En Biduedo nadie sabe cuáles son las fincas de Díaz Ferrán

La familia del empresario restaura la casa donde nació el padre de la saga


lugo/la voz.

Los vecinos de Biduedo, una aldea de Baralla en la residen apenas cinco personas, no pueden precisar con exactitud cuáles son las cinco fincas, propiedad de Gerardo Díaz Ferrán, presidente en funciones de CEOE, sobre las que el Juzgado Mercantil número 12 de Madrid decretó embargo preventivo. La medida fue acordada para cubrir el déficit patrimonial de Viajes Marsans, que asciende a 417,36 millones de euros.

Cualquiera de los escasos habitantes de este núcleo saben cuáles son las propiedades de la casa de Valín, pero aseguran desconocer cuáles fueron las fincas que le correspondieron a cada uno de los tres hijos de Gerardo Díaz Álvarez en el reparto de la herencia. También muestran cierta perplejidad al conocer la razón del embargo preventivo y la cantidad de déficit patrimonial que deben cubrir esas cinco fincas, junto con otras cinco de otras provincias. «Xa poden valer as outras porque o que son estas...», comentaban.

Escaso valor

Las fincas de la casa de Valín están a monte y su valor es escaso, al menos eso es lo que se comenta en la zona, donde hay mucho quien venda, pero nadie que compre. Las tierras pertenecientes a Biduedo ya no se cultivan, salvo las huertas de quienes viven de forma permanente en el pueblo. En el resto han plantado algunos pinos, pero no precisamente en las propiedades de la familia Díaz.

En la aldea no queda ni una sola vaca. Las familias que siguen residiendo, gente que ha alcanzado una cierta edad, se ha desprendido de prácticamente todos los animales.

Al copropietario de Viajes Marsans no recuerdan haberlo visto nunca en Biduedo. Cuando sale en televisión o lo ven fotografiado en los periódicos lo reconocen por el gran parecido que tiene con su padre, Gerardo Díaz Álvarez, quien hasta su fallecimiento hace unos 15 años, solía acudir con frecuencia a su casa natal. Ahora su nieto Jesús, sobrino del presidente de CEOE, está restaurando con mimo y con una fuerte inversión la casa en la que nació su abuelo. En la propiedad trabajan en las últimas semanas varias palas excavadoras para construir dos piscinas y una nuevo edificio.

Origen de una saga

En la parroquia valoran el tesón de Díaz Álvarez, el primero de una saga de empresarios de éxito, que se marchó de Biduedo poco después de acabar la guerra civil y que encontró su fuente de ingresos en el transporte.

Algunas personas que conocieron al patriarca aseguran que se marchó a Madrid con lo puesto y con dinero que le prestó, sin intereses, otro vecino, al que se lo devolvió peseta a peseta. Otras versiones, sin embargo, sostienen que Díaz Álvarez, tuvo que vender un cerdo, que era su única posesión, para poder pagarse el billete a la capital.

En la zona, pese a que no conocen cuáles son las fincas embargadas, sí tienen constancia de cuáles forman parte de la casa de Valín. El padre de Díaz Ferrán poseía en la zona una importante hacienda y tenía arrendadas todas las fincas al vecindario. Hace ya muchos años comunicó a quienes las trabajaban que quería vender y les pidió a los interesados en adquirir los terrenos que le formularan por escrito una propuesta, en la que debería figurar el tamaño de la finca y los lindes para saber con exactitud de qué parcela se trataba. Según algunos comentarios, así lo hicieron, lo que supuso que aportaran al dueño pruebas de su propiedad. Pero, en cuanto las tuvo en su poder comunicó su deseo de no desprenderse de ellas.

La comunicación del embargo de las cinco fincas que figuran a nombre de Gerardo Díaz Ferrán en Biduedo no había llegado al Concello de Baralla el viernes, último día lectivo de la semana.

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