¿Por qué te mareas en el coche?: «Cuando conducimos no sucede porque sabemos lo que va a pasar»
VIDA SALUDABLE
Para evitar la sensación de embotamiento al viajar, los expertos recomiendan ocupar el asiento delantero y fijar la vista en un objeto distante, así como mantener el vehículo a una temperatura inferior a los 23 grados
17 feb 2026 . Actualizado a las 17:18 h.Marearse viajando en coche o autobús es un problema frecuente. Tanto, que marcas como Jaguar o Land Rover han estudiado cómo diseñar un vehículo para reducir al mínimo esta molestia, mientras que Apple lanzó, en una actualización reciente del sistema operativo iOS, los indicadores de movimiento en vehículos, una función que ayuda a los usuarios a evitar el mareo mientras hacen scroll durante trayectos en trenes, buses o metros. La cinetosis —nombre con el que se conoce a nivel clínico esta afección— es más frecuente en mujeres y en niños pequeños, provocando náuseas, mareo, dolor de cabeza o hiperventilación en estos pasajeros. Podríamos pensar que, con los avances en la producción de automóviles, estos molestos síntomas podrían convertirse en un problema del pasado. Pero la realidad dista de ser tan simple.
Por qué nos mareamos en el coche
La sensación de mareo por movimiento tiene que ver, literalmente, con una desorientación de nuestro cerebro. Los mecanismos de orientación espacial de los que normalmente dependemos para no perdernos o caernos al andar, desarrollados a lo largo de milenios de evolución en un mundo sin coches, no están equipados para interpretar la sensación de estar inmóviles dentro de un vehículo que se traslada a una velocidad independiente de nuestro cuerpo.
Como explica el profesor Juan Pérez Fernández, neurocientífico e investigador del Centro de Investigaciones Biomédicas (Cinbio) de la Universidad de Vigo, el mareo por movimiento suele deberse a «un desacuerdo entre el sistema vestibular —responsable del equilibrio— y el sistema visual». En este sentido, el síntoma se suele producir cuando fijamos la vista dentro del coche «y es menos frecuente cuando miramos por la ventana, porque ver el movimiento del paisaje ayuda a la concordancia entre el sistema vestibular, que dice que nos estamos moviendo, y el sistema visual, que también va a decir que nos estamos moviendo».
No obstante, aunque miremos hacia afuera, permanecerá la distorsión que percibirá nuestro sistema propioceptivo. En otras palabras, nuestro cerebro será consciente de que no nos estamos moviendo, pero nos estamos trasladando. Este es el núcleo del problema y es por eso que suele ser menos frecuente marearse en el asiento del copiloto del coche, «porque podemos ver hacia adelante a través de la luna del vehículo y mejora la perspectiva, mientras que desde las ventanillas laterales es mucho más limitada. En el asiento de adelante vamos a favor del movimiento y es más difícil marearse», detalla Pérez. Es por este motivo que se recomienda a quienes suelen sufrir cinetosis no viajar en los asientos del tren que están orientados en sentido opuesto a su trayectoria.
La edad es uno de los principales factores de riesgo que determinan que una persona pueda marearse o no en el coche. «No se conocen bien las bases neuronales, pero sí que sabemos que los niños y las mujeres embrazadas son más propensos a sufrirlo. Luego, hay otros condicionantes. Con el aumento de la edad, hay más tendencia a marearse debido al deterioro asociado al envejecimiento», explica el neurocientífico.
Aún hay mucho que se desconoce sobre el fenómeno. «Tanto el sistema vestibular como el sistema visual actúan mediante dos reflejos, que son los que estabilizan nuestra mirada, y los que a su vez también nos indican la posición de nuestro cuerpo. Las vías neuronales que generan esos reflejos se conocen bastante bien, pero cómo esos dos sistemas interactúan entre ellos y cómo una información complementa a la otra es un aspecto que se ccomprende menos», señala Pérez.
