Por el camino de los mineros a través del gran souto de Eiriz

Un recorrido por una de las viejas rutas del hierro de la sierra de O Courel


monforte / monforte

Todavía se conserva una buena parte de lo que fue un antiguo camino tradicional y cuyo origen estaba en la aldea de Vilamor do Courel y era conocido, hasta Eiriz, como Camiño das Folgueiras. De Eiriz partían otros dos caminos llamados tradicionalmente Camiños da Vena. Por estos se transportaba el mineral de hierro procedente de los yacimientos de A Veneira de Roques -A Pobra do Brollón- y el monte Formigueiros hacia las ferrerías de Lousadela y Baldomir. Uno de estos caminos seguía en dirección a Lousadela, Cortes y Seceda y el otro, el que usa esta ruta, bajaba hasta Touzón, continuaba por A Pendella y finalizaba en Baldomir, lugar donde se ubicaba una ferrería o fábrica de hierro. La longitud de la ruta es de 2,3 kilómetros y presenta una dificultad baja.

Antes de iniciar la caminata conviene hacer un pausado recorrido por las estrechas callejuelas de Eiriz, a fin de disfrutar de su arquitectura tradicional.

Nos situamos en la parte baja de la localidad, para coger el denominado Camiño de Touzón. Se trata de un camino profundo y encajado entre muros de piedra, con el firme desgastado por el intenso tránsito de carros que soportó durante muchos años, que discurre por el interior del souto de Eiriz, uno de los de mayor extensión de O Courel.

Al cabo de medio kilómetro, cruzamos el arroyo de A Freita. A la izquierda y por debajo del camino está el molino de Eladio. Solo quedan en pie sus muros, que se mantienen íntegros. En cambio la cubierta se ha venido abajo y le falta la mayor parte de su maquinaria.

Profundos barrancos

A partir de aquí, el arroyo se precipita por profundos barrancos y el camino también acusa un fuerte descenso, corriendo paralelo al cauce pero a mayor altura. Unos doscientos metros más adelante se sale a una pista de tierra. Hay que desviarse a la izquierda y caminar por ella unos 650 metros hasta entrar en la aldea de Touzón. Atravesamos la localidad, que todavía conserva algunos claros ejemplos de la arquitectura tradicional típica de la sierra de O Courel, y continuamos por un vial asfaltado que discurre paralelo al río Lor por su margen derecha. Este camino nos va llevar a la aldea de Baldomir, pasando primeramente por la de A Pendella.

A la entrada A Pendella, en el kilómetro 1,7 de la ruta, está la capilla de San Roque. En esta pequeña localidad también tenemos excelentes muestras de arquitectura popular en sus viviendas. Continuamos el recorrido en dirección a la localidad de Baldomir, a la que llegamos después de recorrer otros seiscientos metros más.

La ferrería de Baldomir ya existía en el siglo XVII y era una de las factorías hidráulicas dedicadas a la fabricación del hierro más importantes de O Courel. En el año 1753 pertenecía a la familia Armesto, según indican los datos del Catastro del Marqués de la Ensenada. Estuvo activa hasta 1885, aunque hay constancia de que no dejó de calcinar mineral hasta finales de siglo. Tanto la maquinaria hidráulica como la vivienda y el banzado o depósito de agua estaban en la orilla opuesta y en el solar que actualmente ocupa una nueva vivienda. De todo ello solo quedan los restos del antiguo banzado y una capilla dedicada a San Sebastián, que también era una propiedad de los antiguos dueños de la ferrería.

La ferrería ya existía en el siglo XVIII y funcionó hasta finales de la siguiente centuria

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