Una peligrosa banda se enfrenta a la petición de 150 años de cárcel

lugo / la voz

LEMOS

Los nueve integrantes, negaron haber asaltado un chalé en Chantada

06 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Nunca estuvieron en Chantada y su situación económica les era tan favorable que no necesitaban andar pegando palos. Ese es el mensaje que transmitieron ayer al tribunal de la Audiencia Provincial de Lugo los nueve integrantes de una banda acusada de llevar a cabo asaltos en la provincia de Pontevedra y del robo de joyas en el chalé de un empresario de Chantada, en el mes de abril de 2009. El fiscal les pide penas que se aproximan a los 150 años de cárcel.

De acuerdo con la tesis de la acusación pública, al menos cinco de los acusados entraron en el interior del chalé mientras que los otros esperaban fuera. Varios actuaron con la cara tapada y con gran violencia. Se echaron encima de la mujer del empresario, la ataron de pies y manos con el cable de la televisión y la sujetaron por el cuello para que no levantara la cabeza. Mientras tanto, uno de los presuntos ladrones se fue con un cuchillo y una pistola a la habitación que ocupaban dos menores y los trasladó hasta el dormitorio en el que estaba su madre y también los ató, en este caso con unos jerséis.

Los asaltantes localizaron la caja fuerte, que se encontraba en el interior del armario de una habitación y obligaron a uno de los chiquillos, amenazado con un cuchillo, para que la abriera con la combinación que, bajo intimidación, le facilitó su madre.

La versión de la acusación señala que uno de los asaltantes llegó a poner una pistola en la cabeza de la mujer, al tiempo que le preguntaba por la existencia de una segunda caja. Los acusados planearon el asalto porque alguien les había dicho que el propietario del chalé tenía una cantidad muy elevada de dinero, al menos 300.000 euros.

Finalmente, uno de los imputados cogió un móvil, lo colocó en una oreja y manifestó que, como ya habían terminado el trabajo, que mataran a la madre y a sus dos hijos. Los ladrones abandonaron el lugar dejando maniatadas a las víctimas. La mujer trataba de romper las ataduras, pero regresó uno de los asaltantes y le dijo que no denunciara los hechos porque, de lo contrario, mataría a su marido. Una vez que los malhechores marcharon, los moradores de la vivienda lograron desatarse y avisar a la Guardia Civil para denunciar los hechos.

La banda se llevó de la casa diversas joyas, 400 euros en efectivo y cuatro móviles. El importe de lo sustraído fue tasado en casi 2.000 euros.

Dos rumanos que intervinieron en el asalto y que no llegaron a ser localizado pincharon las ruedas de un vehículo que estaba estacionado en el garaje de la vivienda. Una vez cometidos los hechos, en días posteriores, los asaltantes repartieron el botín en el domicilio de uno de ellos, en Vigo.

De lo que robaron algunos de los efectos acabaron siendo recuperados por la Guardia Civil. El fiscal acusa a los presuntos ladrones de robo con violencia e intimidación, tres delitos de detención ilegal, daños, asociación ilícita y receptación.