«Muchas empresas de Galicia nos piden apoyo contra la SGAE»

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

LEMOS

El Tribunal de Luxemburgo falló a su favor por el cobro abusivo del canon digital

07 feb 2012 . Actualizado a las 19:03 h.

La lucha de la pequeña tienda de informática de Ana María Méndez Linares contra la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) fue la de David contra Goliat. Esta empresaria nacida en Barcelona, y que es hija de una emigrante de A Fonsagrada, dejó fuera de combate en el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, en Luxemburgo, a la entidad que presidía el otrora todopoderoso Teddy Bautista, y que le reclamaba más de 40.000 euros del denominado «canon digital» por vender soportes de copia como cedés y deuvedés vírgenes. Pero la guerra no ha terminado, y la batalla sigue a través de dos asociaciones con las que asesora a otros negocios que viven situaciones parecidas.

-El proceso judicial duró más de siete años... ¿Podría explicarlo a grandes rasgos?

-La SGAE nos envió una carta solicitándonos husmear en nuestras cuentas para auditar las que llaman «operaciones sometidas a remuneración» de la tienda, de la que entonces era administradora mi madre. Era el 2003 y en la ley todavía no había nada sobre el canon digital, pero como amenazaban con denunciar y como están legitimados por el Ministerio de Cultura para comprobar la compensación por copia privada les dejé documentación de buena fe. A los 15 días nos reclamaron más de 40.000 euros amenazando con emprender acciones legales si no pagábamos. Como no lo hicimos, nos denunciaron.

-¿Cuál fue el punto flaco de la denuncia que presentó la SGAE contra su negocio?

-Yo quería que me explicasen de dónde salía la cantidad de dinero que nos pedían y no lo hacían. Al final estábamos tan agobiados que una recaudadora de la SGAE me dijo que nos quitaba 20.000 euros de la multa. Fue ahí cuando dijimos: «Si hemos hecho algo mal, lo debemos. Lo que no puede ser es que hoy digan que debes una cosa y al día siguiente otra». Ellos eran dueños y señores de rebajarlo, y empezamos a plantarnos. Recogimos facturas de clientes nuestros, tipo parque de atracciones, una constructora o una empresa de transportes que nos firmaron cartas explicando que habían comprado tal soporte para, por ejemplo, grabar copias de seguridad. Nada que se compra a nombre de una empresa puede pagar canon.