Tania Manrique, ginecóloga: «Si somos corredoras o levantamos peso en el gimnasio hay que estar pendientes del suelo pélvico»

VIDA SALUDABLE

Tania Manrique es ginecóloga y fue seleccionada por Forbes como una de las mejores en su especialidad.
Tania Manrique es ginecóloga y fue seleccionada por Forbes como una de las mejores en su especialidad.

Fortalecer la musculatura pélvica es fundamental para prevenir y tratar la incontinencia, así como para evitar el dolor en las relaciones sexuales

09 ago 2023 . Actualizado a las 18:05 h.

El suelo pélvico, ese conjunto de músculos y ligamentos que sostienen los órganos ubicados en la parte baja del abdomen, es un tejido al que durante décadas se descuidó desde un punto de vista médico. En cierta medida, esto tiene que ver con los sesgos de la medicina. Dado que las principales afectadas por problemas del suelo pélvico son las mujeres, sobre todo aquellas en edad menopáusica o las que han tenido embarazos y partos, durante mucho tiempo se han tomado por normales e inevitables molestias y dolores que, hoy sabemos, no tienen por qué quedarse sin solución. Esto es lo que reivindica la doctora Tania Manrique Gómez, especialista en obstetricia y ginecología y miembro del Grupo Español de Emergencias Obstétricas. La experta, que ha realizado publicaciones en la revista Ultrasound in Obstetrics & Gynecology, ha sido nombrada en el 2023 en la lista de los cien mejores médicos de España elaborada por la revista Forbes.

En conversación con La Voz de la Salud, Manrique da las claves para cuidar del suelo pélvico y explica por qué la incontinencia urinaria que en el pasado privó a tantas mujeres de hacer vida normal, de disfrutar de actividades deportivas, de una vida sexual plena e incluso de viajes soñados es hoy uno de los focos de trabajo de las unidades de suelo pélvico que hay en cada vez más hospitales.

—¿Cuál es la importancia del suelo pélvico a nivel fisiológico?

—Es la base, el sostén de los órganos pélvicos. En concreto, está formado por una serie de ligamentos y músculos que actúan sujetando los órganos del interior del abdomen como la vejiga, el útero y el recto. Esa función de soporte, por diferentes circunstancias a lo largo de la vida de la mujer, se ve debilitada.

—¿Qué cosas pueden debilitarla?

—Se sabe que hay algunas mujeres que tienen un defecto del colágeno que forma esos ligamentos y músculos, y por eso tienen una cierta tendencia a que esa función de sostén se pierda. Pero también influyen muchos otros factores: la obesidad y el sobrepeso, el embarazo y el parto, el peso de los bebés al nacer, el tipo de parto que hayan tenido, si ha habido desgarros o partos instrumentales y también influye la vida de la mujer: los esfuerzos, la carga de peso. Hay que recordar que la mujer históricamente se ha visto forzada al cuidado. Primero de los hijos y luego, de las personas mayores de la familia. Ese trabajo de limpiezas y de cargas puede impactar en el suelo pélvico.

—¿Cómo de frecuentes son los desgarros en el parto?

—Hace muchos años, cuando se hacía una episiotomía de manera rutinaria, había muy pocos desgarros, porque la episiotomía los evitaba, aunque la episiotomía tiene otros problemas, por supuesto. Pero el hecho de no hacerlas da lugar a mayores desgarros, sobre todo si no hay una buena protección del periné o no se prevé que pueda haber un bebé grande, una diabetes, o un exceso de peso. En los partos instrumentales también puede haber desgarros de los músculos perineales. Pero el desgarro en sí no es el problema, puede serlo el no hacer una reparación adecuada o no tener una revisión posterior con especial atención en la recuperación de la musculatura. Las lesiones de los músculos perineales a veces no se ven durante el parto, porque a veces la piel está íntegra y la rotura muscular está detrás, entonces, el diagnóstico requiere una consulta en una unidad de suelo pélvico con una ecografía específica de la zona.

—¿La cesárea protege frente a problemas del suelo pélvico?

