Una vuelta de tuerca a las recetas más queridas: ¿cómo pueden ser saludables?

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Varios expertos explican cómo hacer más saludables las recetas de siempre.
Varios expertos explican cómo hacer más saludables las recetas de siempre. La Voz de la Salud

Los expertos dan varias claves para hacer una tortilla o una pizza de mejor calidad

16 ago 2022 . Actualizado a las 09:38 h.

Cada maestrillo tiene su librillo, y en materia culinaria no iba a ser menos. La gastronomía tradicional está llena de métodos y recetas que aprovechan la materia prima de la tierra y del mar a más no poder. Técnicas que pasaron de generación en generación convirtiéndose en los platos típicos de la casa de los abuelos. Que si guisos, paella o un puchero de lentejas. Todas ellas, en su mayoría, con ingredientes de excelente calidad. 

En el lado contrario se encuentra el ideario tradicional que siempre ha acompañado a la población con menos edad: poco arte para la cocina. Tuppers por doquier en el congelador, u opciones más rápidas (y ultraprocesadas) con las que pegar bocado. Sin embargo, hay formas de mejorarlas. Varias expertas en nutrición le dan una vuelta de tuerca a los platos más queridos en los hogares españoles, consiguiendo huir de la monotonía de un brécol cocido.

No disfrutar de la alimentación es un impedimento a la hora de mejorarla: «Hay pacientes a los que les falta imaginación culinaria, y esto les resulta un problema para sentirse a gusto con sus hábitos alimentarios. Tienen la sensación de que siempre comen lo mismo. También es cierto que muchas veces vienen a consulta con el mito de que para comer saludable se necesita mucho tiempo e ingredientes, y para nada es así», precisa Patricia Ortega (@patriortega_nutricion), dietista-nutricionista.  

Una versión más saludable (y rica si buscamos un mejor aporte de micro y macronutrientes) que no siempre es necesaria. «Se debe valorar en qué cantidad y con qué frecuencia se está consumiendo algo que no es tan rico nutricionalmente. Por ejemplo, si un paciente me comenta que suele comer un helado a la semana, pues no le voy a recomendar que se lo prepare en casa, porque al ser una ingesta residual no es necesario cambiarla. Otra cosa sería si la persona me dice que toma un helado, cada día de agosto, después de comer y cenar. En ese caso, le iré dando algunas recetas para que alterne entre opciones caseras con mejor calidad alimentaria», reconoce Ortega.

En este sentido, no existen muchos secretos, y sin duda para la profesional, es importante valorar el contexto de cada persona para encajar un buen patrón alimentario. «Comer algo saludable no significa que tenga que ser un consumo infinito. Por ejemplo, la sandía es un alimento buenísimo, pero no siempre nos podemos alimentar con ella, porque en exceso puede ser perjudicial y seguramente desplace el consumo de otros que también son importantes», apunta la experta. Ante todo, sentido común.