Todo lo que debes saber para ver el eclipse total de sol: «Con las gafas puestas podemos mirar hasta 25 segundos»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Gente observando el eclipse
Gente observando el eclipse

El óptico optometrista Manuel Sánchez Rubal explica que, aun con el uso de gafas homologadas, el fenómeno del 12 de agosto no se debe observar de manera directa durante períodos prolongados

29 jul 2026 . Actualizado a las 17:59 h.

Faltan dos semanas para el 12 de agosto del 2026, una fecha que quedará en la memoria colectiva de toda una comunidad. El eclipse solar total que se podrá ver de manera privilegiada en Galicia será un recuerdo imborrable para varias generaciones. Pero observarlo podría dejar marcas irreversibles también en la salud, si no se toman las precauciones necesarias. La exposición directa de las retinas a la radiación proveniente del Sol puede causar lesiones a largo plazo, incluso aunque sean indoloras en el momento o recién presenten síntomas días o meses más tarde. La buena noticia es que prevenir estos problemas es sencillo. Manuel Sánchez Rubal, Gerente Optometrista de Ópticas Sánchez Rubal (A Coruña), explica cómo proteger la visión para disfrutar del evento astronómico de manera segura.

Riesgos

Lo primero que debemos saber es que el riesgo de mirar de manera directa al sol durante el eclipse es real. Así lo subraya Sánchez Rubal: «No estamos intentando alarmar o preocupar. Pero hay que saber qué es lo que podría pasar si te aventuras a mirar al eclipse sin la protección adecuada. Para que nos hagamos una idea, durante el último eclipse total que hubo, que se visualizó desde el Reino Unido, un país muy avanzado a nivel sanitario, se diagnosticaron cerca de cien casos de pérdida de visión parcial e irreversible a causa de este fenómeno», advierte. En algunos casos, estos problemas se diagnosticaron incluso tres meses después del suceso astronómico.

El principal daño que causa el sol a nivel ocular está dado por el impacto de la radiación ultravioleta en la mácula, la zona de la retina que tiene un rol fundamental en la visión central —la que nos permite mirar a alguien a los ojos o enfocar objetos. «La radiación solar tiene un componente infrarrojo que nos quema ese punto de la retina. Esto sucede muy rápidamente, hablamos de segundos, no de un minuto o dos. La sensación posterior es como si te hubieran sacado una fotografía con un flash o como si te deslumbraran con un foco. Pero queda permanentemente ese punto negro, mires donde mires», explica el experto.

Protección homologada

A la hora de mirar el eclipse, existen dos opciones para evitar el riesgo de la exposición a los rayos UV. «Una es por proyección, con sistemas que nos permiten observar lo que ocurre sin mirar al sol, a través de sombras proyectadas en una pantalla. Y si queremos mirarlo de manera directa, la opción es utilizar gafas adecuadas», detalla Sánchez Rubal. Estas gafas tienen que contar con la homologación ISO 12312-2, inscripción que se puede encontrar impresa en los productos diseñados para este fin. Asimismo, «debemos comprobar que no estén rayadas, de lo contrario, la luz va a entrar», indica el experto.

Aunque existen mitos acerca del uso de otros tipos de filtros para ver el eclipse, el especialista insiste en que «ningún otro sistema es apto para hacerlo»: ni las radiografías, ni las máscaras de soldadura —que no están homologadas con filtros específicos para las longitudes de onda de la luz solar—, ni el uso de las gafas de sol UV400 que usamos habitualmente. «Por mucha sensación que den de que no pasa nada, no es cierto. No vale usar un cristal encima de otro para que se oscurezca más, ni nada de eso. Por dos euros tienes unas gafas homologadas, no vale la pena arriesgarse con otras», advierte el óptico.

Si disponemos de unas gafas homologadas para el visionado del eclipse podremos comprobar que al ponerlas no se ve nada, incluso a plena luz del día. Se trata de un filtro con un nivel de protección específicamente diseñado para mirar al sol y absorber la mayor parte de la radiación que este emite. «Esos filtros lo que hacen es absorber unas determinadas longitudes de onda que son las que nos hacen daño. Esto evita que se queme la retina», detalla. En el caso de las personas que utilizan gafas con lentes correctivas, Sánchez Rubal indica que estas se pueden llevar por debajo de las gafas ISO 12312-2, «o bien optar por el uso de lentillas de contacto».

No más de 25 segundos

Aún con la protección adecuada, la radiación solar es suficientemente potente como para poder penetrar dentro del ojo si miramos de manera prolongada hacia el astro. «Lo que hay que hacer es poner las gafas antes de mirar al sol, mirando en otra dirección. Luego, con ellas puestas, podemos mirar el eclipse entre 20 y 25 segundos aproximadamente. Después, hay que bajar la cabeza, quitar las gafas, esperar unos 15 segundos y repetir el proceso. Aun con las gafas reglamentarias, no puedes estar mirando al sol un minuto», explica Sánchez Rubal.

Es importante recordar que la retina no necesariamente provoca síntomas inmediatos al quemarse. «En ella no hay terminaciones nerviosas de dolor, entonces no se va a notar absolutamente nada si ocurre un daño», subraya el experto. Sobre todo, se debe proteger la mácula, ya que esta zona «es sumamente sensible, mucho más que el resto de la retina», señala.

Educar a los niños

El experto subraya que el eclipse será un momento «más único que la copa del mundo de España», por lo que vale la pena aprovechar la ocasión en familia. Esto implica también un trabajo previo por parte de los adultos. «Se trata de explicarles a los niños qué va a pasar, hablar del tema y contárselo unos días antes. Lo que no podemos hacer es en el momento del eclipse pretender que entiendan todo si no se lo hemos explicado. Debemos ir contándoles lo que va a pasar y explicarles que tendrán que ponerse las gafas», señala.

«Incluso, podemos probar a ponerles las gafas unos días antes para que vean que no se ve nada con ellas. Hacemos esto y les explicamos que cuando suceda el eclipse podremos verlo con estas gafas», propone Sánchez Rubal. Esto se puede hacer con los niños a partir de los tres años, indica el experto.

Cuidado durante el culmen

Aunque se considera seguro mirar el eclipse con el ojo descubierto durante la fase de totalidad del eclipse, Sánchez Rubal no recomienda hacerlo. «Cuando hay ausencia de luz, la pupila se dilata y así la cantidad de radiación que entra en el ojo aumenta, con lo cual, el daño puede ser mayor todavía», señala.

El experto subraya que se puede aprovechar toda la visual del eclipse sin exponerse de manera innecesaria: podemos mirar a nuestro alrededor y ver el efecto del oscurecimiento en la naturaleza, en el comportamiento de los animales o en las sombras. «Disfruta, que es lo importante, pero disfruta con seguridad», concluye.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.