Cecilia Caetano, investigadora en salud femenina: «Muchas mujeres no reconocen los síntomas iniciales de la menopausia»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara BERLÍN

VIDA SALUDABLE

La doctora Cecilia Caetano.
La doctora Cecilia Caetano.

La experta sostiene que «el sufrimiento nunca es normal, pero muchas mujeres lo minimizan o lo aceptan»

05 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los sofocos son uno de los síntomas más prevalentes y llamativos asociados a la menopausia. Pero están lejos de ser el único. De hecho, quienes se dedican a investigar sobre esta etapa de la vida de la mujer defienden una mirada abierta hacia los síntomas invisibles: aquellos que se suelen achacar al simple paso del tiempo pero que son, en realidad, consecuencias directas o indirectas de los cambios que se producen a nivel hormonal. Cecilia Caetano, vicepresidenta de Asuntos Médicos Globales en Salud Femenina en Bayer Pharmaceuticals e investigadora en este campo con una amplia experiencia clínica, repasa los avances en menopausia, con los nuevos tratamientos no hormonales, los retos en el acceso a tratamientos y el cambio de paradigma en la salud de la mujer, en el marco del evento Pharma Media Day, llevado a cabo en Berlín. 

—¿En qué áreas está centrando sus esfuerzos actualmente dentro del campo de la menopausia?

—Estamos desarrollando un nuevo tratamiento dirigido a síntomas específicos, como los sofocos o los trastornos del sueño. Es una oportunidad muy interesante porque surge de avances científicos que nos permiten entender por qué ocurren estos síntomas y desarrollar terapias específicas. También queremos desarrollar algoritmos que ayuden a las mujeres a identificar cuándo algo que consideran normal en realidad no lo es. Si bien la menopausia es una etapa normal de la vida, el sufrimiento nunca es normal, pero muchas mujeres lo minimizan o lo aceptan. 

—¿Por qué ocurre esto?

—Existe una cultura de aguantar. Muchas mujeres piensan que no deben molestar al médico o que lo que toca es soportarlo como lo hicieron sus madres o sus abuelas. En esto, los datos objetivos, por ejemplo, los que registra un reloj inteligente, que puede en muchos casos medir las horas efectivas de sueño, pueden ayudar a visibilizar el problema.

—¿Cómo se puede convencer a los sistemas sanitarios de financiar estos tratamientos, dado que la menopausia no es una enfermedad como tal?

—Se necesitan datos actualizados. Mucha de la evidencia sobre la menopausia es antigua, data de una época en la que las mujeres no trabajaban fuera del hogar en la misma medida que hoy ni tenían el mismo papel social. Pero la mujer menopáusica de hoy es muy diferente. Actualmente, las mujeres están en el pico de sus carreras cuando llegan a la menopausia, con hijos pequeños y padres mayores. Necesitamos datos que reflejen esta realidad actual para dialogar con las entidades reguladoras y financiadoras. 

—¿Se puede preparar mejor a las mujeres para la menopausia?

—Sí, y es muy necesario. Hay mucha preparación para la primera menstruación, pero muy poca para la menopausia. Es por esto que muchas mujeres no reconocen los síntomas iniciales, como ansiedad, insomnio o cambios de humor, y piensan que todo está en su cabeza, lo que lleva a que sostengan problemas no tratados durante años, cuando realmente existen opciones para manejarlos. 

—Se suele hablar de sesgos de género en la medicina, sobre todo en la investigación clínica. ¿Esto está cambiando?

—Ha mejorado mucho. Hasta los años noventa ni siquiera era obligatorio incluir a mujeres en ensayos clínicos, por lo que muchos medicamentos se aprobaron sin testarse en ellas. Ahora hay una mayor consciencia de que las mujeres presentan síntomas distintos y necesitan una investigación específica centrada en ellas.

—¿Qué impacto tienen los síntomas de la menopausia en la vida diaria y en la productividad de una mujer que, como señala, hoy está en el pico de su carrera?

—Es significativo. Estudios recientes muestran que las mujeres en transición menopáusica pueden despertarse unas tres veces por la noche y permanecer despiertas en torno a una hora en total, lo que afecta a sus niveles de energía, a su concentración y rendimiento. Además, el sueño no reparador es un factor añadido de riesgo cardiovascular. 

—¿Todo lo que sucede en la menopausia se debe a las hormonas?

