Un estudio revela cómo la menopausia hace envejecer de forma desigual los órganos reproductivos femeninos
VIDA SALUDABLE
La investigación realizada en España analizó mediante inteligencia artificial más de 1.000 imágenes de tejidos y detectó que el útero sufre cambios más acelerados y abruptos que los ovarios o la vagina
29 abr 2026 . Actualizado a las 16:47 h.La menopausia afecta o afectará a la mitad de la población mundial. Con el envejecimiento de las sociedades y el aumento de la esperanza de vida, fenómenos que se han acentuado en las últimas décadas, la proporción de mujeres en edad posmenopáusica se ha incrementado hasta suponer más de un cuarto de la población mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, como proceso fisiológico, la menopausia ha sido históricamente poco estudiada a nivel científico. Muchos de sus efectos a largo plazo en el organismo todavía no se conocen.
Lo que sí se sabe es que su impacto va mucho más allá del sistema reproductivo, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neurodegenerativas y óseas. Ahora, un nuevo estudio encabezado por un equipo catalán y publicado en Nature Aging ha aportado una nueva y amplia visión de cómo este proceso impacta en la salud.
La investigación
El estudio, llevado a cabo por el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, utilizó inteligencia artificial para analizar más de 1.000 imágenes de tejidos y la expresión de miles de genes en 659 muestras provenientes de 304 mujeres de entre 20 y 70 años. Los resultados permiten ver que este cambio reorganiza órganos y tejidos, de manera que no envejecen todos al mismo ritmo.
El trabajo reconstruye así la trayectoria del envejecimiento en siete órganos reproductivos: útero, ovario, vagina, cérvix, mama y trompas de Falopio. Mediante técnicas como el deep learning —aprendizaje profundo— las investigadoras han identificado cambios observables en los tejidos, así como también procesos moleculares asociados al envejecimiento en cada órgano.
El principal hallazgo ha sido que no todos estos tejidos envejecen de manera uniforme ni lineal. Mientras que los ovarios y la vagina presentan un envejecimiento progresivo que comienza años antes de la menopausia, el útero experimenta cambios mucho más abruptos en torno a esta etapa. El análisis reveló asimismo que los cambios afectan de manera distinta a diferentes tejidos dentro del mismo órgano, como es el caso de la mucosa y el músculo uterino, especialmente sensibles a los cambios hormonales que se producen con la menopausia.
«La segmentación tisular identifica el miometrio entre las regiones más afectadas por la edad, caracterizadas por la remodelación de la matriz extracelular y la activación inmunitaria. Los tejidos epiteliales del tracto reproductivo también muestran una remodelación coordinada relacionada con la edad, con una marcada transición menopáusica en el epitelio vaginal. El análisis factorial multiómico vincula estos cambios histológicos con variaciones no lineales en la expresión génica, enriquecidas en rasgos reproductivos, como el prolapso de órganos pélvicos y la edad de la menarquia —así es conocida la primera regla—», detalla la investigación.
«Hasta ahora, tendíamos a considerar la menopausia principalmente como el final de la función reproductiva del ovario. Sin embargo, nuestros resultados muestran que actúa como un punto de inflexión que reorganiza profundamente otros órganos y tejidos del sistema reproductor, y nos permiten identificar los genes y procesos moleculares que podrían estar detrás de estos cambios», explica Marta Melé, líder del grupo de Transcriptómica y Genómica Funcional del BSC y directora del estudio.
Además de describir los cambios que produce el paso de los años reproductivos a la menopausia, el estudio ha identificado señales moleculares asociadas al envejecimiento que se pueden detectar en la sangre, tras analizar las muestras de plasma sanguíneo de 21.441 mujeres. Estos biomarcadores podrían permitir al personal médico controlar de manera no invasiva el estado de los órganos reproductivos y anticipar riesgos asociados a la menopausia, como el prolapso del suelo pélvico u otras complicaciones. Utilizando estos marcadores, estas patologías podrían detectarse sin necesidad de biopsias, facilitando un seguimiento más accesible y menos invasivo.
«En la vagina, el endocérvix, el ectocérvix y las trompas de Falopio, el epitelio —tejido que reviste la superficie de los órganos— es el tejido más afectado, lo que amplía los cambios morfológicos y fisiológicos relacionados con la menopausia previamente descritos en el tejido epitelial vaginal y cervical», detallan las expertas.
Menopausia y envejecimiento
El envejecimiento femenino es un proceso biológico marcado por la por la disminución gradual de la función ovárica y la fertilidad, seguida de la menopausia, el cese permanente de la menstruación. Esta transición refleja el agotamiento de los folículos ováricos y la consiguiente disminución de la producción de estrógenos, pero sus consecuencias van mucho más allá de la pérdida de fertilidad. «Cabe destacar que el inicio de la menopausia se reconoce como una transición clave en la salud femenina y se ha asociado con un mayor riesgo de padecer diversas afecciones crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y trastornos neurodegenerativos, lo que subraya su impacto fisiológico sistémico», detalla la investigación.
«Lo que hemos visto es que el ritmo de envejecimiento en los diferentes órganos femeninos no es constante, sino que es diferente. En particular, hemos visto que la menopausia tiene una influencia muy grande en el envejecimiento de estos órganos reproductivos. Hemos podido ver qué genes están detrás de estos cambios acelerados en el envejecimiento del sistema reproductor y esto abre la puerta a poder monitorizar cambios en la salud reproductiva de las mujeres usando biomarcadores sanguíneos, sin tener que recurrir a procesos más invasivos», explica Melé.