Qué implica ser madre en el deporte de élite, según una especialista en medicina deportiva
VIDA SALUDABLE
Más allá de la congelación de óvulos, que se encuentra de actualidad por el acuerdo que se ha producido entre las futbolistas españolas y la federación, la experta aborda cómo las hormonas influyen en la práctica deportiva
25 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El ciclo menstrual de las mujeres afecta de forma directa en su rendimiento, recuperación y su salud. Las variaciones de estrógenos y progesterona repercuten en la energía, la fuerza e incluso la percepción de esfuerzo. «El eje hipotálamo endocrino nos condiciona, pero no solo a las mujeres, también a los hombres. De forma muy individual porque depende de la sensibilidad que tengamos a distintos factores externos y a nuestra respuesta», comenta Teresa Gaztañaga, especialista en medicina de la educación física y el deporte, y vocal de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed). Pero el sistema hormonal, además de condicionar el rendimiento, también se puede ver afectado por la exigencia que supone ser deportista de élite.
Durante la fase menstrual del ciclo de una mujer, los niveles hormonales son bajos. Se puede sentir cansancio o una menor oxigenación, aunque el ejercicio suave puede ayudar a segregar endorfinas y reducir cólicos. En la fase folicular, el estrógeno empieza a subir y aumenta la energía, es un buen momento para entrenamientos intensos y fuerza progresiva. En la ovulación se registra ese pico máximo de energía y fuerza, ideal para ejercicios de potencia, velocidad o levantamiento de peso; mientras que en la fase lútea, en los días previos a que baje la regla, el aumento de la progesterona puede provocar fatiga, retención de líquidos o apatía.
«En caso de que se presente problema con la menstruación, lo primero que hay que hacer es evaluar la situación. ¿Por qué está pasando eso? De la mano del médico del deporte, el entrenador, el psicólogo, el endocrinólogo y el ginecólogo. Siempre hay que verificar la situación porque puede existir una influencia de estrés en ese eje», explica la especialista. Entre las posibles razones que pueden explicar este desajuste, menciona algunos ejemplos: osteoporosis prematura, síndrome de deficiencia energética, síndrome de ovarios poliquísticos, inflamación de endometrio, etcétera. «Si se debe a alteraciones nutricionales o por estrés, lo importante es solucionarlo con hábitos».
Sin embargo, los cambios en el estilo de vida no siempre son suficientes. «No podemos tener a una chica joven, en período fértil, con una amenorrea prolongada. Por lo que, además del ajuste que hemos mencionado para superar esa situación, es necesario un tratamiento hormonal sustitutorio», asegura Gaztañaga. La médica deportiva reconoce que los casos de amenorrea prolongada, por lo menos en su experiencia, son bastante aislados, «pero no siempre existe una unidad de Medicina del Deporte». Con todo, «casi el cien por cien de los casos que hemos visto se han revertido».
La congelación de óvulos
«Estamos en el siglo XXI, creo que una mujer fértil tiene que tener potestad de elegir lo que quiera sin condicionantes», avanza Gaztañaga cuando se le pregunta sobre la medida adoptada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) sobre financiar el tratamiento a aquellas futbolistas que lo deseen.
Dependiendo de la edad en la que una decida ser madre, la congelación de óvulos es una opción para retrasar la maternidad con una calidad ovárica de cuando se realizó el proceso. Si finalmente se lleva a cabo, es necesario someterse a un tratamiento hormonal que consta de varias fases. «Mientras la mujer está hormonándose, hay que ajustar entrenamiento, recuperación y descansos», puntualiza Gaztañaga.
La primera fase es la estimulación ovárica. Durante unos días, de diez a quince, se administran hormonas inyectables subcutáneas diarias. El objetivo es que maduren varios folículos a la vez en vez de uno solo como ocurre en un ciclo natural. «La recomendación en el ámbito deportivo es que este tratamiento se lleve a cabo fuera de la época competitiva; y si no estamos en período de descanso, sino haciendo entrenamiento, que sea una etapa en la que este no es exigente y no coincida con competiciones», añade la experta.
Cada mujer puede responder al tratamiento de forma distinta. «Puede existir retención de líquidos, va a darse un incremento del tamaño del ovario que puede limitar ciertos entrenamientos, como los de impacto. Lo importante siempre va a ser preservar la salud».
Volver a la competición tras ser madre
No son pocas las deportistas de élite que regresan a la alta competición tras ser madres para batir sus propias marcas, como la legendaria tenista estadounidense Serena Williams, la atleta española Ana Peleteiro o la nadadora Ona Carbonell. «Para poder volver a la competición hay que estar recuperada para comenzar un entrenamiento y tener en cuenta posibles riesgos. Por ejemplo, los que hay en el atletismo no es lo mismo que los de un deporte de contacto. En cualquiera de ellos, es posible que sean necesarias adaptaciones», relata.
A ese período de adaptación debe sumarse el apoyo a nivel psicológico. «Este va a ayudar a que se tome como un estímulo para volver porque al final, los embarazos son nueve meses y, sumando el inicio de la maternidad, pueden ser otros cuatro o seis meses».
Poniendo el foco en el fútbol, «en una semana puede haber dos competiciones; a nivel nacional ya se daría la Liga, después está el ámbito europeo y la Champions. Son muchas competiciones en las que estar arriba también implica ser quien más rinde», sostiene Gaztañaga. «Todo esto, teniendo en cuenta que el período competitivo es limitado y que la edad también influye. Y proporcionar facilidades de conciliación, eso por supuesto», concluye.