MONFORTE / LA VOZ

El valle del río Lóuzara, que se reparte entre los municipios vecinos de Folgoso do Courel y Samos, ofrece una amplia variedad de rutas de senderismo y numerosos parajes de gran interés, a la vez que muy poco conocidos. Uno de ellos es conocido como As Fervenzas, situado en el lugar de O Corgo -en el primero de estos municipios-, a poco más de un kilómetro de la localidad de Parada de Lóuzara y la izquierda de la carretera que une este núcleo con el de A Casela. La espectacularidad del paraje es mayor en el período que va desde el otoño hasta comienzos del verano, ya que la cascada que se despeña en la zona crece cuanto más caudaloso está el arroyo que la forma. Pero en una época de altas temperaturas como la actual también resulta un paraje muy atractivo por su aspecto refrescante.

Eran varios caminos que salían de Parada y que daban acceso a este lugar. Uno de ellos era el de Ritión y que discurría por el mismo trazado de la actual carretera que lleva a la aldea. Por este camino accedían a la parte baja de As Fervenzas y al prado y la cabaña de O Corgo. Este camino descendía después en dirección al Lóuzara y continuaba hasta la aldea de Cortes, perteneciente a O Courel. También estaba el Camiño de Miranda, utilizado para ir al souto de Parada y a las fincas de la zona, finalizando en la parte alta de O Corgo, al pie de la cascada de A Fervenza. De aquí partía otro camino en dirección A Casela y era conocido por Camiño de Tras da Fervenza.

Un tercer camino

Había un tercer camino cuyo trazado estaba a mayor altura que los dos anteriores. Era el denominado Camiño das Travesas. Fue camino de carro y permitía a los vecinos de Parada acceder a los prados y fincas situados en la zona. Finalizaba en el llamado prado de As Fervenzas, ubicado en el lugar donde el arroyo de A Fervenza se precipita desde una altura de unos treinta metros. Este prado y las aguas del arroyo fueron escenarios de un curioso accidente muy comentado en la aldea. En cierta ocasión una vaca dio luz allí mismo a un becerro, que en un descuido se metió en el cauce del arroyo y fue arrastrado por sus aguas precipitándose al vacío por la cascada. «Os veciños foron recollelo temendo o peor, pero milagrosamente púxose en pé e só tiña algunhas mazaduras», cuenta Manuel O Ferreiro, vecino de Parada.

«Antes entraba o carro ata o prado das Fervenzas, o que está por enriba da cascada -continúa el vecino-, pero o tractor non podía pasar de ningunha maneira xa que era moi estreito o camiño. Entón acordaron os veciños de quitar a herba por baixo da fervenza, xa que lles era máis práctico para sacala», añade.

Los vecinos hacía grandes haces de hierba que ataban con cuerdas y los arrojaban peñasco abajo desde el prado de As Fervezas. «Pero algúns deles pegaba coas ramas das árbores que saían da pena e alí quedaban colgados. A veces era unha esmorga ver como botaban a herba desde aquela altura», dice Manuel.

Nacimiento del arroyo

El arroyo de A Fervenza nace en el lugar de A Fonteiriña, por debajo de la aldea de A Casela y en las proximidades del prado de As Fervenzas, propiedad de la Casa de Riba de A Casela. Desde su nacimiento hasta el lugar donde se despeña su recorrido es muy corto. Al pie de la cascada forma y una pequeña y llamativa laguna en un entorno caracterizado por su atractivo paisajístico.

A partir de este punto, el arroyo discurre a través del souto en el lugar conocido por O Corgo. Aquí se puede ver una construcción tradicional de grandes dimensiones -ya en las proximidades de la carretera- que era utilizada como cabaña destinada al almacenaje de la hierba. Tiene dos alturas. La parte superior era la que hacía las funciones de almacén y la planta baja estaba habilitada como cuadra. La cabaña lleva más de veinticinco años abandonada.

Cómo llegar

Desde O Incio:  Hay que desde A Cruz do Incio por la carretera que lleva a las localidades de A Ferrería, A Casela y Parada de Lóuzara, esta última distante 15 kilómetros. El lugar de As Fervenzas se encuentra a 1,2 kilómetros antes de llegar a la aldea de Parada

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As Fervenzas, un refrescante rincón del valle del Lóuzara