De los dolores musculares al efecto «garra»: por qué los podólogos desaconsejan el uso de chanclas
VIDA SALUDABLE
Los expertos recomiendan utilizar este tipo de calzados en ocasiones puntuales, como en la playa o la piscina, pero advierten que no son aptos para recorrer largas distancias
03 ago 2026 . Actualizado a las 11:00 h.Ocultos durante casi todo el año y protegidos por los calcetines y los zapatos, los pies salen a relucir en verano con las sandalias, las chanclas o, directamente, cuando andamos descalzos en la playa. Esta época del año es, por tanto, una de alerta para los podólogos. En particular, advierten sobre los riesgos que supone el uso de chanclas de dedo. «Utilizar este tipo de calzado durante períodos prolongados pode acabar provocando molestias, sobrecargas musculares e dor nos pés e nocellos», señalan desde el Colexio Oficial de Podoloxía de Galicia (Copoga).
Para los expertos, existe un momento y un lugar adecuados para cada tipo de calzado. Así, desde el Copoga subrayan que «as chanclas de dedo están deseñadas para usos puntuais e espazos húmidos, como praias, piscinas ou duchas públicas». En este tipo de ámbitos, un calzado abierto que permita la mayor cantidad de ventilación posible a la piel del pie es útil, ya que permite que se seque toda la superficie de la extremidad sin retener un porcentaje de humedad que pueda contribuir a la multiplicación de bacterias u hongos.
El problema, señalan los podólogos, surge cuando este tipo de sandalias sin sujeción ni soporte se utilizan para recorrer distancias largas o caminar durante horas. «Este calzado apenas ofrece estabilidade nin suxeición ao pé, obrigando á musculatura e ás estruturas do nocello a realizar un esforzo constante en cada paso. Cando se utilizan de forma continuada o pé ten que compensar continuamente a falta de soporte, o que pode acabar derivando en sobrecargas e dor».
Cabe recordar que las chanclas tampoco son aptas para conducir: la Dirección General de Tráfico (DGT) advierte del peligro que suponen tanto este tipo de calzados como las sandalias con plataforma o los tacones. En el caso de las chanclas, el principal riesgo radica en la posibilidad de que el calzado se mueva y quede atrapado bajo el pedal, impidiendo su correcto uso. «Si un agente de la autoridad entiende que dicho calzado afecta a la seguridad en la conducción —no permite manejar bien los pedales, por ejemplo— esta conducta puede ser sancionable, con una cuantía de hasta 80 euros», señala la DGT.
Efecto garra
Entre los problemas más frecuentes asociados al uso prolongado de este tipo de calzado se encuentra el denominado «efecto garra»: una situación en la que los dedos de los pies permanecen bajo tensión constante para sujetar la sandalia y evitar que se deslice al caminar. Asimismo, se produce una mayor actividad de los músculos estabilizadores del tobillo —especialmente los peroneos—, así como una mayor carga sobre estructuras como la fascia plantar, el músculo tibial anterior y el tendón de Aquiles.
El Copoga señala que «as persoas con alteracións biomecánicas previas, como xoanetes, dedos en garra, fascite plantar ou pé plano, teñen un maior risco de sufrir molestias co uso prolongado deste tipo de calzado». Según los profesionales, muchos de estos problemas no aparecen de inmediato, sino tras semanas de uso continuo durante las vacaciones. «É habitual que ao final do verán aumenten as consultas relacionadas con dor plantar, sensación de sobrecarga ou molestias musculares derivadas do cambio de calzado e da utilización continuada de chanclas», señalan.
Opciones para el verano
Para evitar los problemas asociados al uso de chanclas, lo ideal es circunscribir su uso a momentos específicos, como la playa o la piscina. Para caminar, conviene optar por otros tipos de calzado, que cuente con sujeción para la zona del talón. «Es fundamental que el calzado esté fabricado con materiales naturales o transpirables y que tenga una suela flexible, que permita el movimiento natural del pie al caminar», indican desde el Colegio de Podólogos de Andalucía (Copoan).
Tanto las de estilo zueco de goma como las chanclas tipo pala o las sandalias de dedo sin sujeción en la zona del talón se llevan un suspenso en las evaluaciones de los podólogos. Dentro de las sandalias, los más recomendables son los modelos tipo cangrejeras, con sujeción trasera y, a poder ser, con soporte para la zona del arco.
Asimismo, los expertos recomiendan revisar las sandalias y los zapatos para recambiarlos de manera oportuna. «Si ves que el calzado está deformado o ha perdido amortiguación, lo mejor es no seguir utilizándolo, ya que podría favorecer desequilibrios en la pisada y sobrecargas musculares»