Las casas de la aldea de Outeiro se arraciman por encima del río Soldón formando un nudo de calles de ambiente evocador La aldea de Outeiro es una de las más peculiares de la montaña de Quiroga. Las casas del pueblo están pegadas unas a otras, formando un conjunto que se extiende sobre una pronunciada ladera. La conservación de la mayoría de las construcciones con su tipología tradicional da un aire casi medieval a las calles de Outeiro. Por debajo del pueblo pasa el río Soldón, al que la vida cotidianda de Outeiro estuvo muy ligada hasta hace poco, primero por la industria del hierro y más recientemente por el rudimentario generador hidráulico del que hasta el año 1972 salía la única electricidad que llegaba al pueblo.
26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La parroquia de A Cruz de Outeiro pertenece a Quiroga y está enclavada en la parte más alta de este municipio, en plena sierra de O Courel. La mayoría de los núcleos de esta parroquia son escaparates privilegiados de la arquitectura tradicional de esta parte de la montaña. Outeiro es probablemente el ejemplo más llamativo. Construidas sobre una ladera de notable inclinación, las casas de Outeiro están arracimadas y forman calles con fuertes pendientes sobre las que se descuelgan amplios corredores y galerías de madera. En otras épocas, la vida de Outeiro estaba muy ligada al río Soldón, que discurre por debajo del pueblo. En el tramo de su cauce más próximo a la aldea llegó a haber tres molinos de harina que estaban al servicio de los habitantes del pueblo, aunque, según recuerdan los vecinos, uno de ellos era particular y cobraba por moler cuando los otros se quedaban sin agua. Los tres están hoy totalmente abandonados. El Soldón también daba vida a las ocho o nueve fraguas y la pequeña ferrería en activo cuando la industria del hierro era una de las principales fuentes de ingreso para toda esta zona. La ferrería de Outeiro hacía varias agoas o calcinaciones diarias y tenía también un mazo para laminar el hierro. De esa fábrica hidráulica sólo quedan varios muros semiderruidos de construcciones secundarias de la ferrería, y que están al lado del río a la altura del nuevo puente de hormigón que lo cruza. Queda eso y el testimonio de algunos vecinos, que recuerdan haber oído hablar a sus abuelos de los tiempos en los que la ferrería trabajaba. Muchos años después, la fuerza del río iba a mover también el generador que durante la segunda mitad del siglo XX y hasta el año 1972 dio luz a las casas del pueblo. Hasta que la electricidad llegó a Outeiro, un vecino de la aldea, el señor Joaquín, se encargaba de poner a funcionar el generador todos los días, desde el atardecer hasta la mañana siguiente. La corriente se utilizaba sólo por la noche y llegaba de forma muy irregular a las casas. Cada vecino pagaba una cantidad fija por la electricidad dependiendo del número de bombillas que tuviese en su casa. Dos rutas de senderismo Outeiro es un buen punto de partida para dos interesantes rutas de senderismo, que comienzan a la altura del puente nada más cruzar el Soldón. El camino de la izquierda lleva a la ferrería del Mazo de Soldón y a las devesas de Mazales, Cervo y Montouto. El de la derecha también va paralelo al Soldón, sale a Vilarmel y pasa por la cascada de O Caroceiro, una de las más altas de la zona.