Paisajes del alma

JERÓNIMO MARTEL

LEMOS

MIGUEL VILLAR

OURENSE CON EL ARTE | O |

26 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN ESTA semana coinciden en el mundo ourensano dos exposiciones que guardan ciertas similitudes. Uno y otro artista son naturales de otras tierras, pero viven y trabajan, el uno -José María Rielo- en nuestra provincia, y el otro -Alejandro Quintana- en nuestra ciudad. Y, por lo demás, ambos son profesionales de otro origen -el primero, de la medicina; y el segundo de la ingeniería de montes- pero no son precisamente en cambio unos diletantes sino, al mismo tiempo, unos vocacionales y apasionados artistas de la pintura. Por último, pintan paisajes: el primero desde la abstracción y el segundo desde un hiperrealismo combinado en ocasiones con ciertos destellos naïf. Silencio, se pinta Bajo el título Ámbitos de silencio , José María Rielo (La Caridad, Asturias, 1954) expone en el Museo Municipal hasta el día 2 de mayo. Los críticos que comentan su pintura en el catálogo de la muestra, la definen en trazos entre sí complementarios. José Luis Martín la ve como «unha búsqueda do esencial mediante un despoxamento da linguaxe», empeñado en «o soño de construír unha imaxe pictórica íntima». Rubén Suárez, a su vez, la entiende como una «poética informalista» que, por su parte, Luis Feás entronca en una «tradición romántica». Y, en fin, Ángel Antonio Rodríguez la considera un «equilibrio entre a representación e o informalismo». En suma, Rielo pinta paisajes interiores, idílicos o nostálgicos, en todo caso imaginarios, derivándolos de la poética del paraíso perdido. Por eso, incluye en el catálogo de la muestra una frase orientadora del historiador helénico clásico Jenofonte: «El hombre no puede disimular que hubo un tiempo en que fue feliz, como los ciervos del bosque, cuando por todas partes no le rodeaban muros ni maderas muertas, sino tan sólo el alma del mundo, el aire sagrado». También recoge Rielo en dicho catálogo versos del premio nobel de literatura español Vicente Aleixandre y del poeta ourensano José Ángel Valente. El primero, expresa en su obra poética una solidaridad cósmica que brilla sobre todo en su poemario Sombra del paraíso . Y el segundo, máximo representante de la tendencia poética llamada retórica del silencio, dice en el lema iniciador de su libro Punto cero : «La palabra ha de llevar el lenguaje al punto cero, al punto de la indeterminación infinita, de la infinita libertad». Unos cuadros únicos Pintar sobre tabla pero, además, tallando en clave de bajorrelieve y repetidamente -buscando, de algún modo, la tercera dimensión, o, quizá, la técnica teatral del decorado- la tabla que se pinta, es una forma originalísima de unir pintura y escultura, que expone en el Liceo hasta el día 30 del presente mes de abril Alejandro Quintana. Eso o, mejor dicho, algo parecido, únicamente lo ha hecho también un pintor catalán, Boch Bordes. Alejandro Quintana pinta-esculpe -con formón y martillo de madera y en óleo- siempre paisajes urbanos, en clave o hiperrealista o naïf. Recuerda algo a dos históricos de la escuela naïf: el francés Louis Vivin y el norteamericano Joseph Pickett. Ambos, unían la ingenuidad sistemática de su escuela con un puntillismo afanado en definir hasta los sillares de un muro. Quintana cuenta también con su paraíso perdido: el de las aldeas abandonadas y los árboles quemados de los montes ourensanos, a los que ha dado ya cuarenta años de vida y esperanza.