Fenosa se destroza a sí misma un camino asfaltado junto a Belesar

La apertura de compuertas arrasa con decenas de metros de un acceso a la central

La crecida hizo desaparecer el asfalto de la carretera y de un aparcamiento.
La crecida hizo desaparecer el asfalto de la carretera y de un aparcamiento.

chantada / la voz

La reciente apertura de compuertas de Belesar ha provocado serios destrozos en un camino asfaltado que discurre a orillas del río aguas abajo de la presa. Decenas de metros de este acceso han quedado destruidas por la fuerza del agua, igual que un aparcamiento utilizado habitualmente por empleados de la central Belesar II. Portavoces de Gas Natural Fenosa aseguran que la empresa se propone reconstruir el camino, aunque no explican a qué se debe tanto destrozo por una operación, la de apertura de compuertas, que no se sale en absoluto de lo normal en época de lluvias.

Los destrozos se produjeron probablemente hace dos semanas, durante los días de crecida generalizada de los ríos. Igual que todas las demás de la cuenca del Miño, Belesar se llenó y fue preciso liberar agua. Fue suficiente con abrir una de las dos compuertas. Como es habitual, el espectáculo congregó a numerosos curiosos alrededor de la presa el segundo fin de semana de este mes.

Construido hace tres años

Pero mientras tanto, a los pies de la presa la fuerza del río se llevaba por delante decenas de metros de la carretera construida por Gas Natural Fenosa en el 2013, que lleva a la central Belesar II. La crecida destrozó también el aparcamiento acondicionado en las cercanías de esta central. En los dos casos, el río hizo desaparecer el asfalto y dejó a la vista la base de rocas sobre la que fue construido.

Belesar II fue inaugurado en octubre del 2013 y desde entonces suma 20,8 megavatios de potencia instalada a los trescientos de la central grande, que fue puesta en servicio en 1963, justo cincuenta años antes. Los portavoces de la empresa aseguran que estos destrozos no alteran la actividad en esta nueva central hidroeléctrica, porque se trata de un acceso secundario de servicio y mantenimiento, además de una ruta alternativa para una posible evacuación.

La minicentral de Pesqueiras estaba demasiado abajo

No es la primera vez que el Miño provoca destrozos en infraestructuras situadas en las cercanías de la base de la presa de Belesar. En el año 2003, el río inundó el edificio de la minicentral del Pesqueiras. Sus propietarios se vieron obligados a reconstruirla... pero, eso sí, unos metros más arriba, para evitar que en la siguiente apertura de compuertas les volviese a pasar lo mismo. foto roi fernández

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