¿Cuál es la función de los sueños? «Hoy en día se cree que la actividad onírica puede reflejar nuestras preocupaciones»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Gráfica de un estudio realizado en la Unidade do Sono del HULA. Imagen de archivo.
Gráfica de un estudio realizado en la Unidade do Sono del HULA. Imagen de archivo. ALBERTO LÓPEZ

La Voz de la Salud realiza, esta semana, una serie de reportajes destinados a mejorar el descanso

04 jun 2026 . Actualizado a las 11:25 h.

Sigmund Freud (1856-1939) veía en los sueños una vía privilegiada de acceso al inconsciente de las personas. El médico alemán pensaba que eran una realización alucinatoria de los deseos, incluso las pesadillas; y, pese a que la teoría del padre del psicoanálisis fue muy abrazada en su momento —hoy ya denostada—, no fue el único científico o filósofo que intentó encontrar un porqué a estas aventuras nocturnas. Mucho antes, Heráclito, Demócrito, Aristóteles o Artemidoro Daldiano —autor del tratado onirocrítico— consideraron posibles funciones.

En la actualidad, los sueños ya no se consideran mensajes simbólicos que el inconsciente trata de dar, sino el resultado de descargas químicas en el tronco cerebral, por las cuales se estimulan unas áreas concretas del cerebro que tienen, como fin, esta actividad. Esto no le resta magia —si se quiere llamarlo así— al asunto, pues en realidad, los sueños se siguen interpretando, solo que de una forma diferente. «Hoy en día, se cree que los sueños, de alguna forma, reflejan nuestras preocupaciones, nuestros intereses, lo que hemos estado trabajando o haciendo durante el día y sí que es cierto que en función del contenido emocional, uno puede, entre comillas, interpretar que esa persona quizás está pasando por un momento complicado», destaca Francisco Segarra, psicólogo y miembro del grupo de trabajo de insomnio de la Sociedad Española del Sueño (SES). Es decir, si uno empieza a tener pesadillas, de forma recurrente, en la que es perseguido, que suspende exámenes para los que se había preparado o nunca consigue llegar a un sitio, «es un reflejo muy claro de que esa persona está pasando por un momento de ansiedad». Lo mismo si alguien sueña, constantemente, que le dan malas noticias, cosas tristes que, incluso, le provocan el llanto, «lo que significará, probablemente, que esa persona está pasando por un mal momento anímico». Lejos queda la teoría psicoanalítica, según la cual, soñar con perros simbolizaba las pulsiones reprimidas, los instintos pasionales y la libido. «Actualmente no tiene ninguna base científica que la avale y que nos haga trabajar con ello», zanja Segarra.

Hasta el momento, el fin último de la actividad onírica es desconocido. No se sabe, a ciencia cierta, la función de los sueños. Con todo, algunas de ellas se pueden empezar a comprender. La mayor parte de los sueños tienen lugar en la fase REM Rapid Eye Movement, por sus siglas en inglés—. A esta parte del descanso se le atribuyen dos funciones: «Una consolidación de la memoria, es decir, durante el sueño REM, de alguna manera, afianzamos todos aquellos aprendizajes que hemos hecho durante el día,pues el cerebro también borra o descarta aquella información que considera que no es necesaria», precisa el miembro de la SES, que explica, además, de una segunda tarea. «Parece que soñar cumple una función de regulación emocional. Es decir, cuando nosotros estamos muy implicados emocionalmente en alguna actividad, o en alguna relación personal, o en alguna cuestión de trabajo, durante el sueño REM, lo que hacemos de alguna manera es recolocarla».

Así, con esta vía indirecta, podría decirse que los sueños sirven para afrontar problemas por resolver. «Creo que es así, pero todavía hablamos en condicional, porque hacer estudios con sueños es muy difícil porque es un evento tan subjetivo que medir las cosas es complejo», adelanta el experto. Para decirlo, existen dos explicaciones. Por un lado que, durante la fase del sueño REM, el cerebro organiza la información. Y, por otro, la experiencia clínica con los pacientes. «Muchas veces nos dicen que se despiertan con una solución o con un problema visto de una forma más clara». La realidad es que esto parece no ser magia. Tiene una base científica. «Si estamos muy implicados en un problema y estamos muy pendientes de él, durante el sueño, también lo iremos trabajando.

Y es posible que toda la información que tenemos guardada con respecto a él y a las soluciones previas que hemos podido dar, se organice de determinada manera», puntualiza el especialista en insomnio.

A pesar de la mala fama de la que gozan las pesadillas, no se consideran un problema a nivel fisiológico salvo que sean constantes e interrumpan noche sí, noche también, el descanso. «Una cosa son las pesadillas ocasionales que tenemos todos, que son perfectamente normales, y probablemente, funcionales; y otra cosa son las pesadillas recurrentes, o llamado de otra manera el trastorno por pesadillas, que es una persona que viene a la consulta y nos dice que prácticamente todas las noches tiene dos o tres pesadillas que le angustian mucho, que le producen una mala calidad de sueño, y que incluso ya le han generado miedo a dormirse», resume Segarra.

 ¿A qué edad de sueña más?, ¿afecta la comida?

La edad puede marcar la diferencia en la actividad onírica. Sin embargo, no se debe a que en la infancia se sueñe más, sino a que se pasa más tiempo del descanso en la fase REM. «En general, el sueño REM ocupa el 25 % del tiempo. Pero en la infancia, es mayor, porque durante el sueño profundo fabricamos la mayor parte de la hormona del crecimiento». La dieta es otro de los condicionantes, ya que existen alimentos que pueden hacer que el descanso sea de peor calidad, que fragmenten más el sueño y que, indirectamente, aparezcan más pesadillas. «Puede ocurrir, por ejemplo, con el picante, ya que elevan un poco la temperatura cerebral. También si tomamos muchos dulces, debido a los picos de glucosa; alimentos muy grasos y muchos fritos, que hacen que la digestión sea más pesada; o estimulantes, como la cafeína, los cuales pueden fragmentar el sueño», puntualiza el miembro de la SES.

Precisamente, recordar o no los sueños depende del momento en el que uno se despierta. Es decir, si el sueño se produce a las once de la noche pero la persona se despierta a la una de la madrugada, lo más probable es que no lo haya registrado. En cambio, si el sueño está ocurriendo a las seis de mañana, justo cuando suena el despertador, el recuerdo será bastante fiel. En otras palabras, es como si por la noche solo funcionase la memoria a corto plazo.

Más allá de un motivo externo, como una alarma, ¿de qué depende que uno se despierte repentinamente en horario nocturno? Respuesta sencilla: del tipo de sueño. «Si tengo una pesadilla muy angustiosa, es probable que, como mecanismo de defensa, el organismo decida provocar un micro-despertar. Otra razón es que haya ruidos, o que tengamos una alteración del sueño, como las apneas, interrupciones de la respiración mientras el paciente duerme. En este caso, el mecanismo de defensa que tiene el cerebro para defenderse de la apnea, del ahogo, es provocar un microdespertar», describe Francisco Segarra. De ahí, que alguien pueda soñar con quedarse atrapado en una piscina o que le tapan la boca y la nariz hasta no poder respirar.

Lucía Cancela
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Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.