Inga todavía es juez y parte

LEMOS

Reportaje | Situación política en Sarria en clave local Los resultados electorales reflejan que la coalición entre PSOE y BNG obtendría la mayoría, siempre y cuando no se presentara ningún grupo independiente

12 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los resultados de las pasadas elecciones autonómicas sirvieron a los partidos con representación en el Concello de Sarria para hacer valoraciones a nivel interno sobre las tendencias de los sarrianos en el caso de que se celebraran en la actualidad unas elecciones municipales. La variable que mantiene abiertos todos los interrogantes y que no permite analizar un estudio exhaustivo es la no presentación en los comicios autonómicos de Inga o cualquier otro partido de corte independiente. La coalición PSOE-BNG gobernaría en el Concello La aplicación de la ley D¿Hont a los últimos resultados otorgaría 8 concejales al PP, 7 al PSOE y 2 al BNG. Los populares se verían en un caso similar a lo que ocurrió con la Xunta, conseguirían una victoria amarga y se verían obligados a pasar a la oposición. Lectura positiva para todos, pero con matices Como suele ser habitual todos los partidos valoraron positivamente los resultados. El PP insistió en que había ganado las elecciones, pero la realidad es que los resultados fueron netamente peores de lo que esperaban, considerando que esperaban contar con los votos de Inga. El PSOE se basó en que había subido en votos espectacularmente con respecto a las pasadas autonómicas y que superó los de las municipales. Los socialistas contaron con el tirón del mejor candidato que pueden presentar a cualquier comicio en la actualidad y jugaron la baza de tener el gobierno central. También sumaron una parte de los votos de Inga. El BNG celebró que por primera vez superó los resultados de las últimas municipales, pero está muy lejos de las cifras de las anteriores autonómicas. El papel de Inga es la gran incógnita La pregunta del millón es saber el destino al que fueron los casi 1.300 votos de Inga en las municipales. Lo normal hubiera sido que terminaran en gran parte en el PP, pero los populares no sufrieron una subida espectacular que lo indique. El PSOE parece que ganó algún apoyo más del bando independiente, más debido al carisma de su candidato que a afinidades ideológicas. El BNG también ha recogido alguno de estos sufragios, pero tampoco en un número que pueda considerarse significativo. Freno momentáneo a una posible fusión entre las formaciones de centro-derecha Una de las especulaciones que había tomado forma en los últimos meses y cuya fuerza se incrementó en las semanas previas a las elecciones era una fusión entre PP e Inga. La ley D¿Hont les otorgaría una cómoda mayoría si se suman los votos de ambos en las últimas municipales. El problema es que los resultados de las autonómicas demostraron que muchos votantes de los independientes cambiarían el sentido de su sufragio en el caso de que fueran coaligados con el Partido Popular. Influencia de la alcaldía en unos comicios En las últimas elecciones municipales se demostró que Claudio Garrido fue capaz de rentabilizar al máximo su presencia en la alcaldía de Sarria. El interrogante se cierne ahora sobre los posibles réditos políticos que pueda obtener José Antonio García en el mandato actual. La lógica y los antecedentes permiten aventurar que en el peor de los escenarios ganaría un concejal, pero todo depende de la capacidad personal para captar méritos y aunar voluntades. Garrido capitalizó todos los méritos de la gestión de los cuatro años de su mandato y no dejó que nadie le hiciera sombra. En la actualidad la sombra de Fernando Carlos es alargada y no permite que crezca todo lo que debiera el alcalde. Relaciones entre PP y equipo de gobierno La entente cordial entre Partido Popular y equipo de gobierno supera los dos años. A partir de aquí habrá que analizar cada movimiento de cada formación. La duda estriba en conocer si serán capaces de mantener la buena relación hasta el final del mandato aunque se presenten bajo siglas diferentes o si comenzarán a surgir las divergencias. De momento nada enturbia las relaciones, pero habrá que esperar hasta el instante en el que aparezcan las primeras discrepancias, será el momento de comenzar con un análisis serio. ¿Cuál será el papel de Sabela Caldas? Es la otra gran incógnita. La pregunta es si las personas y los partidos que llegaron al poder gracias a ella se lo tendrán en cuenta o la abandonarán a su suerte cuando acabe el presente mandato. La única tranquila en este aspecto es la propia Sabela Caldas, consciente de que existe vida más allá de la política local, pero falta por conocer la actitud que toman los grandes beneficiados con el voto de la ex-edil del BNG en la sesión de investidura de las pasadas elecciones municipales del 2003.