Por qué nos despertamos cansados aunque hayamos dormido ocho horas: «Dormir de un tirón es un mito»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Si eres de los que aplazan el despertador para dormir cinco minutos más, lo mejor es ir cambiando ese hábito.
Si eres de los que aplazan el despertador para dormir cinco minutos más, lo mejor es ir cambiando ese hábito. La Voz de la Salud | iStock

Estos consejos te ayudarán a despertarte con energía renovada cada mañana

19 ago 2022 . Actualizado a las 12:39 h.

Despertarnos agotados como si no hubiésemos descansado nada es algo que, lamentablemente, sucede con mayor frecuencia de la que debería. Aun habiendo dormido ocho o nueve horas, muchas personas se levantan con una sensación de cansancio que no refleja esa cantidad de sueño, que podríamos considerar, en principio, suficiente. Por más que hayamos dormido, salir de la cama y encarar el día se nos hace cuesta arriba. ¿Por qué ocurre esto?

Para empezar, tenemos que entender que en el sueño, como en todo aquello que define nuestra salud, no se trata (o al menos no únicamente) de cantidad, sino de calidad. Así lo explica Francisco Javier Puertas, vicepresidente de la Sociedad Española de Sueño. «El dormir no es solo cuestión de una noche, sino en general una serie de hábitos. Y hay que tener en cuenta no solo la duración del sueño, que tiene que ser la adecuada para cada persona, ya que no todo el mundo necesita lo mismo. La segunda cuestión es que uno tiene que dormir en el momento del día que le corresponde según su fisiología. Hay gente que es más vespertina y otra que es más matutina. Por ejemplo, al acostarse muy tarde y despertarse al mediodía, puede ser que se sumen 9 horas, pero esto podría ir en contra de los ritmos hormonales de reposo y actividad», apunta.

Al mismo tiempo, si la sensación de despertarnos cansados es algo muy recurrente o sostenido a lo largo de varios meses, es buena idea acudir a un profesional para descartar posibles enfermedades como el insomnio o la apnea de sueño, que no solo interfiere con la calidad del sueño, de hecho pone en riesgo la vida. Diagnosticarla y tratarla es entonces fundamental.

Dormir mucho, descansar poco

Si dormimos bastantes horas y no tenemos ninguna patología que explique el cansancio, lo más probable es que se trate, como señala Puertas, de un problema de hábitos. Por ejemplo, es posible que hayamos quedado con deuda de sueño de noches anteriores: se sabe que el sueño no se recupera, con lo cual, dormir poco durante la semana implica que el sábado, aunque no nos pongamos alarma para despertar, nos levantaremos cansados. «Si uno se ha ido a acostar con un cansancio extremo, tampoco se despierta al día siguiente completamente descansado. Sobre todo si hay dolores musculares o esfuerzo físico», explica Puertas.

Otra posibilidad es que hayamos cenado demasiado, o muy tarde. Sobre todo, si la cena involucra más de una o dos copas. «Hay cuestiones como las cenas copiosas que pueden favorecer el reflujo nocturno y el beber alcohol por la noche también hace que se tenga un sueño fragmentado, entonces, hay que evitar el alcohol por la noche por lo general. Después de una cena con amigos, habiendo bebido un poquito más de lo habitual, en verano, a lo mejor al día siguiente no vamos a trabajar pero no nos despertamos descansados. Eso es porque ha habido una influencia del alcohol y hemos bebido más de la cuenta», señala el experto.