—La cesárea, como evita el paso del bebé a través de la vagina y de los músculos perineales, no tiene impacto en el suelo pélvico. Pero muchas veces, el impacto ya viene del embarazo. Si tengo un bebé que pesa cuatro kilos y medio, he tenido ese peso progresivamente en mi barriga, afectando a mi suelo pélvico. En todo caso, no sería una indicación de cesárea jamás el proteger el suelo pélvico, salvo que ya hubiera una lesión grave, o cirugías previas, que en algunos casos contraindican un parto vaginal. Lo que se hace cada vez más es mejorar la protección del suelo pélvico, no manteniendo pujas excesivas, cuidando la instrumentación y, sobre todo, haciendo una reparación de la episiotomía y de los desgarros y realizando consultas posteriores.

—¿Las fajas ayudan en el embarazo?

—En el tercer trimestre sí que ayudan, porque sostienen un poco el peso y no cae tanto sobre el suelo pélvico. Yo las recomiendo mucho a mis pacientes, no para llevar las 24 horas, pero sí cuando están andando, porque, además, en esa etapa les mandamos mucho andar para que la cabecita del bebé empiece a colocarse de manera adecuada. En el posparto, las fajas no son tan necesarias ni útiles, porque lo que hace la faja no lo hace tu propia musculatura y se trata de que tus músculos vayan trabajando un poco también. Entonces, no suelo recomendarlas en ese momento, salvo en mujeres que estén especialmente incómodas porque tengan mucho peso. Pero les recomiendo que no abusen de la faja, para que los músculos abdominales y pélvicos trabajen. Porque cuando me levanto, cuando me siento y cuando ando, yo tengo que contraer mis músculos para poder sujetarme. Pero si tengo una faja, los músculos no actúan.

—¿Desde qué edad hay que cuidar el suelo pélvico?

—Cualquier mujer debe preocuparse en general a partir de su época reproductiva. Durante la edad joven, es muy difícil que un suelo pélvico se venza. Hay que tener en cuenta muchos factores: el trabajo al que te dediques, si tú eres una persona que hace mucho ejercicio de impacto o que tiene que coger mucho peso en su trabajo, ya debes hacer ejercicios preventivos que te ayuden a fortalecer el suelo de la pelvis. Pero el primer momento en el que el cuerpo de una mujer se somete a un aumento de la presión intraabdominal que contribuye a que ese suelo de la pelvis se relaje es el embarazo. En ese momento tenemos que poner especial atención al suelo de la pelvis.

—¿Cómo podemos saber si tenemos algún problema en el suelo pélvico?

—Hay distintos síntomas. Muchas veces hay problemas en la contención, tanto del pis como de las heces o los gases al correr, al saltar, o andando muy rápido, o gases o heces que no se pueden contener de manera voluntaria. En otras circunstancias, las mujeres notan un bultito cuando llevan un rato de pie, o cuando han hecho muchos esfuerzos a lo largo del día. Al limpiarse o lavarse, algunas personas notan cierta pesadez, un bulto que asoma, molestias en la parte baja del abdomen. Y a veces, incluso, ese bultito que asoma puede dificultar hacer pis o deposiciones y hay que reducirlo de manera manual para que salga el pis. Esos son signos de que hay un defecto en el suelo pélvico.

—¿Cuáles son los defectos más frecuentes?

—En las mujeres, los más comunes son la incontinencia de orina, la incontinencia de esfuerzo, es decir, la que se produce al hacer algún esfuerzo como saltar, correr, toser o estornudar, y por otro lado, el descenso de la vejiga o del útero, que se llama prolapso uterino. Es un útero que baja y asoma a través de la vulva como un bulto. Algunos son asintomáticos y la mujer lo nota al limpiarse, con el aseo, y otros son muy sintomáticos, van asociados a infecciones de orina de repetición, dolores, molestias, dificultad para las relaciones y, a veces, sangrado, sobre todo en mujeres menopáusicas.

—¿Qué ejercicios se recomiendan para cuidarlo?

