A la espera de un análisis genético


La genetista Gloria González Fortes trabaja desde hace tiempo en la secuenciación del ADN de los huesos de Cova do Uro, junto con la de otros restos humanos prehistóricos -pero mucho más recientes- localizados en los yacimientos de Cova Eirós (Triacastela), Valdavara (Becerreá) y Pala do Rebolal (Rubiá, en la provincia de Ourense). La edad de estos otros fósiles oscila aproximadamente entre los 5.400 y los 3.100 años. El trabajo todavía no ha concluido, pero se espera que los resultados puedan darse a conocer en un plazo más o menos breve.

Desde que se produjo el hallazgo del fósil de O Courel se completó una investigación muy similar en otro yacimiento de la misma etapa cultural situado en una zona geográfica no muy lejana. El año pasado se dio a conocer el análisis genético realizado sobre los restos del llamado hombre de La Braña, localizados en el 2006 en el municipio de Valdelugueros, en el norte de León.

Piel oscura y ojos azules

El estudio del genoma de este cazador mesolítico de la Cordillera Cantábrica reveló que se trataba de un individuo de piel oscura y ojos azules, una combinación nada común en las poblaciones actuales pero que en esa etapa de la prehistoria fue probablemente mucho más habitual. La investigación, dirigida por el reputado biólogo Carles Lalueza-Fox, indicó también que los habitantes modernos de la Península Ibérica no descienden de aquellos pobladores primitivos. El análisis genético del hombre de Cova do Uro, según indicó hace tiempo Gloria González, podría también revelar datos físicos como el color del pelo o de los ojos de este individuo. La comparación con el genoma de los fósiles de los demás yacimientos de las sierras lucenses y ourensanas puede además ofrecer datos de gran valor sobre la evolución de las poblaciones prehistóricas.

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