«El legado artístico del conde de Lemos se dispersó por muchos sitios»

La historiadora participa en un curso sobre Cervantes y Pedro Fernández de Castro que se imparte en el Parador de Monforte


monforte / la voz

La historiadora monfortina Manuela Sáez ha colaborado en la organización del curso sobre el séptimo conde de Lemos y Cervantes que se celebrará desde hoy hasta el viernes en el Parador de Monforte. La actividad es organizada por el Ayuntamiento en colaboración con la Universidade de Vigo. Sáez participará también como ponente, con una conferencia en la que expondrá parcialmente las investigaciones históricas realizas por ella en los últimos años sobre el legado de Pedro Fernández de Castro. Estos trabajos se recogerán más adelante en un libro que la historiadora espera que pueda publicarse en un plazo más o menos breve.

-¿De qué va a tratar su intervención?

-Hablaré sobre las piezas artísticas pertenecientes a la colección del séptimo conde de Lemos que salieron a subasta después de su muerte, y sobre su relación con el mercado del arte y el coleccionismo en la primera mitad del siglo XVII. En la conferencia y en el libro que preparo sobre el mismo tema utilizo datos que no se habían publicado antes y que creo que son de mucho interés, porque muestran muy bien cómo era el modo de vida de las personas nobles en esa época histórica.

-¿Por qué se subastaron las obras que había reunido el conde?

-Es algo que sucedió con mucha frecuencia entre las familias aristocráticas de esos tiempos, que solían acumular muchas deudas. Cuando fallecía uno de estos personajes, era habitual que sus parientes pusiesen en venta muchos de sus bienes para hacer frente a esos problemas económicos. Eso fue precisamente lo que ocurrió en el caso del conde. Cuando murió en 1622, la familia debía mucho dinero y los bienes salieron a almoneda al año siguiente.

-¿Se pusieron a la venta todas sus colecciones artísticas?

-Las piezas de escultura religiosa no se subastaron, porque el conde dejó estipulado que debían destinarse al convento de monjas clarisas que él y su mujer Catalina de la Cerda fundaron en Monforte. Esas obras forman la mayor parte de los fondos del Museo de Arte Sacro. Pero se vendieron muchas otras cosas, como pinturas, piezas de platería y también textiles, es decir, alfombras, tapices y colgaduras. Estas últimas piezas llegaban a ser carísimas. Solo una de las que poseía el conde se vendió por 16.500 ducados, que era una gran fortuna en aquella época. Y también muchos muebles, relojes... En sus colecciones había muchos objetos suntuarios que entonces eran muy costosos.

-¿Qué ocurrió después con todas esas obras?

-Se dispersaron por muchos lugares y en la mayoría de los casos no se sabe a dónde fueron a parar. Sin duda hubo muchas cosas que se destruyeron. Fue lo que ocurrió con la mayoría de los tapices y otras piezas textiles, que son unos materiales muy finos difíciles de conservar, y más en aquellos tiempos, cuando se guardaban palacios y mansiones llenos de humedad y en malas condiciones. Pasó lo mismo con muchas pinturas. Pero también se perdieron piezas de plata, porque en muchos casos se fundían para fabricar otros objetos.

-¿Cuánto tiempo pasó estudiando el legado de conde?

-Estuve por lo menos entre siete y ocho años dedicándome únicamente a esto, investigando en muchos archivos de España y de Italia. Fue un trabajo arduo, sobre todo el de transcribir los documentos. Solo el inventario original de los bienes del conde que fueron a la almoneda ocupa 717 folios. Pero pude recuperar muchos datos históricos que pienso que serán de interés para otros investigadores.

-¿Qué otros aspectos de este personaje se van a abordar en el curso?

-Va a participar un Attilio Antonelli, un especialista del Ministerio de Bienes Culturales de Italia que ha estudiado el sistema ceremonial del virreinato de Nápoles en la época del conde. Y también estará Encarnación Sánchez García, que es catedrática de literatura española en Nápoles y fue nombrada hace poco correspondiente de la Real Academia Española. Abordará las relaciones del conde con los literatos de su época. Las charlas de los dos serán muy interesantes y además Antonelli no había venido antes a Galicia.

«Estuve entre siete y ocho años investigando únicamente este asunto»

Tres días de charlas sobre dos personajes

Las conferencias del curso que se imparte de hoy en el parador están abiertas a todas las personas interesadas y no solo a los matriculadas. Este el programa.

Hoy

10 horas. Luis Iglesias Feijóo hablará sobre Cervantes, Don Quijote y la novela moderna.

11 horas. Conferencia de Fernando Romo Feito sobre Las ‘Novelas ejemplares’: laboratorio de Cervantes.

12.30 horas. Encarnación Sánchez García disertará sobre Las dedicatorias a los séptimos condes de Lemos: de Gianbattista della Porta a Cervantes, Diego de Arce y García de Barrionuevo.

16.00 horas. En dos charlas sucesivas, los profesores José Montero Reguera y Gabriela Rivera Rodríguez abordarán la relación de Cervantes con la poesía.

mañana

10 horas. Charla de María José Martínez López sobre Cervantes y el arte del entremés.

11 horas. Manuela Sáez hablará de El mercado del arte en el primer tercio del siglo XVII: coleccionismo y almoneda del séptimo conde de Lemos.

12.30 horas. Conferencia de Santiago Martínez Hernández sobre La corte de Felipe III: ceremonial, fasto y valimiento en tiempos de Cervantes.

16.00 horas. Juan Matas Caballero hablará sobre Poetas y poesía en torno a Lemos.

viernes

10 horas. Attilio Antonelli abordará El ceremonial de Miguel Díez de Aux y el palacio real de Nápoles en la época de los virreyes Lemos y Benavente.

11 horas. Disertación de Juan Cruz Yabar sobre El cardenal don Antonio de Zapata, virrey de Nápoles y patrocinador de las artes.

12.30 horas. José Manuel Lucía Megías hablará de La vida de papel de Miguel de Cervantes.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«El legado artístico del conde de Lemos se dispersó por muchos sitios»