Minas e industrias en lucha contra el olvido

El nuevo plan Leader tiene entre sus fines promover un patrimonio que se aprovecha de una forma muy desigual en el territorio del sur lucense


monforte / la voz

El proyecto de integración del antiguo grupo de desarrollo rural Ribeira Sacra en una futura red turística estatal de patrimonio minero e industrial tiene como fin sacar más partido, desde el punto de vista económico y social, de una parte del legado histórico del sur lucense que hasta ahora se aprovechado de una forma muy desigual. En los municipios del GDR -que ahora abarca también los de Folgoso do Courel, O Incio, Samos, As Nogais y Triacastela- existen numerosos elementos de minería histórica y antiguas industrias que en algunos casos se han restaurado o se han integrado en rutas turísticas, mientras que otros permanecen en el olvido.

Es lo que sucede con las ferrerías que funcionaron en varios municipios de este territorio entre los siglos XVI y XIX. Solo dos ellas -la de Penacova, en Bóveda, y la de Seoane do Courel- fueron restauradas, aunque la segunda se abre muy raramente al público. En otros casos las construcciones que se conservan fueron reaprovechadas como casas de turismo rural, lo que ocurrió con las de Rugando, en Quiroga, y O Mazo, en O Courel. Pero otras ferrerías siguen totalmente abandonadas, como las de Rodela y Paleiras -en Quiroga-, Loureiro y Barxa de Lor, en A Pobra do Brollón.

En cuanto a las huellas de las antiguas explotaciones mineras, las que reciben más atención son las de la época romana. Además del célebre túnel de Montefurado -en Quiroga-, también se incluyen en las rutas turísticas las minas de A Toca y Torubio, en O Courel, y O Covallón, en Ribas de Sil. Tanto este municipio como el de Quiroga, por otro lado, cuentan cuentan con su propia Ruta do Ouro.

Por otro lado, en el municipio de O Incio existe una Ruta do Ferro que comprende varias antiguas minas trabajadas por última vez en en los años cincuenta. Por el contrario, otras dos explotaciones históricas de este mineral -las de Freixo, en Monforte, y A Veneira de Roques- nunca se aprovecharon como recurso turístico. Tampoco se promocionan las minas abandonadas de volframio de Vilarbacú, en O Courel.

Hornos de cal entre el abandono y la recuperación

La fabricación artesanal de cal fue hasta mediados del siglo pasado una práctica habitual en enl sur lucense, donde ha dejado importantes huellas. Los numerosos caleiros u hornos de cal de la zona en los que calcinaba la piedra caliza con técnicas artesanales se encuentran hoy en condiciones muy diferentes. Algunos están abandonados y total o parcialmente cubiertos por la vegetación, como sucede con los de la parroquia de Toldaos -en O Incio- o con el de Vilasibil, en el municipio de Folgoso do Courel.

En cambio, otros antiguos hornos que se conservan en la localidad de Cereixido y A Seara, en Quiroga, fueron acondicionados y señalizados. Un caso único hasta ahora es el del caleiro de Vilamor do Courel, en el que incluso se realizaron demostraciones de elaboración de cal por iniciativa de la asociación cultural Fonte do Milagro. La primera se llevó a cabo en el 2015 y la segunda, el pasado octubre.

Tradiciones aún vivas

Por otro lado, los responsables del GDR esperan que en la futura red de patrimonio minero e industrial no solo se integren antiguas explotaciones y monumentos rescatados del abandono, sino también tradiciones artesanales que se han mantenido vivas hasta la actualidad. Un caso especialmente destacado en este aspecto es el de la alfarería de Gundivós, en el municipio de Sober, que cuenta actualmente con un centro gestionado por el artesano Elías González que recibe un gran número de visitas turísticas cada año.

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