Monforte, pueblo de artistas

Los años sesenta del pasado siglo fueron tiempos de apogeo de grupos musicales y de personajes que quedan grabados en la memoria local


monforte / la voz

CRÓNICAS DE ANTAÑO UNA DÉCADA PRODIGIOSA

Cuando la emergente década prodigiosa, allá por los años sesenta, se comentaba que Monforte era un pueblo de artistas. Aquella época trajo consigo un verdadero bum artístico en España, que hizo de trampolín para que mucha gente diese el salto a la fama, especialmente en el mundo discográfico. Pero la palabra artista, que normalmente asociamos al mundo de la música y los actores cinematográficos, también define a personajes locales que por sus cualidades y habilidad pueden ser considerados y recordados como tal.

José Rodríguez, Pallares, era un gran musicólogo. Ya en sus tiempos mozos formaba parte de la gran rondalla monfortina, cuando se tocaban las serenatas delante de las casas de las jóvenes que al día siguiente se iban a casar. El maestro Pallares, de profesión barbero, compartía en su establecimiento tiempo y espacio con la gente interesada en aprender a tocar los distintos instrumentos de cuerda y el acordeón.

Cuando estaba atendiendo a algún cliente y escuchaba algún acorde malsonante, de inmediato corregía al alumno acompasándolo con la mano derecha, en la que tenía algún utensilio de trabajo, bien fuera el peine, la brocha, o la navaja de afeitar que le servía de batuta. Como el número de alumnos iba a más, la barbería se quedaba pequeña. Por ello se vio obligado a habilitar un local más adecuado para ensayar, en el cual formaría su propia rondalla.

Siguiendo con la música, también en esa década un grupo de amigos monfortinos, y verdaderos artistas, crearon los conjuntos Los Camon´s y Los Kawes, logrando gran fama y muchos éxitos con sus actuaciones. Por aquel entonces, el referente para las actuaciones musicales era la sala Maricielo.

Comercio y deporte

Su propietario, Rafael Maricielo, siempre se caracterizó por su gran visión comercial y afición deportiva. Aparte de regentar un comercio familiar dedicado a la venta de comestibles y mercaderías en general, donde estaba todo el día al pie del mostrador, también formaba parte del trío arbitral, como linier, cuando el Lemos jugaba en san Lázaro, formando pareja con Cabanelas, Charlín o Gaínza. Tras colgar las botas, en el año 1962 inauguró la sala de fiestas. Fueron Los Marines, de Vilagarcía, los primeros en subirse al palco, con una exhibición de nuevos bailes como twist, rock and roll, yenka y madison.

El éxito fue tal que jóvenes de Lugo, Ourense y otros lugares próximos se daban cita todos los domingos y festivos del año en esta sala de fiestas. Como apoyo para el verano, Rafael habilitó una pista al aire libre con todas las comodidades para disfrutar las tardes noches de los festivos, amenizadas en la mayoría de las veces por el grupo monfortino Los Camon´s.

En esa década, también se celebraban en el Teatro Cine Lemos grandes festivales a beneficio del Club Lemos. Era un auténtico desfile de artistas locales, que por su valía llenaban siempre el aforo y hacían necesario habilitar sillas en los pasillos. Entre los humoristas, destacaba la pareja formada por Chispa y Ramón del Agua. Ambos fueron finalistas en el concurso radiofónico Micrófono de Oro, que se celebraba en el Gran Teatro de Lugo. Geniño, de Piñeira, también dejó huella en todas sus actuaciones, interpretando canciones al más puro estilo castizo. Varela era también un cantante muy aplaudido por su imitación de Manolo Escobar. El inagotable Varela aún es contratado en muchas romerías para animar a la concurrencia con las canciones de su ídolo y amigo.

Juan Sánchez, de la barbería Juan, actuaba en solitario, pero se las amañaba para tocar a la vez la guitarra, la armónica, los platillos y el bombo. Pero la guinda de esos festivales la ponía siempre la Masa Coral de la Renfe, compuesta por cuarenta voces y dirigida por Germán Arias Andrés. Con mucha fama adquirida, era invitada a participar en distintos festivales de Portugal, Austria, Bélgica, Suiza y Francia.

Maestro del baile

Raúl Gonda, conocido popularmente como Caparranas, fue otro personaje célebre de Monforte, y el primero en estrenar la pista de baile de la sala de fiestas Maricielo. El local estaba lleno hasta la bandera, la orquesta llevaba un buen rato tocando y nadie se atrevía a dar el primer paso. Fue Raúl quien atravesando el salón se dirigió a una joven, como él conocida bailarina, con la que dio una auténtica exhibición en aquella apertura. Raúl vivía a orillas del río y presumía de conocer todas las raiceiras en las que se refugiaban las truchas desde el Caneiro a Vilanova.

En estos tiempos ya pasados, se apreciaba en nuestra ciudad una cierta alegría en los semblantes de la gente, cosa que actualmente se percibe muy poco. Ojalá la crisis no sea un obstáculo para recuperarla.

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