Miguel Ángel López, rehabilitador médico: «Prescribimos a cada paciente el ejercicio más adecuado para sus dolencias»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

El doctor Miguel Ángel López Vázquez es un reconocido especialista en Medicina Física y Rehabilitación de Vigo que ejerce de jefe de servicio en el Hospital Ribera Povisa.
El doctor Miguel Ángel López Vázquez es un reconocido especialista en Medicina Física y Rehabilitación de Vigo que ejerce de jefe de servicio en el Hospital Ribera Povisa.

Es jefe de servicio en el Hospital Ribera Povisa, ubicado en la ciudad de Vigo, y este año fue galardonado con el premio Top Doctors

13 dic 2022 . Actualizado a las 16:56 h.

Más allá de lo obvio, no es fácil discernir qué especialidad médica se encarga de qué. La Medicina Física y Rehabilitación es una de esas que bebe de tantas disciplinas como el paciente precise en la terapia. Previene y trata a la vez la discapacidad, de manera que la persona tenga tanta capacidad funcional y autonomía como sea necesaria. Esta área aborda diversos campos, desde la lesión medular, al aparato locomotor, necesidades protésicas, del suelo pélvico, de la comunicación o hasta del equilibrio. El papel del rehabilitador resulta fundamental en todas ellas. 

Sobre esta área también recae uno de los premios Top Doctors entregados a cuatro gallegos. El galardonado es el doctor Miguel Ángel López Vázquez, un reconocido especialista en Medicina Física y Rehabilitación. Con un enorme bagaje a sus espaldas, se ha especializado en Medicina rehabilitadora, accidentes de tráfico, rehabilitación funcional, accidentes laborales y ejercicio terapéutico. Hoy en día, es el jefe de servicio de Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Ribera Povisa, ubicado en la ciudad de Vigo. Desgrana, en esta entrevista, los principales avances de su área y el poder del movimiento para vivir mejor. 

—¿En qué se diferencia su especialidad de la traumatología o fisioterapia? Es bastante reciente en el mundo de la medicina. 

—Es cierto que es una especialidad que a veces se confunde con otras. De hecho, es una pregunta muy habitual entre nuestros pacientes y entiendo perfectamente la confusión. El médico rehabilitador es especialista en dolor y, sobre todo, en discapacidad. La atención de este último punto es quizás el que más nos identifica respecto a otras especialidades. Somos los médicos de la discapacidad. Por tanto compartimos mucha patología con el traumatólogo, pero también con muchas otras especialidades, como con neurología en lo que a ictus respecta, con la cardiología por los infartos de miocardio, con la neumología debido al EPOC, con la cirugía vascular por los amputados o con la ginecología y urología debido a la incontinencia urinaria. Esto son solo algunos ejemplos, podría seguir. Por ir a lo concreto, lo que más nos diferencia de traumatología, es que ellos disponen de soluciones terapéuticas quirúrgicas y nosotros empleamos otras terapias más conservadoras como es la terapia ocupacional, la logopedia, la fisioterapia, las ondas de choque o el intervencionismo. De hecho, y por responder a la otra parte, el fisioterapeuta es un aliado imprescindible para el médico rehabilitador. Conformamos un equipo multidisciplinar junto al terapeuta ocupacional y al logopeda. 

—¿Cómo se organiza ese equipo con múltiples facetas?

—Te pongo una situación. El médico establece el diagnóstico del paciente y valora su situación funcional, y selecciona a aquel que puede beneficiarse de un tratamiento en nuestro servicio. Planifica unos objetivos al terapeuta para que este aplique las técnicas que considera más adecuadas para alcanzarlos. El éxito de la rehabilitación dependerá de una óptima comunicación tanto con traumatólogos como con fisioterapeutas. Afortunadamente en mi hospital es extraordinaria.

—¿Cuáles son los dolores o molestias por los que más le visitan?

