MONFORTE / LA VOZ

Hace más de veinticinco años que el último vecino abandonó la aldea de San Pedro de Baños, un pequeño núcleo que forma parte de la parroquia de San Miguel de Marcelle, en el municipio de Monforte. Ocupa una pequeña franja de la Ribeira Sacra del Sil y se caracteriza por su particulares condiciones climáticas, idóneas para el cultivo de la vid y todo tipo de árboles frutales. Cuando el pueblo quedó vacío, buena parte de sus tierras de cultivo cayeron en el abandono. Pero el auge de los vinos de la Ribeira Sacra hizo que varias bodegas prestigiosas se animasen a recuperar y ampliar los antiguos viñedos.

Ramón López, el último vecino que dejó la aldea, recuerda que algunas personas empezaron a mudarse a mediados de los años ochenta a O Colado, una aldea situada por encima de San Pedro de Baños, a una distancia de 1,2 kilómetros. «Os veciños que tiñamos casas nas duas aldeas o que faciamos era pasar os invernos en San Pedro e cando chegaba o verán, subiamos para O Colado porque era máis fresco», explica. En la localidad vivían cuatro familias y todas eran numerosas. La que más miembros tenía era la de la llamada Casa do Severino, donde vivían hasta catorce personas bajo el mismo techo. En total había unos 35 vecinos.

Una vida dura

Pese al clima benigno y la espectacularidad del paisaje, la vida en San Pedro era muy dura a causa de su aislamiento y lo accidentado del terreno. «Recordo cando eramos nenos tiñamos que ir á escola de Vilar de Mouros, a cinco quilómetros», recuerda Ramón López. «Había que ir a pé por uns carreiros malos e estreitos por baixo da aldea, facíase moi escravo», añade. En esta parte de la ribera no solo había muchos viñedos, sino también abundantes frutales y olivos. «Sementábase de todo», dice el antiguo vecino.

En el río de Palleiros, que pasa por la parte inferior de la aldea, había cinco molinos harineros. Tres de ellos pertenecían a la aldea de Palleiros y los otros dos a la de San Pedro. De estos, solo quedan en pie los muros del uno que era propiedad de la familia de Severino.

Por debajo de la aldea pasa un pequeño arroyo que recoge el agua de varios manantiales que nace en la parte alta de la ladera. Por encima de una peña forma varias pozas naturales, algunas de gran tamaño donde las mujeres se bañaban cuando iban a lavar la ropa. Tras su turno venía el de los hombres. El nombre de la aldea se debe probablemente a estas pozas y a la tradicional costumbre de bañarse en ellas, que se perdió hace ya mucho tiempo. El lugar se encuentra hoy cubierto por la maleza y resulta inaccesible.

Desde monforte

Hay que salir por la carretera LU-601 que lleva a Castro Caldelas. En el kilómetro 10,5 es preciso que desviarse a la izquierda en dirección a Vilar de Mouros y 2,8 kilómetros más adelante hay que coger una carretera a la derecha para O Colado, situado a 1,7 kilómetros. De este lugar sale una pista de tierra que lleva a San Pedro de Baños, que se halla a 1,2 kilómetros

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En Baños no vive nadie, pero las viñas renacen