Cónsules romanos e invasores vikingos en Castro Candaz

Francisco Albo
francisco albo CHANTADA / LA VOZ

LEMOS

Carlos Rueda

En la historia del antiguo asentamiento se mezclan datos verosímiles con leyendas populares y tradiciones falsificadas

17 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La bajada de las aguas del embalse de Belesar que ha puesto de nuevo al descubierto el promontorio de Castro Candaz no solo ha atraído un gran número de visitantes a este singular rinción del municipio de Chantada. También ha renovado la curiosidad por la historia de este lugar, que se mezcla a menudo con leyendas populares y tradiciones inventadas. Hay pruebas documentales de que Castro Candaz existió a finales de la Edad Media una fortaleza perteneciente a los señores de Taboada, pero en diversas épocas han circularon otras historias menos verosímiles que en los últimos días han sido recordadas en algunas páginas web, como el blog historiadegalicia.gal.

Una de estas tradiciones fue señada en el libro Apuntes para la historia de Chantada, publicado en 1905 por el maestro de Primaria Manuel Formoso Lamas -que no era historiador profesional- y afirma que en Castro Candaz existió en la época romana una torre fundada por el cónsul Lucio Cambelo, mencionado por el sacerdote y cronista Paulo Orosio, que vivió entre los siglos IV y V. Un supuesto descendiente este personaje, según el mismo autor, habría sido un tal Lupo Cambero Candaz, escudero del legendario rey Pelayo.

Formoso Lamas mencionó también en su libro otra tradición según la cual Castro Candaz fue la única fortaleza de Galicia desde la que se hizo frente a una invasión vikinga que se produjo durante el reinado de Ramiro I de Asturias. Los invasores habrían arrasado Chantada, obligando a los nobles de la villa a refugiarse en el enclave fortificado de la orilla del Miño, que por entonces pertenecía a la familia de los Erice o Eriz, donde resistieron hasta recibir el socorro de las tropas del rey Ramiro. La leyenda dice además que los invasores fueron derrotados en la parroquia de Camporramiro, que debería su nombre a esta mítica batalla.