¿Por qué el café puede ayudar a proteger del envejecimiento?

La Voz de la Salud

VIDA SALUDABLE

Un hombre prepara un café.
Un hombre prepara un café. GEORGI LICOVSKI | EFE

Investigadores de la Universidad de Texas A&M precisan que la respuesta podría estar en la proteína NR4A1

17 may 2026 . Actualizado a las 10:47 h.

El café tiene beneficios más allá de su valor sensorial o como estimulante a primera hora de la mañana. Además de cafeína, tiene muchos otros componentes que pueden ser buenos para la salud, como es el caso de polifenoles, micronutrientes o fibra, aunque, cuando es tostado, la acrilamida pueda restar parte de su efecto. También si la bebida se acompaña de azúcar u otras sustancias que restan valor a cada sorbo. 

Desde que ha ido aumentando su consumo, también han crecido las investigaciones que analizan su potencial. La última, que publicó esta semana en la revista Nutrientes, ha descubierto la vía biológica clave que podría explicar cómo el café ayuda a proteger contra el envejecimiento y las enfermedades crónicas. 

El estudio, firmado por la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas (VMBS) de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), centró el foco en un receptor del cuerpo llamado NR4A1. En teoría, los compuestos del café pueden activar, en parte, esta proteína, a la cual se le atribuye un papel de regulación en el envejecimiento, la respuestas al estrés y a las enfermedades. «Si dañas casi cualquier tejido, el receptor NR4A1 responde para mitigar ese daño. Si eliminas ese receptor, el daño es mayor», precisó el doctor Stephen Safe, titular de la Cátedra Sid Kyle de Toxicología Veterinaria. 

La ciencia ha demostrado que la proteína NR4A1 participa en numerosos procesos biológicos, entre ellos la inflamación, el metabolismo y la reparación de tejidos, todos estrechamente vinculados a enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el cáncer, las patologías neurodegenerativas y los trastornos metabólicos.

Aunque desde hace años el consumo de café se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedades como el alzhéimer, párkinson o alteraciones metabólicas, la mayoría de las investigaciones realizadas hasta ahora han sido de carácter observacional, por lo que aún faltaba una explicación biológica concluyente. En este contexto, el equipo de Safe planteó que parte de los efectos beneficiosos del café podrían estar mediados por la proteína NR4A1. En otras palabras, ser resultado de la unión y activación de este receptor. 

El equipo también observó que estos compuestos podían modificar el comportamiento celular de forma compatible con un efecto protector frente a distintas enfermedades, ya que, entre otros mecanismos, reducen el daño celular y frenan el crecimiento de células cancerosas en modelos de laboratorio.

Además, cuando los investigadores eliminaron el receptor NR4A1 de las células, esos efectos protectores desaparecieron, lo que refuerza la idea de que esta proteína desempeña un papel clave en la mediación de los efectos del café.

Es más que cafeína

Si bien la cafeína es el componente más conocido, el estudio apunta a que no sería la principal responsable de sus posibles beneficios para la salud. En su lugar, los investigadores señalan a diversos compuestos naturales —muchos de ellos presentes también en frutas y verduras— como actores más relevantes en este proceso. «La cafeína se une al receptor, pero no tiene mucho efecto en nuestros modelos», subraya Safe. «Los compuestos polihidroxilados y polifenólicos son mucho más activos». Según el investigador de la universidad estadounidense, esto podría explicar por qué tanto el café convencional como el descafeinado se han relacionado con beneficios similares en estudios poblacionales de gran escala.

Pese a estos resultados, Safe insiste en que los efectos de esta bebida de millones probablemente no dependan de un único mecanismo biológico. «Hay muchos receptores y muchos mecanismos involucrados», apunta. «Lo que estamos demostrando es que esta podría ser una de las vías importantes».

El trabajo tiene un enfoque principalmente mecanicista, es decir, analiza cómo funcionan determinados procesos biológicos, pero no demuestra una relación causal directa en humanos. «Aún queda mucho trabajo por hacer. Hemos establecido la conexión, pero necesitamos comprender mejor la importancia de esa conexión», reconoce el responsable. 

Dado que el receptor NR4A1 está implicado en múltiples patologías, esta línea de investigación también podría abrir nuevas vías terapéuticas. Es más, el equipo de Safe ya trabaja en compuestos sintéticos capaces de actuar sobre este receptor con mayor eficacia que los compuestos naturales presentes en la alimentación con el objetivo de desarrollar futuros tratamientos contra el cáncer y otras patologías. Eso sí, por el momento, las recomendaciones sobre su ingesta no varían.