Cristina García Casals, ginecóloga: «Hace quince años era anecdótico recibir una consulta por síntomas de la menopausia»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Cristina García Casals, ginecóloga del Hospital Materno Infantil de A Coruña.
Cristina García Casals, ginecóloga del Hospital Materno Infantil de A Coruña. César Quian

La especialista del Hospital Materno Infantil de A Coruña explica que antes se convivía con problemas como los sofocos o el insomnio, mientras que hoy se busca ponerles solución

22 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En redes sociales se llevaba hablando tiempo del desabastecimiento de tratamientos hormonales para la menopausia que sufren las oficinas de farmacia, pero la atención, la carga mediática sobre este problema, se ha acentuado a raíz de las reivindicaciones de Candela Peña en La Revuelta. En una etapa de la vida marcada por cambios que pueden tener un impacto profundo en la salud, cada vez más mujeres piden ayuda. Esto, asegura la ginecóloga Cristina García Casals, es una buena noticia. Tras décadas de aguantar en silencio síntomas como los sofocos, la niebla mental, los problemas para dormir o la sequedad vaginal, las nuevas generaciones que van entrando en la menopausia no están dispuestas a negociar su calidad de vida. En su consulta, en el Hospital Materno Infantil de A Coruña, García evalúa cada caso de manera individualizada y ofrece, para cada una, un camino terapéutico adaptado, con pautas que van desde el uso de suplementos naturales y la prescripción de fisioterapia para el suelo pélvico hasta la farmacología de sustitución hormonal de última generación.

—¿Cómo ve el panorama de las mujeres menopáusicas en consulta?

—Por suerte, cada vez estamos viendo más mujeres en consulta que demandan tratamiento. Hace quince años esto era algo anecdótico. Se dan dos circunstancias: la primera es que antes no consultaban. Se normalizaba el vivir con estos síntomas y aguantarlos. Luego, había otras que sí lo hacían, pero que eran reacias a tomar tratamientos, sobre todo hormonales. Ha habido un progreso en la consulta y en el tratamiento de los síntomas.

—¿El mayor acceso a tratamientos reduce riesgos para la salud, más allá de mejorar la calidad de vida?

—Correcto. Es una información que muchas mujeres no tienen. No siempre conciben, por ejemplo, el sofoco como un marcador de riesgo cardiovascular, como efectivamente lo es. No se trata solo de aliviar los síntomas, sino de mejorar morbilidad y mortalidad.

—¿Cómo actúan los tratamientos hormonales bioidénticos como Lenzetto?

—Estos tratamientos se tienen que administrar de manera individualizada. No todas las mujeres que tienen la menopausia necesitan un tratamiento, ni todas las que lo utilizan tienen que mantenerlo durante el mismo tiempo ni usar el mismo fármaco. Lenzetto se diferencia de otros tratamientos por su vía de administración. Es un espray. Los tratamientos transdérmicos como este, que se absorben a través de la piel, se asimilan mejor. Además, está financiado por el Sistema Nacional de Salud. Es una alternativa muy buena porque este tipo de terapias transdérmicas tienen un riesgo trombótico menor que los orales. Esto no quiere decir que sea ideal para todas las pacientes ni que no se pueda sustituir por otra vía de administración.

—¿De qué depende la duración de un tratamiento para la menopausia?

—Por lo general, hay pautas que indican que no se deben mantener más de diez años o más allá de los sesenta. Pero, de nuevo, hay que individualizar. Una paciente con una menopausia temprana o con mucha sintomatología puede mantenerlo más tiempo. Normalmente, se intenta mantener mientras exista sintomatología y se utiliza una dosis que sea efectiva. Vamos escalándola según tolerabilidad y mejoría. Y hay que saber también que a veces las hormonas no son el fármaco de primera elección. A veces podemos empezar con tratamientos naturales derivados del polen o de la soja, isoflavonas, y si vemos que en un par de meses no hay respuesta, escalar al tratamiento hormonal. Hay que tener en cuenta que la terapia hormonal puede dar efectos secundarios diferentes a cada mujer, igual que sucede con los anticonceptivos.

—¿Cuándo se retira el tratamiento?

—Depende. Normalmente, es raro que veamos a mujeres por encima de los sesenta años con sintomatología climatérica; sofocos o este tipo de problemas. Es verdad que hay síntomas que a medida que cumplimos años siguen empeorando, como la atrofia vaginal. Pero en ese caso disponemos de tratamientos más locales para aliviarlos.

