Sergio Vañó, tricólogo: «A partir de los 40 es menos frecuente desarrollar alopecia»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

El doctor Sergio Vañó Galván es dermatólogo, tricólogo y cirujano capilar, director de la Unidad de Tricología del Hospital Universitario Ramón y Cajal y de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar de la Clínica Grupo Pedro Jaén, en Madrid.
El doctor Sergio Vañó Galván es dermatólogo, tricólogo y cirujano capilar, director de la Unidad de Tricología del Hospital Universitario Ramón y Cajal y de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar de la Clínica Grupo Pedro Jaén, en Madrid. La Voz de la Salud | iStock

El experto responde a algunas de las preguntas más frecuentes y desmiente mitos sobre el pelo

30 ago 2022 . Actualizado a las 17:25 h.

¿Arrancar una cana hace que se multipliquen?, ¿Es posible considerarnos a salvo de la calvicie a partir de cierta edad?, ¿Es verdad que la medicación para la alopecia tiene muchos efectos adversos? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes sobre un tema que preocupa a todo el mundo, el pelo. Elemento constitutivo de nuestra autoestima, el cabello dice mucho de nosotros.

Al margen de la estética, el estado de nuestro pelo puede ser un indicador de cómo está nuestra salud. Durante la pandemia, miles de personas reportaron una excesiva caída de pelo atribuible a los efectos del covid-19 y del estrés. Esto ha multiplicado las consultas sobre salud capilar. Hoy, resolvemos algunas de las dudas más frecuentes y derribamos mitos sobre el pelo con ayuda del doctor Sergio Vañó Galván, dermatólogo, tricólogo y cirujano capilar, director de la Unidad de Tricología del Hospital Universitario Ramón y Cajal y de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar de la Clínica Grupo Pedro Jaén, en Madrid.

¿Las canas se multiplican si las arrancamos?

Este mito es falso. En realidad, quitar una cana arrancándola no puede impedir que salgan otras, pero tampoco hará que salgan más en su lugar. El motivo es muy sencillo: cada pelo sale de un folículo y, cuando lo arrancamos o se cae, ese folículo es el único afectado. El pelo que vuelve a crecer de ese folículo será también una cana, pero esto no quiere decir que vayan a salir más a causa de esto. «Las canas son pelos sin pigmento que han envejecido y pueden caerse al igual que otros pelos», explica Vañó, «al arrancar una cana no salen más canas», aclara.

Lo cierto es que el pelo va perdiendo su color paulatinamente, por lo que en un momento dado podemos notar más canas de las que teníamos antes, generando la impresión de que han salido más por haber arrancado una, aunque eso no sea así. Lo que sí es verdad es que nuestros niveles de estrés tienen un impacto en la pérdida de color del cabello. Tal y como señala Vañó, «no existe ninguna medida para evitar que aparezcan, pero estudios recientes han demostrado que sí pueden tener relación con el estrés».

¿Cepillar el pelo hace que se caiga más?

Otra gran mentira. De hecho, el cepillado puede ser útil para mantenerlo desenredado y limpio. La clave está en hacerlo correctamente: siempre en seco y antes del lavado, no después. Para evitar que la presión sea excesiva sobre los nudos, lo mejor es comenzar cepillando desde abajo (y siempre hacia abajo, claro), para ir subiendo conforme se va desenredando el cabello.

Y si hablamos de caída, tampoco es cuestión de alarmarnos si vemos que han quedado muchos pelos en el cepillo después de peinarnos. Según explica el doctor Vañó, lo normal es perder «unos cien pelos diarios, que se renuevan, sobre todo en otoño, que es cuando hay más caída». Hay que tener en cuenta también que los pelos que se caen fácilmente al ser arrastrados por el cepillo probablemente ya se encuentren en fase de caída: el pelo está arraigado de manera profunda, unos cinco milímetros por debajo del cuero cabelludo, por lo que arrancarlos de raíz, si el pelo no está en esa fase, resultaría difícil.

¿La calvicie se hereda?

