Nuevos hallazgos neandertales en Cova Eirós

Termina una breve y fructífera campaña en el yacimiento de Triacastela


MONFORTE / LA VOZ

El fin de semana se dará por cerrada la octava campaña de excavaciones arqueológicas de Cova Eirós, la más corta de las que se han realizado hasta ahora en el yacimiento paleolítico de Triacastela. Aunque los trabajos solo han durado este año dos semanas -a causa de los recortes presupuestarios-, el resultado ha sido notablemente fructífero y los investigadores pudieron realizar más de seiscientos nuevos registros arqueológicos, que comprenden numerosos artefactos líticos y fósiles de animales.

Tal como esperaban los responsables de las excavaciones -encuadradas en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», coordinado por la Universidad de Santiago-, la gran mayoría de estos materiales corresponden al Paleolítico Medio o Musteriense, la época del hombre de Neandertal. En las anteriores campañas ya se excavaron casi por completo los niveles arqueológicos superiores del piso de la cueva, correspondientes a épocas menos antiguas. La mayor parte lo que se ha estado desenterrando estos días pertenece a los niveles catalogados como 3 y 4, que según las dataciones radiométricas tienen respectivamente en torno a 84.000 y 118.000 años de antigüedad. Ambos niveles corresponden a ocupaciones neandertales.

Procedencia lejana

Muchos de los artefactos exhumados en el curso de esta campaña se encuadran en la denominada técnica Levallois, un sistema de talla de la piedra característica del hombre de Neandertal. Según indica Arturo de Lombera -que codirige las excavaciones junto con Xosé Pedro Rodríguez-, gran parte de estas piezas están elaboradas con un tipo de cuarcita de grano fino que no se encuentra de forma natural en esta área geográfica. En las excavaciones se han descubierto muy pocos núcleos líticos, es decir, piedras de las que se extraían lascas para fabricar herramientas. Todo ello parece indicar, añade De Lombera, que muchas de las herramientas neandertales halladas en la cueva no se fabricaron en este lugar, sino que fueron traídas desde lugares distantes por los grupos nómadas que ocuparon la gruta durante el Paleolítico Medio. «Para determinar de dónde pueden proceder estos materiales habrá que realizar unos estudios tecnológicos extensos», apunta el arqueólogo.

Las industrias líticas han estado apareciendo estos días en importantes cantidades -más abudnantes en el nivel 4 que en el 3-, algo que no ha sorprendido a los investigadores, que por los sondeos realizados con anterioridad ya conocían la riqueza arqueológica de estas capas de terreno. También se esperaba encontrar en estos niveles -y así ha sucedido- un gran número de fósiles de animales, muchos de los cuales fueron cazados y consumidos por los habitantes humanos de la cueva. Uno de los más notables es un colmillo de oso de gran tamaño que apareció esta semana.

Antes de que finalice la campaña, por otra parte, los arqueólogos tienen previsto revisar las galerías interiores de la cueva, donde en el 2011 se descubrieron las primeras muestras de arte rupestre paleolítico de Galicia. En las zonas que aún no se han estudiado, a su juicio, podrían aparecer nuevas pinturas o grabados.

Entre los hallazgos realizados en esta campaña, por otra parte, figura un fragmento de cerámica que posiblemente pertenece al Neolítico Medio o Final, como otros restos del mismo tipo hallados con anterioridad y un enterramiento humano descubierto en el 2012. En esa época prehistórica, las cavernas tenían habitualmente usos funerarios.

Por otro lado, al comenzar las excavaciones los arqueólogos comprobaron que personas desconocidas habían forzado el cierre que protege la cavidad contra incursiones vandálicas. Aunque el candado que cierra la verja fue abierto -en algún momento indeterminado de los últimos meses-, los intrusos no llegaron a causar destrozos en el yacimiento arqueológico ni se llevaron ningún material.

Tecnología neandertal. La herramienta lítica de la imagen situada a la izquierda de estas líneas fue desenterrada ayer por la mañana y es un ejemplo representativo de los hallazgos realizados en esta campaña. Se trata de una lasca de tecnología Levallois -típica de los neandertales- tallada en cuarcita gris de grano fino. El utensilio apareció en el llamado nivel arqueológico 4, con una antigüedad de en torno a 118.000 años.

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