«La gente joven no entiende por qué un vino vale un euro y otro treinta»

Fisac presentará la segunda edición de su libro en el último de los actos programados por el Mes do Amandi


MONFORTE / LA VOZ

Los actos del Mes do Amandi no terminarán este año con la celebración de la feria del vino de Sober. Cuando los puestos de los bodegueros hayan cerrado, todavía quedará una última convocatoria por delante. Mariano Fisac presentará el día 21 de marzo, en el restaurante Merenzao de Cadeiras, la segunda edición de su libro Galicia entre copas. El autor formará parte además del jurado encargado de elegir los mejores vinos entre los que se presentan a la feria. «Fue por invitación del alcalde de Sober, me hizo mucha ilusión que me llamase», dice Fisac.

-¿Qué ofrece la segunda edición de «Galicia entre copas»?

-Es una edición revisada y actualizada. Incorpora cosas que quedaron en el tintero o, sencillamente, no existían cuando escribí el libro. Por ejemplo, el proyecto de Laura Lorenzo. La conozco de cuando era enóloga en Dominio do Bibei y lo que hace va en la línea de lo que defiendo. Estuve porfiando para ver si podía incluir sus vinos en la primera edición, pero salieron con posterioridad.

-¿No hubo viaje enológico en esta ocasión?

-Esta vez no he podido pisar el terreno. Mi mujer embarazada, las prisas... Afortunadamente, la primera edición del libro se ha agotado y ahora he tenido oportunidad de incorporar cosas que han surgido desde entonces. Me encantaría hacer otro viaje por Galicia para un libro de más páginas, en el que pueda tratar con mayor profundidad otros aspectos como el paisaje. Es un reto. A ver si en un par de años.

Fisac atiende la llamada poco antes de coger un Ave. «Viaje profesional, de la profesión que me da de comer», explica. Aunque sus raíces familiares están en Galicia, reside y ejerce de abogado en Madrid. Si le dicen que era la ocupación de Parker antes de convertirse en gurú del vino, se lo toma con humor: «No me importaría tener su cuenta corriente, pero me temo que en España los tiros no van por ahí. Aquí los jóvenes beben destilados, mientras en Estados Unidos lideran el consumo de vino».

-¿A qué achaca el desinterés de los jóvenes por el vino?

-Por un lado, el vino ha estado algo desprestigiado. Por otro, se ve como algo demasiado complicado. La gente joven no entiende por qué un vino puede valer un euro y otro treinta. Ante la duda, prefieren beber otras cosas. Es algo sobre lo que deberían reflexionar las bodegas y los consejos reguladores.

-Escribió en su blog (mileurismo.gourmet) que asistimos al ocaso de las denominaciones de origen.

-No pretendo ser un agitador, ni creo que el camino tenga que ser irse de las denominaciones o pedir que desaparezcan. Se ve un ambiente de más libertad, de más inquietud en el mundo del vino, y eso bueno. El problema de los consejos reguladores es que trabajan como si su mejor vino estuviese hecho. Eso supone una enorme rigidez. Si los grandes vinos se están perfilando ahora, hay cosas que deberían replantearse. Los consejos deberían ser más flexibles, es bueno para ellos. El mejor regulador es la honestidad.

-¿La singularidad en el vino tiene que ser necesariamente cara?

-Estoy convencido de que el futuro de las bodegas pasa por hacer vinos que se puedan comprar. Si hablamos de un proyecto empresarial y no un pasatiempo, es fundamental elaborar vinos económicos que estén muy buenos. Guímaro o Regueiral, en la Ribeira Sacra, son la prueba de que es perfectamente posible.

-¿Sigue pensando que Galicia es el foco que guía una verdadera revolución vitícola?

-Cada vez lo tengo más claro. Lo importante es que hay gente que se lo empieza a creer, sin ningún tipo de soberbia. Ven que pueden distinguirse como elaboradores con honestidad, echando mano de la tradición y de las variedades locales. Hay un proceso de regeneración vitícola, Laura Lorenzo, Prádio, Cume Avia... Son proyectos jóvenes que he incorporado ahora a la guía.

-Por su singularidad, ¿puede iluminar algo más ese camino Ribeira Sacra?

-La cantidad de terruños que hay en Ribeira Sacra es impresionante. Me parece muy interesante la óptica de gente como Dominique Roujou y otros elaboradores que miran hacia fuera. Se empieza a pensar en el vino de pueblo, de viñedo, y me parece un gran acierto. En Ribeira Sacra hay terruño, paisaje, materia prima y conocimiento, que es lo que se echaba en falta. Esa diversidad es una riqueza que hay que saber explotar.

MARIANO FISAC aUTOR DEL LIBRO «GALICIA ENTRE COPAS»

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