Una hoguera de odios consumió el 20 de julio de 1936 la esperanza de la paz

Diversos militares y guardias civiles tomaron el mando ante la pasividad del coronel Caso Militantes del Frente Popular se concentraron en el Hospital de Santa María


lugo

CUARTEL DE SAN FERNANDO.Esta zona de la ciudad sería la primera en ser tomada por las fuerzas militares, en sus aledaños se instalarían ametralladoras, así como en la propia MurallaAnte la llegada de elementos obreros y simpatizantes del Frente Popular el día 19 de julio, el coronel García Caso envía a un capitán al Gobierno Civil, para advertir al gobernador que no tomase ninguna decisión que fuese más allá de mantenerse a la expectativa y contactar con el Gobierno militar.Este acto de rebeldía aconseja que el gobernador ordene la interrupción de comunicaciones, especialmente hacia A Coruña para evitar que los militares se pusieran en contacto con el mando de la División, ya que aunque sus jefes eran leales a la República no podían prever las ramificaciones golpistas.Mientras tanto los grupos de militantes frentepopulistas que van llegando a la capital lucense con la pretensión de impedir el golpe militar, se encuentran con que el Gobierno Civil no dispone de ningún arma, por lo que se concentran en el Hospital de Santa María.Las únicas instrucciones gubernamentales las recibe el alcalde Francisco Lamas López, quien consigue comunicar con el ministro de la Gobernación, Juan Moles Ormella, al que indica cuáles son los propósitos de los militares y la conveniencia de armar al pueblo. El ministro le indica: «No hagan Udes. absolutamente nada, estén en contacto y a lo que les diga el almirante Azarola» (jefe del Arsenal de Ferrol). Se produce una reunión en el Gobierno Civil en la que participan el gobernador civil y el coronel Caso, hace de intermediario el alcalde Francisco Lamas, ante la diferencia de posturas y tratando de alcanzar algún tipo de acuerdo les dice: Miren Udes., lucha por el poder político no merece jamás que en esa calle caiga un obrero muerto, ni un soldado; a ese precio no se debe conquistar el poder político. Ahora Udes. lo meditarán».AmanecerEl gobernador civil, Ramón García Núñez, consciente de que la carencia de armas y la superioridad de los militares, toma la decisión de enviar a Perfecto Abelairas, secretario de Izquierda Republicana y secretario del alcalde lucense, al encuentro de todas aquellas personas que se dirigen a la ciudad, en previsión de que la situación pueda desembocar en un inútil derramamiento de sangre.El alférez de Seguridad del Gobierno Civil le indica al guardia municipal Constantino Castro que le pida un coche al subjefe de la Guardia Municipal, y que actúe de chófer del enviado del gobernado. A las siete de la mañana se dirigen hacia Sarria y hacia Monforte. El concejal de la comisión de beneficencia, Ángel Pérez López, llama a las nueve de la mañana, a instancias del gobernador al médico Díaz Lage y a sor Carmen Ballester, Superiora de las Hermanas de la Caridad del Hospital para preparar comida para los concentrados en los patios de dicha institución.AlimentosLas existencias de alimentos y menaje eran insuficientes, por ello Perfecto Abelairas, al regreso de su misión, recibe el encargo de dirigirse al Hospital de Santa María, del que era practicante, con unos vales previamente firmados por el concejal Antonio Castedo por orden del gobernador, mediante los cuales se compraron al industrial José Hortas Fernández fideos y 220 litros de vino con objeto de preparar alimento para 350 personas. El coronel Caso ordena telefónicamente a Higinio Vázquez, que consiguiese un coche con la mayor rapidez, lo que le impide una pareja de seguridad al salir del hotel Méndez Núñez, y lo trasladan al Gobierno Civil, para evitar una posible comunicación de los militares con el mando de A Coruña.

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Una hoguera de odios consumió el 20 de julio de 1936 la esperanza de la paz