Minas e industrias en lucha contra el olvido

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

El nuevo plan Leader tiene entre sus fines promover un patrimonio que se aprovecha de una forma muy desigual en el territorio del sur lucense

15 nov 2016 . Actualizado a las 08:04 h.

El proyecto de integración del antiguo grupo de desarrollo rural Ribeira Sacra en una futura red turística estatal de patrimonio minero e industrial tiene como fin sacar más partido, desde el punto de vista económico y social, de una parte del legado histórico del sur lucense que hasta ahora se aprovechado de una forma muy desigual. En los municipios del GDR -que ahora abarca también los de Folgoso do Courel, O Incio, Samos, As Nogais y Triacastela- existen numerosos elementos de minería histórica y antiguas industrias que en algunos casos se han restaurado o se han integrado en rutas turísticas, mientras que otros permanecen en el olvido.

Es lo que sucede con las ferrerías que funcionaron en varios municipios de este territorio entre los siglos XVI y XIX. Solo dos ellas -la de Penacova, en Bóveda, y la de Seoane do Courel- fueron restauradas, aunque la segunda se abre muy raramente al público. En otros casos las construcciones que se conservan fueron reaprovechadas como casas de turismo rural, lo que ocurrió con las de Rugando, en Quiroga, y O Mazo, en O Courel. Pero otras ferrerías siguen totalmente abandonadas, como las de Rodela y Paleiras -en Quiroga-, Loureiro y Barxa de Lor, en A Pobra do Brollón.

En cuanto a las huellas de las antiguas explotaciones mineras, las que reciben más atención son las de la época romana. Además del célebre túnel de Montefurado -en Quiroga-, también se incluyen en las rutas turísticas las minas de A Toca y Torubio, en O Courel, y O Covallón, en Ribas de Sil. Tanto este municipio como el de Quiroga, por otro lado, cuentan cuentan con su propia Ruta do Ouro.