—Los que más vemos son los que afectan al esqueleto, tendinitis, dolores de espalda y cuello. Creo que entre las diez consultas por las que uno va más a su médico de familia, aparte de los catarros, son estos dolores: de cuello, lumbar y de hombro. En principio, nosotros, como no podemos asumir absolutamente toda esa patología, hemos diseñado circuitos dónde se implanten gimnasios de fisioterapia en atención primaria, para que el médico de familia pueda derivar directamente al fisioterapeuta. Si el paciente no acaba de evolucionar, lo mandan al rehabilitador como médico referente para que lo estudiemos o busquemos alternativas. 

—La principal señal por la que vamos al médico es porque hay un dolor que nos indica, en principio, algo malo. Sin embargo, este es subjetivo, ¿cómo lo miden?

—Es muy habitual que recibamos a pacientes de prácticamente todas la especialidades. Uno puede tener un dolor en la zona abdominal e ir al digestivo, este le hace toda la batería de pruebas, y no encuentra nada. En muchas ocasiones, esos dolores abdominales pueden venir de un origen muscular que se irradia desde la espalda. De hecho, cuánta gente va a urgencias pensando que tiene un infarto de corazón, cuando en realidad presenta un dolor de este tipo. Nosotros no solo valoramos, el acto médico implica escuchar al paciente para identificar si es un dolor mecánico, que es el que vemos nosotros y que se acentúa sobre todo con los movimientos, o uno que aparece en reposo o en cualquier circunspecta, que puede ser un dolor visceral. Así, con lo que nos cuenta el paciente, intuimos cuál es el origen de ese dolor, y luego con la exploración física, lo identificamos. Si todavía no lo tenemos claro, pasamos a las pruebas complementarias. Como dices, establecer la intensidad es muy difícil porque es un tema tan subjetivo en el que influyen muchos factores. Sin embargo, hay escalas para ello. Una muy simple es la Analógica Visual que se basa en pedir al paciente que puntúe ese dolor de cero a diez. Cero es como el pellejo de una uña, y diez equivale a si le estuvieran quemando. En base a esto, ellos nos dicen qué intensidad de dolor tienen en reposo, por las noches, y al hacer actividad física. 

—Antes mencionaba que una de las molestias que más atienden son las de espalda, hombro y cuello. De hecho, el dolor de espalda es la principal causa de discapacidad en mayores de 45 años. ¿Encuentran causas desde su especialidad?

—Sí, eso lo vemos clarísimamente. Los dolores del hombro, lo que son tendinopatías, suelen aparecer en gente que utiliza demasiado esa articulación. Los tendones no dejan de ser como nuestras cuerdas, y a medida que vamos cumpliendo años se va degenerando un poquito, y si encima eres una persona que lo utiliza demasiado como un carnicero, lo normal es que no siendo muy mayores esos tendones acaben rompiéndose. Luego, la mayoría de los dolores de espalda no se deben a causas como la artrosis o una protrusión de las vértebras. La mayor parte son por malas posiciones, un sobreuso, pero también hay un origen más invisible, que son los cuadros de tensión o de estrés. Hoy vivimos en una sociedad muy acelerada y cada dos o tres preocupaciones, se va encendiendo un punto doloroso en nuestra espalda. Como profesionales, no solo nos quedamos en la exploración de ese músculo, sino que tenemos que interrogar al paciente. 

—¿Qué caracteriza a esa persona que tiene dolor de espalda por estrés? Si me permite la reducción. 

—Suele ser gente que tiene un sueño reparador muy malo, que duerme mal. Algunos presentan dolores de cabeza, de estómago o mareos. La mayoría de dolores de espalda suelen ser tensionales, por una tensión que se genera en el día a día, por cómo vive la vida, el estrés o momentos de ansiedad

—Más allá de los ejercicios terapéuticos, ¿ustedes pautan cosas tan simples como salir a caminar como parte del tratamiento?

