Unas obras necesarias que no son posibles con las cuotas de los socios del Aeroclub


Abelleira explicó que el edificio terminal tiene muy deteriorada la carpintería de madera, varios cristales rotos y carece de servicios adaptados. Respecto del hangar apuntó que se trata de una obra de ingeniería de los años 40, de las que únicamente quedan ejemplos de las mismas características en Palma de Mallorca y en Madrid, además de Rozas.

Luis Abelleira explicó que las reformas que se pretenden acometer son las propias que puede llevar a cabo una escuela taller. Confía en que esté en marcha en el primer trimestre del próximo año.

Este empresario lucense puso de manifiesto que las posibilidades de explotación del aeródromo de Rozas dependen en buena medida del apoyo de los industriales de la provincia al desarrollo de un proyecto, con posibilidades de salir adelante. Abelleira indicó que la Cámara de Comercio va a iniciar ahora una fase de contactos institucionales y con organizaciones políticas para explicar cuáles son los objetivos marcados para el aeródromo de Rozas.

Otra de las reformas fundamentales para el futuro de las instalaciones es la ampliación de la pista, en entre 300 y 500 metros, que permitiría el despegue y aterrizaje de aviones más grandes que los actuales.

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