recientes para preparar su estudio A cultura castrexa e galaico-romana no condado de Pallares. Las peculiares condiciones en que se halla el lugar hacen casi imposible realizar excavaciones

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Cónsules romanos e invasores vikingos en Castro Candaz