—Sí, claro. Fíjate, otra de las cosas que se podrían añadir a la primera pregunta es que somos expertos en la prescripción de ejercicio físico como terapia. Es decir, hoy hay muchos especialistas que te recomiendan el ejercicio como parte del tratamiento en caso de que tengas el colesterol alto, diabetes, hipertensión u obesidad, cualquier especialista que te vea te dice que tienes que hacer ejercicio. El problema es que si al paciente no le explicas cómo tiene que hacer el ejercicio y a qué intensidad, es muy difícil que esa gran recomendación tenga efectos. Por eso, y progresivamente, nos están derivando a pacientes, para que de forma individualizada le prescribamos el ejercicio más adecuado para sus dolencias. No es lo mismo una persona que haya tenido un infarto y tenga la rodilla mal, que una que solo haya tenido el primero. La planificación no será la misma. De hecho, enfocarla de forma correcta es lo que hace el médico rehabilitador. Hay que entender que el ejercicio está avalado científicamente en más de 30 enfermedades médicas, incluso en el cáncer. Por eso, poco a poco deberemos incorporar esas figuras de preparadores físicos a nuestros servicios de rehabilitación. 

—Casi me responde a otra pregunta. ¿Qué porcentaje se lleva el ejercicio de la terapia general que proporcionan en su especialidad?

—Es fundamental. De todas las herramientas que dispone un servicio de rehabilitación, el ejercicio es el que tiene mayor aval científico. De hecho, en un futuro los gimnasios de rehabilitación tienen que ir cambiando su estructura, cada vez iremos viendo más centros dónde haya áreas de terapia que sean muy parecidas a los gimnasios de fitness que hay en las ciudades, con mucha maquina de ejercicio, máquinas neumáticas que respeten las articulaciones o inteligentes que reconozcan al paciente, y en las que le podamos planificar desde el primer dia su tratamiento en las máquinas según su dolencia. Es decir, van a ser tratamientos de rehabilitación pero con máquinas que estamos acostumbrados a ver en los gimnasios municipales. 

El doctor Miguel Ángel López fue premiado por Top Doctors como el mejor en lo suyo.
El doctor Miguel Ángel López fue premiado por Top Doctors como el mejor en lo suyo.

—Es decir, que ya no solo utilizarán el ejercicio como prevención, sino como terapia. 

—Sí, y es muy importante porque un fisio puede resolver la dolencia a una persona, pero una vez que está solucionada y no hay dolor, es esencial seguir haciendo ejercicio para evitar la recaída. Uno de los errores que hay en la sociedad es que tratamos los dolores pero no hacemos prevención de los mismos. Así, el paciente acaba volviendo a los hospitales porque nadie le ha enseñado a corregir los desbalances o los problemas que le provocaron las dolencias. Algo que indudablemente se hace a través del ejercicio. Por eso, el CAFYD o el INEF deberían ir incorporándose a los servicios de rehabilitación, será un arma fundamental para prevenir recaídas de gente con cuadros de dolores de repetición. 

—Precisamente, el ejercicio de fuerza es una de las soluciones a los dolores comunes de espalda. En un reportaje lo contábamos. 

—Tal cual. Si ponemos en una balanza todo un arsenal de terapias como el ultrasonido, las microondas o parecidos, y lo comparemos con el ejercicio físico, tendríamos que apostar por el ejercicio físico como la mejor solución para el paciente. No solo lo digo yo, sino toda la ciencia médica. 

—Según la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef), en España cerca de 50.000 personas se quedan congeladas tras un ictus. ¿Qué porcentaje de recuperación hay de un accidente cerebrovascular?

—Yo no llevo la parte de rehabilitación neurológica en mi servicio, pero sé que es un porcentaje bastante importante. Cuando uno tiene un ictus, lo habitual es que tenga una parte de su cuerpo paralizada, y luego de manera espontánea, en las primeras semanas que resultan clave, se verá el potencial de recuperación. Aquí hay una zona del cerebro que queda inmovilizada, que no está funcionando, y pueden suceder dos cosas: que esas neuronas se mueran, o que queden tocadas y se acaban recuperando. Si vemos que el paciente tiene suerte, lo vamos a notar en que el paciente empieza a movilizar esa parte que estaba paralizada. Esa parte será sobre la que trabajaremos en terapia durante seis meses o un año. Es decir, hasta que se estabilice la recuperación. Hay gente que cuando le demos el alta, tendrá secuelas irreversibles en el tiempo. Nosotros tenemos que poner todos los esfuerzos para llevar a ese paciente a un nivel de autonomía personal lo mejor posible, y que no dependa de nadie. Los que lo logran es un porcentaje, afortunadamente, muy grande y son unos de nuestros pacientes estrella en nuestros servicios de rehabilitación desde hace muchos años. 

