Ver a «influencers» bebiendo alcohol aumenta el deseo de los jóvenes de hacerlo: «Ninguno de los vídeos del estudio era publicidad explícita»
VIDA SALUDABLE
El trabajo, publicado en «Jama Pediatrics», es el primer ensayo aleatorio que demuestra que la exposición a alcohol en redes sociales impulsa las ganas de tomarlo
25 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los adultos jóvenes que vieron publicaciones de influencers con alcohol fueron significativamente más propensos a desear una bebida que sus compañeros que vieron publicaciones similares, de los mismos influencers, sin alcohol, según un estudio publicado en JAMA Pediatrics. «Queríamos ir más allá de la asociación para establecer un orden temporal, es decir, el deseo de beber de los participantes surgió después de ver el contenido», dice Jon-Patrick Allem, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de Rutgers (Estados Unidos), que dirigió este primer ensayo aletorizado que demuestra que la exposición a alcohol en redes sociales impulsa las ganas de tomarlo.
La muestra incluía adultos de entre 18 y 24 años. Cada participante vio veinte publicaciones cortas de Instagram de influencers de estilo de vida, diseñadas para simular un desplazamiento típico. Las publicaciones de un grupo incluían imágenes de consumo de alcohol o a favor del alcohol, como sostener una bebida. El otro grupo vio publicaciones similares de los mismos influencers, comparadas según características generales, como si el influencer estaba solo o en grupo y si el contenido era deportivo o instructivo, pero sin alcohol.
En un ejemplo que describió Allem, el primer grupo vio a una pareja preparando la cena mientras bebían vino, mientras que los otros vieron una escena similar en la cocina donde la pareja estaba bebiendo chocolate. Después de ajustar factores como el uso diario de las redes sociales, el consumo de alcohol durante la vida y la exposición previa a la publicidad del alcohol, los participantes que vieron alcohol en los videos tenían un 73 % más de probabilidades que los que no vieron alcohol de informar un mayor deseo de beber inmediatamente después.
Los participantes que calificaron a los influencers como confiables, honestos y conocedores tenían más de cinco veces más probabilidades de informar un mayor deseo de beber después de ver videos con alcohol. «Ninguno de los videos era publicidad explícita de alcohol», especifica Allem. «Es algo mucho más sutil. Se trata de contenido que la gente encuentra en sus visitas habituales a Instagram o TikTok, simplemente la vida cotidiana de los influencers que aparecen en el video».
«Décadas de investigación demuestran que cuanto antes se consume la primera copa, mayor es la probabilidad de experimentar problemas relacionados con el alcohol en el futuro», amplía Alex Russell, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de Harvard y coautor del estudio. Añade: «Por lo tanto, retrasar el inicio del consumo es una estrategia clave de prevención. Dado que los espacios en línea como las redes sociales influyen cada vez más en los hábitos de consumo de alcohol de los jóvenes, las iniciativas de prevención también deben centrarse en estos entornos digitales».
Con todo, el experimento no muestra si un breve estallido de deseo se traduce en consumo real de alcohol o si la exposición repetida durante meses cambia el comportamiento. Aun así, el ensayo aporta evidencia experimental al debate sobre el papel de las redes sociales en la vida de los jóvenes. «El mundo online tiene la capacidad de moldear los comportamientos offline», acuña el experto.
Allem adelanta que el siguiente paso de su equipo es evaluar cómo las diferentes fuentes de contenido alcohólico afectan a los adultos jóvenes, separando las publicaciones de influencers de la publicidad de marcas, y haciendo un seguimiento de los participantes a lo largo del tiempo para vincular mejor la exposición con el comportamiento. El objetivo, explica, es construir una base de evidencia que pueda orientar la percepción social sobre el marketing de bebidas alcohólicas en espacios digitales difíciles de controlar y de fácil acceso. «Queremos pensar en formas de reducir los factores ambientales que incitan a la gente a beber, que lo normalizan, lo glorifican y lo presentan de forma positiva», finaliza.