Sal yodada y sal normal: ¿cuál es la diferencia y qué opción recomiendan los endocrinos?
VIDA SALUDABLE
Los especialistas alertan de una deficiencia de yodo en Europa, debido a cambios nutricionales como un menor consumo de lácteos o el aumento de las dietas basadas en alimentos de origen vegetal
16 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La sal es un elemento habitual en nuestras cocinas, pero no todas las variedades son iguales. Aunque tanto la sal común como la sal yodada contienen cloruro sódico, esta última incorpora una pequeña cantidad de yodo, un mineral imprescindible para que la glándula tiroides produzca las hormonas que regulan el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo neurológico.
Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la diferencia nutricional entre ambas es precisamente ese aporte de yodo, que puede contribuir a prevenir su deficiencia sin necesidad de incrementar el consumo de sal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que para prevenir el déficit de yodo a cualquier edad es importante incorporar sal yodada en la dieta, «no se trata de consumir más sal, sino de que la que usemos sea yodada» puntualiza la doctora Silvia González Martínez, vocal del Comité Gestor del Área de Tiroides de la SEEN.
¿Por qué es importante el consumo de yodo?
El yodo es un micronutriente imprescindible, permite la formación de hormonas tiroideas, esenciales para el buen funcionamiento del organismo. En este sentido, cuando el organismo presenta un déficit de este nutriente puede provocar la aparición de bocio —un aumento anormal del tamaño de la glándula tiroides—, nódulos tiroideos, bultos que se crean dentro de la glándula tiroides, o alteraciones en la función tiroidea.
La SEEN advierte, además, de que algunos estudios muestran un creciente déficit de yodo en Europa: «Se observa un empeoramiento de la nutrición de yodo por los cambios en los hábitos de consumo como la reducción de lácteos y el aumento de dietas basadas en alimentos de origen vegetal» asegura la doctora González.
¿Cuáles son los grupos más vulnerables?
Los endocrinólogos explican que los casos más graves del déficit de yodo se producen en las primeras etapas de la vida. Un aporte insuficiente de este micronutriente durante el embarazo o la infancia puede afectar al crecimiento y al desarrollo neurológico de los niños. Por ello, las mujeres embarazadas, las madres lactantes y los más pequeños constituyen algunos de los grupos más vulnerables en los que resulta especialmente importante garantizar un adecuado aporte de este micronutriente, siempre siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Además, existe un mayor riesgo en las personas que siguen dietas vegetarianas o veganas, debido a que su alimentación está basada principalmente en plantas, y excluyen lácteos, pescados y carnes, lo que hace que sea más fácil caer en déficit de sodio si no se consume sal yodada de manera regular.
¿Qué alimentos tienen alto contenido en sodio?
Además de la sal yodada, existen ciertos alimentos que tienen un alto valor sódico y que pueden ayudarnos a reducir el déficit:
- Carnes: panceta, salchichas, tocino, butifarra, patés, sobrasada, morcilla, charcutería general, lasaña, empanadillas, canelones, pizza, croquetas
- Pescados: bacalao, salmón, trucha, conservas, palitos de pescado, rebozados
- Lácteos: quesos y mantequilla con sal
- Cereales/pastelería/tubérculos: pan, cereales. patatas fritas, precocinados, congelados, bollería industrial, galletas, pastelería comercial…
- Verduras y hortalizas: conservas de verduras, precocinados…
- Frutas/frutos secos: aceitunas, almendras, cacahuetes, avellanas, pipas de girasol
- Otros: agua mineral con gas, salsas, alimentos precocinados en conserva
Diferencias entre la sal normal y la sal yodada
La principal diferencia entre ellas no es su sabor ni su utilización en la cocina, sino su composición. Mientras que la sal normal está constituida únicamente por cloruro de sodio, la sal yodada presenta además yoduro de sodio lo que permite prevenir las enfermedades tiroideas y los problemas de desarrollo cognitivo. Para la SEEN, optar por este producto constituye una medida sencilla para favorecer un adecuado aporte de yodo al organismo, siempre dentro de una dieta equilibrada y manteniendo un consumo moderado de sal.
Cambiar el tipo de sal, no aumentar su consumo
La SEEN subraya que recomendar sal yodada no significa consumir una mayor cantidad. El mensaje es precisamente el contrario, hay que reducir la cantidad de sal para proteger la salud cardiovascular, pero que la que se utilice habitualmente sea yodada.
Para difundir este mensaje, la SEEN lanzó la campaña Que sea poca… pero que sea yodada en sus redes sociales, una iniciativa que persigue concienciar a la población de la importancia de este micronutriente para el organismo.