—No. Aunque las hormonas son importantes, no lo explican todo. Durante años se ha simplificado el problema explicándolo como un déficit hormonal, pero hoy sabemos que hay múltiples mecanismos implicados. Esta concepción errónea ha frenado la innovación y todavía estamos empezando a desarrollar tratamientos más específicos y personalizados ahora.

—¿Qué otros síntomas invisibles son relevantes?

—Además del insomnio, destacan la ansiedad, la depresión, la niebla mental o los problemas cognitivos. También hay síntomas sexuales, como la sequedad vaginal, que siguen siendo un tabú pero afectan mucho a la calidad de vida y a la autoestima personal de las mujeres.

—¿Qué opciones existen para abordar estos síntomas?

—La terapia hormonal existe desde hace décadas y sigue siendo útil, pero no es la solución para todo y, desde luego, no equivale a revertir la menopausia. En el ámbito de la salud femenina, se tiende a achacar todo a las hormonas y, por tanto, estas han sido también, tradicionalmente, el tratamiento más utilizado. ¿Te duele la regla? Hormonas. ¿Tienes sofocos? Hormonas. Hoy se usan dosis más bajas por cuestiones de seguridad, sin embargo, esto a veces limita su eficacia. Además, muchas mujeres no pueden o no quieren utilizarlas, por lo que es fundamental desarrollar alternativas. 

—¿Esta centralidad de las hormonas está cambiando con el desarrollo de nuevos tratamientos?

—Existe una necesidad clara de ir más allá. Hasta ahora, muchas alternativas eran fármacos reutilizados, como algunos antidepresivos o tratamientos neurológicos, que no estaban diseñados específicamente para los sofocos y tenían eficacia limitada o problemas de tolerancia. Con el tiempo, la investigación se orientó hacia los mecanismos reales detrás de los síntomas.

—¿Qué avances científicos recientes han sido clave?

—Un descubrimiento muy relevante es el de las neuronas KNDy, que conectan el sistema reproductivo con la regulación de la temperatura corporal. Este sistema, que normalmente ayuda a mantener condiciones óptimas, por ejemplo para un posible embarazo, se desregula en la menopausia debido a los cambios hormonales y provoca sofocos. Este mismo circuito también está relacionado con el sueño, lo que explica por qué ambos síntomas aparecen juntos.

 —¿Cómo se ha traducido este conocimiento en los nuevos tratamientos?

—Se han desarrollado terapias dirigidas a estos circuitos. Uno de estos fármacos es el elinzanetant, que actúa sobre las vías de regulación térmica y del sueño. Al bloquearlas, permite un efecto rápido y específico, lo que representa un gran avance en innovación terapéutica.

 —¿Se pueden prevenir los síntomas de la menopausia desde edades más tempranas?

—No, por ahora no es posible prevenir ni retrasar la menopausia. Sabemos que factores como el tabaquismo o ciertas exposiciones pueden adelantarla, pero no hay forma de evitarla. Las mujeres nacen con un número finito de óvulos que se agota con el tiempo y este es el mecanismo detrás de su llegada. 

—¿Es posible predecir cuándo llegará la menopausia?

—No de forma fiable. Existen ciertos patrones, por ejemplo, los antecedentes familiares, pero no se puede calcular con precisión. Ciertos factores ambientales también influyen, como la contaminación o el tabaco.

—¿Los tratamientos de fertilidad influyen en la menopausia?

—No directamente. Lo que ocurre es que algunas causas de infertilidad están relacionadas con una menor reserva ovárica, lo que también puede asociarse a una menopausia más temprana, pero no es el tratamiento en sí el que la provoca.

—Más allá de los síntomas, ¿qué otros riesgos deben tenerse en cuenta en esta etapa?

—La salud ósea y cardiovascular. Muchas mujeres presentan déficit de vitamina D, lo que afecta a los huesos. Además, la menopausia es una ventana de oportunidad para prevenir enfermedades cardiovasculares en el futuro.

—¿Estos nuevos tratamientos pueden utilizarse en pacientes con cáncer?

—Sí, y es especialmente relevante. Hay estudios en mujeres con cáncer de mama que sufren síntomas de menopausia inducidos por tratamientos hormonales contra el cáncer. Estos síntomas pueden ser tan incapacitantes que llevan a algunas pacientes a abandonar estas terapias que reducen el riesgo de recaída en un 50 %. Los nuevos tratamientos han demostrado mejorar los síntomas y la calidad de vida, con buen perfil de seguridad, lo que supone un avance muy importante.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.