—Usted dirige el ensayo clínico ISARC, para encontrar una herramienta basada en inteligencia artificial que permita diagnosticar la sarcopenia. ¿Qué es esta enfermedad?

—Este es un tema muy importante. La población mundial está envejeciendo mucho, y cada vez hay más enfermedades, que si bien antes restaban esperanza de vida a muchos pacientes, hoy en día se consigue alargar su vida debido a los avances de la medicina. Paralelamente, todas estas circunstancias van acompañadas de sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular más relacionada con el envejecimiento. Es un hecho fisiológico que todos conocíamos. Es decir, a medida que nos hacemos mayores la reserva muscular va adelgazado. Lo que ocurre es que las administraciones sanitarias y la Organización Mundial de la Salud han visto que este problema, que cada vez es mayor supone una morbilidad muy importante. Detrás de las sarcopenias están las caídas que provocan fracturas de cadera, de muñeca o de columna. Suponen ingresos hospitalarios, y que un paciente, tras estar hospitalizado por neumonía, cuando esté curado no se pueda poner de pie, porque no tiene suficiente reserva muscular. Así que la estancia se prolonga. Esto supone un coste tremendo a nivel sanitario. Por eso nos han encomendado empezar a estudiar la sarcopenia, para poder detectar desde Atención Primaria

—¿No existe un método de diagnóstico claro? Entró en la clasificación de enfermedades en el 2016. 

—Hay herramientas, pero pueden suponer hasta dos horas de estudio, y ellos quieren algo eficaz. Creo que la sarcopenia tendrá un impacto tan grande como la osteoporosis. Con esta última, lo que hacemos es reforzar el hueso, cambiar la descalcificación fisiológica del hueso, lo reforzamos para que cuando el paciente se caiga no se rompa la cadera. Pero lo que queremos nosotros es que el paciente no se llegue a caer. Que cuando se encuentre con la alfombra, que tenga reflejos y fuerza muscular suficiente como para recuperar el equilibrio y no caerse. En eso estamos. Es algo que va a afectar al 100 % de la población, y que tendrá un impacto muy grande. Nosotros simplemente seguimos los que nos piden, y vamos a proponer una herramienta de diagnóstico que esperamos que sea de utilidad mundial. 

—¿Existe prevención a este respecto?

—Sí, dos formas. Una es con el ejercicio físico, así que volvemos a su relevancia, una persona que ha hecho ejercicio desde los 20 hasta los 80, no se va a caer con una alfombra casi con seguridad. Otra de las opciones es con suplementos proteicos, como los aminoácidos.

—¿Por dónde cree que se dará el futuro de su especialidad?

—El futuro inmediato es el ejercicio físico, que está siendo una alternativa de tratamiento para muchas especialidades y enfermedades. Por eso decía que tenemos que ser especialistas en prescribir ese ejercicio. Los gimnasios de rehabilitación tienen que ir sufriendo una metamorfosis, ampliando zonas con máquinas parecidas a los centros municipales, y seguramente incorporando la figura del CAFYD. De hecho, desde el año 2019, este graduado está habilitado para ser incorporado a hospitales o servicios sanitarios. Ya en un futuro más a medio plazo se verán todos los avances tecnológicos que estamos viviendo en la sociedad, y de los cuales nos beneficiamos. En tanto que creo que el servicio de rehabilitación es una de las que más. La realidad virtual ya se está incorporando a nuestra área, y la terapia robótica también. Otra previsión viene de la mano de las prótesis biónicas de gente amputada, que se implantarán en los propios nervios del paciente, y no serán un accesorio externo.

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Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.