—¿El desabastecimiento de Lenzetto está relacionado con el aumento de pacientes que utilizan terapia hormonal?

—Yo creo que hay varios factores que contribuyen. No es solo que haya más demanda. Con los fármacos pasa que el stock se reparte dependiendo de en dónde a los laboratorios les pueda interesar más venderlos. A veces, algunos países les sale más rentable que en otros. De todas formas, desde asociaciones como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia se ha contactado con los laboratorios para que esto se pueda ir ajustando y que todo el mundo pueda tener el tratamiento más apropiado.

—¿Cómo han manejado el desabastecimiento de los últimos meses en las consultas?

—Hay que adaptar primero la vía de administración. En el caso de la vía transdérmica, existen parches de estrógenos que serían asimilables, aunque no es exactamente la misma dosis ni se absorbe igual. Y luego también hay estrógenos por vía oral, pero no todas pueden tomarlos. Se ajusta de manera individualizada.

—Mencionaba el uso de terapias naturales en algunos casos. ¿Qué evidencia tienen?

—Depende del síntoma. Normalmente, en menopausia, lo que hacemos es ver cuáles son los síntomas que predominan y ajustar el tratamiento en base a ellos. Por ejemplo, hay muchas mujeres que consultan por disminución de la libido y estos son tratamientos más encaminados a eso. A otras lo que les limita la calidad de vida es el insomnio, el mal descanso nocturno, y hay otros productos que se indican con esa patología. Y luego hay que tener en cuenta también que cada mujer puede tener o no indicación de unos u otros. Por ejemplo, en mujeres que tienen antecedentes de cáncer de mama hay determinados preparados que no podemos dar y otros que sí.

—¿Cuáles son los motivos de consulta más frecuentes asociados a la menopausia?

—La menopausia por definición es una etapa de transición. Suelen notar un conjunto de síntomas. Es raro el caso de la mujer que únicamente tiene sofocos o que únicamente nota síndrome genitourinario o dificultad para conciliar el sueño. Pero quizás el síntoma más frecuente siga siendo el sofoco. Es lo que más incapacita o lo que más afecta a la vida diaria. Y normalmente los tratamientos hormonales mejoran varios síntomas a la vez, porque lo que hacen es una reposición estrogénica.

—¿Cómo puede prepararse una mujer durante los años previos de su vida para llegar mejor a la menopausia?

—El estilo de vida es fundamental a la hora de llegar de la mejor manera posible también a la menopausia y luego mantenerse. Se trata de aumentar el ejercicio, comer bien, evitar el alcohol y el tabaco. Hay que cuidarse a todos los niveles, no solo al llegar a la menopausia. Cuanto mejor lleguemos a la menopausia, cuanto mejor sea nuestra salud ósea y nuestra salud cardiovascular, mejor vamos a llevarla.

—¿Las mujeres llegan a la consulta preparadas para estos cambios?

—Quizás los cambios en el estilo de vida hacen que hoy en día las mujeres no acepten el tener toda esa sintomatología como lo aceptaban antes y eso es bueno, porque dice mucho del empoderamiento de la mujer hoy en día.

—¿Qué hábitos son clave en esta etapa?

—La alimentación y el ejercicio de fuerza, porque en la menopausia se produce también una pérdida de masa muscular. Intentar hacer un par de veces por semana ejercicio de fuerza, mantener el suelo pélvico en buenas condiciones evita patologías como los prolapsos, que tienden a empeorar durante la menopausia porque los tejidos pierden colágeno y tienen más sequedad.

—¿Qué avances veremos en el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia en los próximos años?

—Probablemente sigan apareciendo tratamientos, por ejemplo, dirigidos específicamente a los sofocos que no son hormonales. En cuanto a tratamientos hormonales, probablemente vayan apareciendo más. Y luego, hay otro tipo de terapias que no son medicamentos, son tecnologías que pueden mejorar la calidad de vida. Por ejemplo, para el síndrome genitourinario o la incontinencia de orina, la terapia con ondas de choque, el láser o la magnetoterapia. La tecnología también va avanzando y se irán mejorando más cosas. Por eso es importante que no esperemos a que los síntomas se pasen solos porque a veces se requiere un tratamiento y una valoración especializada.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.