—Los ejercicios de kegel son específicos para contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico. Hay otros, como las actividades que requieren mantenerse en equilibrio sobre un elemento, que involuntariamente hacen que se contraiga el músculo del suelo pélvico para mantener ese equilibrio. Todos los ejercicios que evitan la presión intraabdominal y que favorecen la contracción de la zona pélvica ayudan. Luego, se pueden utilizar también bolas chinas, pero por sí solas no ayudan a fortalecer el suelo de la pelvis. Es como coger una pesa: el hecho de tenerla en la mano no hace que tu músculo mejore, tienes que contraer y relajar. El peso ayuda a que te acuerdes de contraer y relajar, pero se pueden hacer ejercicios sin ningún tipo de material. Lo importante es la constancia. Si además utilizas algo que te ayude, está bien, pero no es ese elemento el que hace que tu musculatura mejore, sino la constancia.

—¿Hay deportes que favorezcan al suelo pélvico?

—El pilates, por ejemplo, es buenísimo. Yo he visto casos de mujeres que han estado en lista de espera para intervenirse quirúrgicamente de un prolapso de útero y que, dejando de hacer el esfuerzo que hacían y combinando eso con pilates, cuando venían a la entrevista prequirúrgica ya no había un prolapso que operar. Entonces, el pilates específico para fortalecer el suelo de la pelvis va muy bien, y también el yoga. En contraposición a eso, todos los ejercicios que provocan un impacto en el suelo pélvico y un aumento de la presión intraabdominal, por ejemplo, correr, saltar, cargar peso, todo eso lo empeora.

—La recomendación general que se suele dar a la población de hacer entrenamiento de fuerza no tiene en cuenta esto...

—Exactamente. Por eso nosotros recomendamos hacer también pilates y yoga, porque son ejercicios que no aumentan la presión intraabdominal, no tienen un impacto negativo y sí que trabajan la zona pélvica.

—¿Qué otros errores cometemos que pueden contribuir a los problemas del suelo pélvico?

—Sobre todo, no tenemos la consciencia de que el suelo pélvico hay que fortalecerlo y que a lo largo de la vida se debilita, al igual que otros músculos y órganos de nuestro cuerpo. Los músculos se van volviendo más flácidos y el no fortalecerlos es un error. Hacemos otros ejercicios para mantenernos sanos habitualmente, como correr, hacer abdominales, pero todo eso aumenta la presión intraabdominal y perjudica al suelo pélvico. Por eso hay que estar pendientes, sobre todo si somos mujeres corredoras o levantamos peso en el gimnasio. Nosotros recomendamos mucho los ejercicios hipopresivos que no aumentan la presión intraabdominal y, por lo tanto, no afectan tanto al suelo pélvico. Luego, recomendamos ejercicios específicos de rehabilitación en los que trabajamos la musculatura pélvica. Entonces, es un error dedicarse a hacer ejercicio. Está muy bien hacerlo, para mantenerse sana, pero hay que buscar ejercicios que no impacten en nuestro suelo pélvico y, luego, también, buscar ejercicios específicos para fortalecer esa zona. Luego, por supuesto, hay situaciones más vulnerables en las que hay que prestar más atención: el embarazo, el parto y la menopausia.

—¿Qué otras opciones hay para cuidarlo además de los ejercicios?

—Muchas veces nos hemos ayudado con tratamientos en cremas o comprimidos que, aparte de regenerar la mucosa, tienen ácido hialurónico, que también mejora la hidratación y entonces los tejidos también mejoran. No es un tratamiento que ayude por sí solo, pero combinado con el ejercicio o, a veces, con la cirugía, ayuda a que las mujeres tengan una salud sexual y genital adecuada. Porque cada vez las mujeres tienen vidas sexuales activas durante muchos más años y esas mujeres también tienen derecho a disfrutar de su vida. Hay mujeres que antiguamente no querían salir de casa, o no hacían deporte o se privaban de hacer viajes por miedo a que se les escapara el pis y ahora, por suerte, la mujer está más consciente de que su vida no acaba cuando llega la incontinencia, sino que hay muchas técnicas para poder disfrutar de todo eso hasta bien entrados los años.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.



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