El conductor no sufre
Si viajando como pasajeros podemos llegar a marearnos con mayor o menor frecuencia, las probabilidades de que esto ocurra desaparecen cuando estamos al volante. ¿A qué se debe? Según Pérez, la clave está en el componente predictivo de la conducción. «Quien va conduciendo sabe lo que va a pasar, si va a girar a la derecha, a la izquierda, si va a frenar o si va a acelerar. Esta predicción hace que, si bien el movimiento no lo hace nuestro cuerpo sino el coche, el cerebro puede asimilarlo y elimina muchas de las discrepancias entre los sistemas», detalla.
Coches modernos
El parque automotor se ha transformado en los últimos años con la popularidad creciente de los turismos eléctricos, que en el 2024 representaron un 22 % de todas las ventas de coches nuevos a nivel mundial. A medida que más pasajeros viajan en este tipo de vehículos, se han ido conociendo casos de mareo asociados a ellos.
Se cree que esto podría deberse, al menos en parte, a la falta de habituación a los modelos eléctricos por parte de conductores y acompañantes. Algunos expertos postulan que la inexperiencia podría incrementar la imprecisión del cerebro a la hora de calibrar sus diferentes sistemas a las fuerzas que se producen con el movimiento, ya que todos sus modelos predictivos se basan en la experiencia previa adquirida en vehículos de combustión.
En años recientes, diversas investigaciones han hallado vínculos entre algunas características comunes a los vehículos eléctricos y la incidencia de la cinetosis. Un estudio del 2024 concluyó que existían fuertes correlaciones entre la gravedad del mareo y las vibraciones de los asientos de los coches a batería, mientras que un trabajo publicado en el 2020 concluyó que la ausencia de ruido del motor en un vehículo eléctrico podría ser un factor importante que contribuya al aumento de los síntomas en personas ya predispuestas a sufrirlos.
Con todo, los coches más modernos cuentan con una tecnología y un diseño que podrían contrarrestar muchos de los problemas que causan el mareo. En muchos casos, disponen de sistemas que suavizan la conducción y minimizan los movimientos bruscos, manteniendo una velocidad constante. «Lo que sí se sabe es que la discrepancia entre nuestros sistemas va a seguir existiendo, independientemente de que sea un coche eléctrico o uno de combustión tradicional», señala Pérez, por lo que conviene conocer y adoptar estrategias que ayuden a reducir la molestia.
Las claves para viajar cómodos
Quienes sufren habitualmente cinetosis pueden tomar ciertas precauciones para evitar que se produzca. Lo principal es reducir la discrepancia entre los sistemas vestibular y visual, lo que se traduce en ocupar el asiento delantero, de ser posible, e intentar mirar hacia afuera del vehículo para asimilar mejor el movimiento, manteniendo la vista fija en un objeto distante o en el horizonte. Evitar leer o revisar el móvil durante el trayecto contribuye a disminuir la sensación desagradable, pero, en caso de querer hacer scroll, conviene activar los sensores de movimiento que ayudan a sincronizar el sistema visual con la propiocepción.
«También ayuda mucho abrir las ventanillas, porque nos ayuda a asimilar esa sensación de movimiento y contribuye a que sea más difícil marearse. El aire, además, ayuda a aliviar cualquier situación de estrés», explica Pérez. Otra clave es mantener la cabeza apoyada y lo más recta posible para no alterar más el sistema vestibular.
En cuanto al coche, lo ideal es mantenerlo a una temperatura no superior a los 23 grados y evitar, dentro de lo posible, una conducción brusca, frenando y acelerando con suavidad, sobre todo en las curvas. Tomar aire fresco o recibir una buena ventilación del vehículo también puede ayudar a evitar los mareos, por lo que, en algunos momentos, puedes abrir una ventana o mantener encendido el aire acondicionado. Asimismo, en trayectos largos es recomendable evitar el consumo de alcohol y tabaco durante el viaje, así como inmediatamente antes de partir.