Cinco gestos para ser más feliz casi sin esfuerzo

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Las relaciones saludables son el principal predictor de la felicidad, según los expertos.
Las relaciones saludables son el principal predictor de la felicidad, según los expertos. iStock

La filosofía «vorfreude» se basa en la anticipación de la alegría para estimular la producción de endorfinas en el cerebro, lo que se traduce en hacer planes que nos motiven

17 abr 2024 . Actualizado a las 16:02 h.

¿Qué es ser feliz? ¿En qué momentos de tu día a día experimentas esa sensación? Cuando nos hacemos esta pregunta, sale a la luz lo que verdaderamente valoramos en nuestra vida. Más allá del estrés cotidiano, de las tareas pendientes, las montañas de ropa para lavar o los correos electrónicos que hay que responder, lo realmente importante en la vida es aquello que nos acerca a esa felicidad. Es más: según la ciencia, ser felices es tan importante que influye incluso en nuestra salud física. Las personas más felices son también, en todo el mundo, las que viven más años y con una mejor calidad de vida. Entonces, ¿cómo podemos darle a la felicidad la prioridad que se merece en nuestro día a día?

El problema es que, cuando hablamos de felicidad, tendemos a pensar en términos abstractos y ambiciosos. Creemos, erróneamente, que seremos felices cuando alcancemos un objetivo determinado, o que la felicidad es algo externo que simplemente, en algunos momentos, nos sucede. Pero todas estas trampas psicológicas se alejan de lo que la psicología tiene para decir sobre qué significa para las personas ser felices.

En estudios sobre mindfulness se ha hallado que gran parte de lo que identificamos como nuestra felicidad es, en realidad, una especie de expectativa que induce la liberación de dopamina en nuestro cerebro. En otras palabras, si anticipamos que algo nos va a dar alegría, comenzamos en ese mismo momento a sentirla. O, como lo expresa el Zorro en El principito: «si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz».

Esta anticipación que está en el núcleo de la fórmula de la felicidad se conoce como vorfreude, un término alemán que significa, precisamente, la previsión de la alegría. Así como se suele decir que un viaje se disfruta también durante su planificación, el mismo principio se puede aplicar a diversas esferas de la vida: se trata de traer al presente pequeños recordatorios de lo bueno que está por venir y, también, por qué no, de lo bueno ya vivido.

El método del vorfreude cuenta con evidencia científica que lo respalda. Un estudio de 2017 publicado en Frontiers of Psychology encontró que anticipar eventos positivos activaba la corteza prefrontal medial del cerebro, que se asocia con un mayor nivel de bienestar. Incluso si un evento anticipado acaba resultando en una decepción, el vorfreude ayuda a las personas a recuperarse de ella. Según los estudios, los optimistas tienen mejores habilidades para afrontar situaciones de angustia no planificadas y tienden a superaras con mayor facilidad.

Hay diversas formas de desencadenar el vorfreude. Aquí analizamos algunas opciones para poner en práctica en el día a día y ser un poco más felices.

Antes de empezar el día

Se suele decir que la noche es la fábrica del día siguiente en términos de salud y esto también puede aplicarse a la felicidad. Así, los expertos en mindfulness de la aplicación Headspace recomiendan un ejercicio simple para la hora de acostarse. Consiste en pensar en tres cosas que vayamos a hacer durante el día y que ya sepamos que nos van a dar alegría.

Aquí reside la anticipación. Puede ser algo tan pequeño como la taza de café que nos vamos a tomar a la mañana, pero lo importante es que sea algo concreto: no vale incluir en la lista «Ver un capítulo de la serie que me tiene enganchado», sino que los beneficios se encuentran al ir más allá: ¿en qué capítulo te has quedado?, ¿qué preguntas esperas que se respondan en el siguiente?, ¿qué deseas que pase? Recuerda: incluso si la expectativa no se cumple, el mecanismo del vorfreude tiene efectos positivos en nuestro cerebro.

Evita el «piloto automático»

Vivir acelerados es el mal de la sociedad moderna. Muchas veces, realizamos nuestras tareas cotidianas en modo automático sin estar presentes y esta disposición se traslada incluso a aquellas actividades que nos hacen felices. Una manera de evitar que la mente se vaya del momento actual es hacer fotos con el móvil para registrar lo que está pasando.

