Qué es el ruido rosa y por qué puede ayudar al cerebro a «limpiarse» mientras duermes

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El ruido rosa puede ayudar a «limpiar» el cerebro mientras duermes.
El ruido rosa puede ayudar a «limpiar» el cerebro mientras duermes. iStock

Los investigadores esperan estudiar si este hallazgo podría ayudar a las personas a tener un sueño más reparador

16 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A diferencia del conocido como ruido blanco, que suena plano y metálico porque tiene la misma potencia en todas las frecuencias, el rosa disminuye su energía acústica a medida que aumenta la frecuencia. Esto lo hace sonar de una forma más natural y cálida para el oído humano y, según un estudio llevado a cabo por los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (Estados Unidos), también puede fortalecer las ondas del líquido cefalorraquídeo durante el sueño. Así, las ráfagas de sonido suave del ruido rosa podrían ayudar a que el cerebro se limpiase mientras dormimos. Ejemplos del llamado ruido rosa son, por ejemplo, el sonido de las gotas de lluvia, el rumor del oleaje o el sonido que hacen las hojas de los árboles al ser empujadas por el viento

El líquido cefalorraquídeo es un líquido transparente que rodea y protege el cerebro y la médula espinal. Además de proteger el cerebro de lesiones, también ayuda a proporcionar nutrientes como la glucosa y elimina los productos de desecho secretados por las células cerebrales al quemar energía. «Descubrimos que podíamos aumentar el tamaño de la onda de flujo del líquido cefalorraquídeo durante el sueño, algo que, hasta donde sabemos, no se había logrado antes», afirma Laura Lewis, miembro del Instituto de Ingeniería y Ciencias Médicas del Massachusetts Institute of Technology y autora principal del estudio que acaba de ser publicado en la revista Science Translational Medicine.

En el 2019, Lewis describió un método para utilizar la resonancia magnética funcional y medir las ondas del líquido cefalorraquídeo a medida que entran y salen del cerebro durante el sueño. Ese estudio demostró que estas ondas están estrechamente relacionadas con las ondas cerebrales llamadas «lentas», que se asocian con el sueño profundo. En este nuevo estudio, quiso profundizar en la relación entre las ondas cerebrales y el flujo del líquido cefalorraquídeo, e investigar si la manipulación de las mismas podría mejorar dicho flujo. Trabajos anteriores ya habían demostrado que la aplicación de un estímulo auditivo en el pico de las ondas lentas puede intensificarlas.

«Se pueden generar más de estas ondas lentas eléctricas mediante un estímulo auditivo, si este se produce en el momento preciso. Es similar a un niño en un columpio: si se le empuja en el momento justo de su movimiento, se puede conseguir que el columpio llegue más lejos. El reto es: ¿cómo encontrar el momento preciso?», cuestiona Lewis.

El estímulo auditivo utilizado en este estudio es una ráfaga de ruido rosa de 50 milisegundos. Al igual que el ruido blanco, el ruido rosa contiene todas las frecuencias sonoras audibles para el oído humano, pero las frecuencias más graves son más fuertes y las más agudas, más suaves. Esto crea un sonido equilibrado y delicado, similar a la lluvia constante o al murmullo de una cascada lejana.

Para generar estos impulsos en el pico de las ondas lentas del cerebro, los investigadores tuvieron que medir la actividad electroencefalográfica de cada participante mientras dormía. No fue fácil, ya que también necesitaban medir las señales de resonancia magnética funcional para monitorizar el flujo del líquido cefalorraquídeo, y los campos magnéticos utilizados en la resonancia interfieren con las señales de la actividad electroencefalográfica.

Para superar este problema, los investigadores desarrollaron un método para procesar las señales de actividad electroencefalográfica y eliminar el ruido generado por la resonancia magnética funcional con gran rapidez, en menos de 100 milisegundos. Para compensar este pequeño retraso en la medición del actividad electroencefalográfica, también desarrollaron un algoritmo capaz de predecir cuándo se producirían los picos de las ondas lentas. Esto les permitió aplicar el estímulo de ruido rosa en el momento preciso.

Un sueño más reparador

En pruebas realizadas con 14 voluntarios sanos, los investigadores descubrieron que el estímulo auditivo que les administraron —que no es lo suficientemente fuerte como para despertar a una persona dormida— aumentaba la amplitud tanto de las ondas eléctricas lentas como de las ondas del líquido cefalorraquídeo durante el sueño.

Sus estudios de resonancia magnética funcional también revelaron que las ondas lentas estimulan la constricción y dilatación de los vasos sanguíneos, lo que les permite actuar como una bomba que expulsa el líquido cefalorraquídeo del cerebro. Las ondas lentas solo se observan durante el sueño no REM y se vuelven más prominentes en las etapas más profundas del sueño.

Los investigadores esperan ahora estudiar si mejorar el flujo de líquido cefalorraquídeo podría ayudar a las personas a tener un sueño más reparador, especialmente a quienes padecen insomnio. También planean investigar si aumentar el flujo de este y eliminar los productos de desecho del cerebro podría beneficiar a las personas con alzhéimer y otras enfermedades caracterizadas por la acumulación de proteínas dañinas.

«La eliminación de desechos cerebrales es fundamental para el alzhéimer y otras demencias, causadas, en parte, por la acumulación de moléculas como el amiloide y la proteína tau en el cerebro. Si logramos mejorar la eliminación de estos desechos, podríamos ayudar a prevenir la acumulación de estas placas que conducen a la enfermedad», afirma Levitt.