García, el padre deportivo de Moski

luis conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Moski, a la izquierda, se entrenó el martes en el campo de A Medela con Emilio García.
Moski, a la izquierda, se entrenó el martes en el campo de A Medela con Emilio García. roi fernández

08 ene 2015 . Actualizado a las 04:40 h.

Hablar de Emilio García para Moski es hacerlo de una persona a la que el futbolista del Club Lemos define como su «padre deportivo». El actual entrenador del Taboada fue el que lo hizo debutar con el equipo juvenil del Monterroso, y lo hizo ante A Barrela, en una tarde muy fría, y en el que el ariete fue objeto de comentarios por parte de los aficionados por lo bien que lo hizo. Esa misma campaña también disputó minutos en el equipo de la Segunda Autonómica.

La temporada siguiente la pasó en blanco. Una tendinitis, pero sobre todo el trabajo en su negocio familiar, el restaurante Arxiz, en Monterroso, hizo que dejara de lado el fútbol. Esta circunstancia fue temporal, puesto que en el verano siguiente, Emilio García se desplazó al domicilio de Moski para hablar con su hermano y su padre con el fin de que le liberaran para que pudiera volver a competir. Así lo hicieron, y acertaron plenamente, ya que Moski se convirtió en un referente del fútbol de la Ribeira Sacra y del Taboada.

Tal fue su compromiso, que además de trabajar en el restaurante y hacerlo en otro negocio, siempre tuvo tiempo para ayudar a su Taboada. El hecho de que sus amigos de toda la vida, Poyán, Manuel y Víctor, ya estuvieran en la plantilla, lo motivó a regresar

Elogios hacia su técnico

Moski solo tiene elogios para Emilio García por lo que supuso en su carrera deportiva. «Él me dio a conocer en el fútbol comarcal, y siempre se portó muy bien conmigo. Recuerdo que no podía entrenar con regularidad por el trabajo y no merecía ser titular, pero me sacaba y luego me dejaba marchar en la segunda parte para que pudiera atender mis obligaciones laborales», señala Moski.

El delantero reconoce que el actual entrenador del Taboada le enseñó todo lo que aprendió en el fútbol. «El míster marcó mucho mi carrera. Me ayudó a mejorar en todas las facetas, y le debo mucho», dice.

El martes por la noche, Moski entrenó con el Taboada a las órdenes de Emilio, lo que demuestra el excelente trato que dispensa el club de A Medela a todos los futbolistas que en alguna ocasión vistieron esa camiseta. Precisamente, los dos estuvieron departiendo sobre la temporada.

El técnico también se deshace en elogios hacia su expupilo. «Es un jugador humilde, comprometido, trabajador e incansable. En un partido es capaz de esprintar diez veces superando a la segunda a su defensor. Se trata de un jugador que le da un plus de distinción a los equipos en los que juega. Primero, lo hizo en el Taboada, luego en el Estudiantil y ahora en el Lemos», comenta García.

El preparador de A Medela también destaca de Moski su afán de superación. «Esto lo podemos ver no solo en el fútbol, sino en otras facetas de la vida diaria. Si un día pierde a la play con sus compañeros, se prepara toda la semana para echarles la revancha, y acaba superándolos», apunta el preparador.