Así, un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology afirma que el disfrute de experiencias, lejos de minimizarse, queda reforzado cuando tomamos fotos. «Identificamos el estar presente e involucrado en una tarea como un proceso relevante que influye en si la toma de fotografías aumentará o disminuirá el disfrute. A través de tres experimentos de campo y seis de laboratorio, descubrimos que tomar fotografías mejora el disfrute de experiencias positivas en una variedad de contextos y metodologías», señalan los investigadores.

Si la fotografía no es lo tuyo, puedes tomarte un instante de todos modos para apreciar los momentos más agradables del día. El escritor norteamericano Kurt Vonnegut lo expresó así: «Por favor, les insto también a ustedes a fijarse en los momentos felices y a exclamar o murmurar o pensar: “Si esto no es bonito, no sé qué puede serlo"». En este sentido, una opción avalada por la ciencia es llevar un diario de gratitud en el que apuntes, cada día, tres o cuatro cosas que hayan sucedido y por las que te sientas agradecido.

Date un gusto

La gratificación instantánea ha adquirido una mala fama que la asocia a los malos hábitos y a los caprichos infantiles. Pero postergar constantemente los momentos agradables o los festejos tampoco es lo más saludable en términos psicológicos. Al contrario: aprovechar las pequeñas ocasiones en las que nos podemos dar un gusto y dárselo a nuestros seres queridos ayuda a sentir que la felicidad está siempre a nuestro alcance.

No tiene por qué ser algo caro, grande o que requiera demasiada organización. Planear una escapada de fin de semana puede ser suficiente. O, incluso, hacer «turismo» dentro de nuestro propio lugar de residencia: visitar un museo, probar una actividad nueva o un restaurante al que nunca hayamos ido son planes asequibles que incluso pueden estar presentes durante los días laborales. Tener estos pequeños momentos marcados en el calendario ayuda a motivarnos a lo largo de la jornada.

Disfruta de la naturaleza

Sea a mediodía después de comer, para evitar ese bajón y esa somnolencia de las tres de la tarde, o por la mañana temprano, para aprovechar los primeros rayos de sol y activar el ritmo circadiano, son varios los momentos del día en los que un paseo por el parque puede tener beneficios que van mucho más allá de lo que llegamos a percibir.

Con solo pasar diez o quince minutos al sol, se desencadena la producción de serotonina, entre otras endorfinas, lo que contribuye a mejorar el estado de ánimo. Además, la luz natural ayuda a sentir que tienes más energía, ya que indica al cerebro que no es hora de dormir. Para aprovechar al máximo este momento en términos de felicidad, puedes planificar un pequeño paseo diario con tu pareja, un amigo o una persona cercana y, de esta manera, aumentar la sensación de alegría asociada al anticipar ese momento de disfrute.

Llama a un amigo (o comenta en sus posts)

El Estudio Harvard sobre el Desarrollo en Adultos, la investigación longitudinal más extensa, profunda y rica que se ha realizado sobre la felicidad humana, lleva más de ocho décadas en desarrollo. Lo que han determinado los investigadores es que «hay un factor crucial que ha destacado por su consistencia y por el poder de sus vínculos con la salud física y mental y con la longevidad. Hay algo que demuestra una y otra vez su amplia y duradera importancia: las buenas relaciones».

Los expertos coinciden en que hablar con nuestras personas cercanas es fundamental para mantener fuertes y sanas estas relaciones. Y aunque lo ideal es el encuentro cara a cara, la tecnología puede ayudarnos a sostener ese contacto en el día a día a través de mensajes o llamadas. Incluso, las redes sociales pueden presentar una oportunidad para ser más activos en esa interacción.

Un estudio muy influyente mostró que quienes usan Facebook de forma pasiva, solo leyendo y deslizando la pantalla, se sienten peor que quienes interactúan activamente, poniéndose en contacto con otros y comentando sus publicaciones. Estos hallazgos han sido replicados en varias investigaciones, así que la recomendación de dejar un comentario amigable o una palabra de aliento en los posts de nuestros amigos está científicamente avalada.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.