Un gran «depende». «Existen más de 100 tipos de alopecia. La más frecuente es la androgénica de causa hormonal y genética, que no se puede prevenir, pero sí tratar precozmente», explica Vañó. En este sentido, el experto asegura que los tratamientos para la alopecia son, en general, bien tolerados, y que el temor a sus efectos adversos es «injustificado». «Son medicamentos con una gran efectividad y un excelente perfil de seguridad, con un riesgo muy bajo de efectos adversos», afirma.

Otro de los problemas frecuentes que se puede confundir con una calvicie definitiva es el efluvio telógeno, una pérdida muy marcada de cabello que se caracteriza por dejar gran cantidad de pelos o incluso mechones en la ducha, la cama o el sofá. «El efluvio telógeno agudo es una alteración del ciclo de crecimiento del pelo que produce una caída del cabello muy llamativa durante un período de tiempo limitado y reversible. Es muy frecuente en mujeres jóvenes, pero también puede suceder en varones y a pacientes con edades mayores», apunta Vañó.

«Lo más importante de este cuadro es que es reversible y su pronóstico capilar es excelente. Nunca conduce a una calvicie por sí sola, siempre que el paciente no tenga alopecia androgénica al mismo tiempo. Cuando la causa del efluvio telógeno cesa, el problema se resuelve por sí solo tras varios meses de recrecimiento del cabello», asegura el experto.

¿A qué edad podemos considerarnos «a salvo» de la calvicie?

El quedarse calvo es una de las principales preocupaciones estéticas. Sobre todo en un país como España, que es el segundo a nivel mundial en cuanto a alopecia masculina. Tiene sentido, entonces, preguntarnos si la calvicie puede aparecer de golpe en cualquier etapa de la vida o si, al contrario, existe una edad a partir de la cual, si todavía tenemos pelo, podemos considerar que hemos esquivado el problema. Sergio Vañó aclara esta duda: «A partir de los 40 o 45 años, es menos frecuente desarrollar alopecia androgénica».

¿Cortarse el pelo con frecuencia hace que crezca más rápido?

Una vez más, nos encontramos ante un mito que Vañó desmiente. El motivo por el que cortar el pelo no influye en su velocidad de crecimiento es que este crecimiento depende, en realidad, de otros factores que nada tienen que ver con el largo actual. Principalmente, la genética, la alimentación, el estrés y, por supuesto, la salud general de la persona. Cortar el cabello solo puede ayudarnos a un nivel estético, permitiendo que las puntas tengan un aspecto más sano.

¿Es mejor evitar lavar el cabello a diario?

En realidad, no. El lavado ayuda a eliminar no solo la grasa producida por las glándulas sebáceas, sino también células muertas, suciedad y contaminación del ambiente, y productos que nos hayamos aplicado como lacas o espráis. Hacer una limpieza ayuda entonces a evitar la proliferación de microorganismos que pueden provocar infecciones.

«Se cree que lavarse el pelo a diario es malo, cuando eso es falso. La frecuencia de lavado no interfiere con la caída del pelo. Lo mismo con el uso de tinte o laca», explica Vañó. Es más, si nuestra caída de cabello se debe a un efluvio telógeno, el lavado frecuente «al contrario de la creencia general, esta medida acortará la fase de caída y acelerará la llegada de la fase de recrecimiento», señala Vañó.

Al mismo tiempo, dejar de lavar el pelo no hace que las glándulas sebáceas dejen de producir grasa, ya que este proceso está regulado por nuestras hormonas. Esto quiere decir que podemos lavar el pelo a diario sin provocarle cambios. En cuanto a los productos utilizados para lavarlo, Vañó señala que «no van a evitar ninguna alopecia, pero pueden ayudar a mejorar cosméticamente», así que no creas en los anuncios de champús que aseguran frenar la caída. Algo similar, aclara Vañó, ocurre con los suplementos: si bien existen miles en el mercado y todos aseguran fortalecer nuestro pelo y hacerlo brillar, lo cierto es que «pueden ayudar en algunos casos de efluvio telógeno, pero no es el tratamiento más efectivo».

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.



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