Cuando el fútbol va en los genes

luis conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Iván recogió el testigo de su padre, jugador del Ousende y alcalde de O Saviñao

22 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

A principios de la década de los noventa, el actual alcalde de O Saviñao y director deportivo del Atlético Escairón, Joaquín González, ponía punto y final a su carrera como futbolista. El regidor era un central contundente, que también se prodigaba como líbero, en el Ousende, equipo que competía en la liga por parroquias de O Saviñao.

Justo en el momento en el que González lo dejaba nacía su hijo, Iván González. Quién le iba a decir a él que su vástago seguiría sus pasos como futbolista. Lo hizo. El alcalde recuerda aquellas tardes en la parroquia de Aiaz en la que su niño le lanzaba tiros y como él le enseñaba a orientar el balón. Esos primeros pasos tuvieron su continuidad con una dilatada trayectoria de Iván González, que empezó en el Calasancio. «Neste clube fíxose como futbolista», dice el alcalde.

Su calidad no pasó desapercibida para los clubes grandes del fútbol gallego. El Real Club Celta lo fichó. En la entidad viguesa estuvo cinco temporadas, y con tan solo 16 años disputó una fase de ascenso con el Celta B. Su padre no se perdía ningún partido. «Ía a todos, porque a esa idade é moi importante apoiar a un fillo, que ademais afrontaba un bonito reto», añade González.

Salto a tierras levantinas

De Vigo dio el salto al Levante, equipo de modaa finales de los noventa, que además competía en Segunda División. La presencia de Iván fue clave para que el club valenciano viniera a hacer su pretemporada a la Ribeira Sacra. Joaquín recuerda esos momentos con emoción. «Foi bonito, e eu sempre tratei de aconsellar a Iván da mellor maneira, porque con esa idade, cun contrato e con cartos resulta complicao ir na boa dirección. Estou orgulloso e moi contento, porque o meu fillo sempre tivo a cabeza moi amueblada», comenta.

A la hora de destacar las cualidades de Iván, su padre no se centra tanto en la calidad técnica y en su visión de juego, sino que resalta otras virtudes. «Eu destaco o seu compromiso e a súa entrega nos clubes nos que estivo. Aínda hoxe, con 36 anos, segue demostrando esas virtudes. O día antes dun partido non sae, prívase de comidas e non falla a ningún adestramento», puntualiza.

Como cualquier padre, Joaquín admite que en los primeros partidos de su hijo a los que asistía como espectador se ponía nervioso. «Sempre lle facía algunha indicación dende a bancada, pero agora xa non», dice.

Si bien muchos aficionados pueden pensar que la presencia de Joaquín González como director deportivo del Escairón fue clave para que su hijo regresara, el alcalde comenta: «O feito de que estivesen Alberto López e os seus amigos motivou o seu regreso. Apetecíalle xogar en Preferente co Escairón, sobre todo porque a primeira etapa non saíra ben».

Agradecimientos

Iván González agradece a su padre que le ayudara a dar los primeros pasos como futbolista. «Foi determinante porque el inicioume. Sei que era un bo central, pero eu mellorei a xenética», comenta sonriendo Iván González.

Recuerda que tanto él como su madre, Luisa Martínez, lo apoyaron en todas y cada una de las decisiones que tomó en su carrera. «A miña nai era unha sufridora, porque non lle gustaba o fútbol. De feito cando estaba en Valencia, viñan os dous, pero o único que accedía ao campo era o meu pai. Ela quedaba na casa, porque o pasaba mal», añade el futbolista.

Iván González al recordar toda su trayectoria tiene muy presentes todos y cada uno de los consejos que le trasladó su padre. El jugador llegó a Segunda División, pero por las cualidades que atesoraba incluso pudo dar el salto a Primera.